Aporías de la fe

El cristiano debe abrazar la tensión que genera la relación entre la política y la fe, haciéndola productiva; es decir, trascendiéndola para denunciar el mal en todos los sectores de la sociedad —no solamente en los que no nos gustan— y, al mismo tiempo, fortaleciendo la convivencia humana más allá de los límites de lo que aceptamos como “la realidad”.

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