El pecado de ser latinos

Salí de un pasillo estrecho que conectaba el avión a una sala rodeada con ventanas de vidrio. El cansancio era notorio, 12 horas dentro de aquel gigante con alas no fueron fáciles, porque dormir sentada junto a extraños nunca fue mi pasión. Al terminar el corto trayecto de aquel corredor vi a tres hombres uniformados, dos de ellos con apariencia europea (nada extraño en aquel contexto, porque había arribado a Holanda) y el otro con rasgos latinos.

El primero me indicó que le mostrara mis documentos al sujeto con facciones latinas, no me preocupé porque desde dos meses atrás me habían dicho que al entrar a la Unión Europea pasaría por un área de control migratorio.

“Hi, ¿where are you from?”, expresó el muchacho, con un tono de voz enérgico. Le dije Nicaragua, pero en mi mente la frase continuó… “cien por ciento pinolera”.

Lanzó cinco preguntas más en inglés, las que contesté sin problema, pero la rapidez aumentó, así que le pregunté si sabía hablar español. El sujeto respondió con un simple “no”.

Ok, no me quedaba de otra que poner a prueba el idioma que desde la adolescencia fue un martirio para mí y el que mi padre siempre me decía que debía practicar.

No recuerdo con exactitud cuántas preguntas fueron. Lo que sí permanece en mi cerebro muy fresco fue el último cuestionamiento: “¿Do you have family in Alemania?”, a lo que refuté con otro simple “no”. Holanda solo era una escala y mi destino final sería Alemania, donde pasaría casi un mes de vacaciones.

Parece que la respuesta no fue suficiente y me indicó que tomara asiento, en ese momento pensé: “Algo no está bien”. El agente migratorio con lupa en mano chequeó cada detalle de aquella libreta azul que confirmaba mi identidad.

Ya en la silla, tan fría como la actitud de los uniformados, vi desfilar a varios latinos que de igual manera terminaban a la par mía.

En la misma habitación estaba un ecuatoriano. Al chavalo le asignaron un oficial que podía hablar español, por lo que me puse furiosa, sentimiento que se esfumó cuando vi que sacaron todas sus cosas de la maleta de mano y exhibieron sus calzoncillos ante las mejillas rojas del suramericano.

En un cuarto de hora la sala estaba llena de latinos, todos enojados por el atraso. Pero cada persona que salía del avión con pasaporte color rojo o que tenía rasgos europeos sólo recibía una sonrisa de los agentes de migración y seguía sin problema su camino. Ahí fue cuando me sentí diferente, discriminada, incómoda y muy pero muy enojada.

Cuando en el avión no quedaba ni un solo mortal, decidieron llevarnos a otra sala, pero nuestros pasaportes estaban en manos de los uniformados. Seguí al tipo que tenía el mío, le pregunté dónde íbamos y qué era lo que pasaba y solo me respondió que necesitaban chequear una vez más nuestros documentos.

Caminamos por el aeropuerto muy bien resguardados porque otros oficiales se sumaron a la misión de no permitir que ningún latino saliera de aquellas instalaciones sin antes haber sido investigado con minuciosidad.

Llegamos a un área donde solo había una banca, me quedé de pie porque además de que no había espacio para todos, mis piernas necesitaban un poco de actividad.

Pronto dos de los uniformados entregaron varios pasaportes, pero ninguno era el mío. Transcurrieron al menos 20 minutos y noté que en poco tiempo quedaría sola.

Poco a poco me puse nerviosa porque ya estaba sola y vigilada por dos tipos que platicaban entre ellos y de reojo me veían, pensé en mantener la calma, pero la desconfianza en las instituciones estatales de mi país me inundó y un montón de disparates se acumularon en mi cabeza. ¿Será que en la Dirección de Migración y Extranjería no hicieron bien mi pasaporte? ¿Será que alguien manipuló mis datos?

Al fin sentí el aire en mis pulmones, nunca pensé que me daría satisfacción estar otra vez frente al sujeto que me hizo un interrogatorio. Se acercó y me dijo: “Come with me”. Lo seguí hasta una pequeña oficina y lo curioso fue que ahí estaba un chavalo con cara de susto. Era un tico con problemas similares a los míos.

Platicamos un poco y me confesó su nerviosismo porque hasta el momento nadie le había dicho nada sobre lo que pasaba. En ese instante comprendí que el tico y la nica fueron tratados de igual forma, que los sentimientos de superioridad de algunos costarricenses podían convertirse en polvo en circunstancias como esa.

He escuchado miles de historias sobre la xenofobia en Costa Rica, donde muchos nicas son tratados como criminales cuando lo único que quieren es un trabajo digno, porque de esos en Nicaragua tenemos escasez.

Pero en aquel momento el tico compartía conmigo la misma incertidumbre y los deseos de que se acercaran los agentes de Migración y nos entregaran nuestros documentos, lo que sucedió al cabo de otros 20 minutos.

Caminé sola hasta mi siguiente área de abordaje, pero aún recuerdo el sentimiento que produce escuchar tu idioma, ver la sonrisa de un centroamericano, suramericano o caribeño e intercambiar experiencias con alguien parecido a vos, porque son situaciones invaluables cuando estás a miles de kilómetros de distancia de tu tierra, de tu sol y de tu gallo pinto.

COMENTARIOS

  1. Espíritu Universal
    Hace 15 años

    Elida Rodríguez, interesante historia que hace reflexionar el orgullo de ser Nicaragüense y la ignorancias de algunos vecinos del sur que creen que Nicaragua está atrasada y no ve la pontenciabilidad de su gente. Viva nuestra sagrada tierra Nicaragua.

  2. Brandon
    Hace 15 años

    Muy bonita experiencia, creo que se aprende mucho cuando se viaja a otras tierras. Claro cuando digo bonita es por que aprende el individuo a apreciar lo que tiene en su tierra. Te felicito por las vacaciones en Alemania y ojala sigas escribiendo, me gusto mucho tu ensayo. Solo que no pienso que la los Holandases fueron extremistas, sino, que en realidad ellos desean cuidar sus fronteras de las oleadas migratorias.

  3. marcos morales
    Hace 15 años

    es descriminizacion y arrendones de pasaportes, arrogancia de tus concuidadanos y hasta mordida por el regalo que les trae a tus familiares en tus pobres maletas te asaltan y te quieren ver como un extraño cuando en tu misma cara se refleja el mismo fisico del pedante que te atendio en el lugar y es mas cuando comenzas a salir la aristocracia criolla te ve de mal menera sin darse cuenta que de nuestra remesas la economia del pais se mantiene y que de nuestra remesas estamos criando una sociedad

  4. marcos morales
    Hace 15 años

    sin vision futurista ; asi que sentiste en carne propia lo que tu mismo hermanos sienten cuando vienen de visita a su «propio pais» , no me alegro pero si piensen en sonreir por cortesia al extranjero pero no en ….

  5. Axel Aguirre
    Hace 15 años

    Que bueno que la historia termino alli mismo y no en otro lugar, y para Jose Alberto tenes razon al decir que en CR no se trata como criminales a los Nicas yo he viajado y gracias a Dios no he tenido ninguna mala experiencia pero se debe a que siempre he viajado como turista y nunca como un pobre necesitado de empleo, no hay que exagerar las cosas ni tampoco decir que no se maltrata a la gente Nica en Cr, Jose si existe gente Tica que tiene Xenofobia por los Nicas Pobres no asi por lo que tienen

  6. Roberto
    Hace 15 años

    Me parece que es algo muy cierto que muchas personas han vivido en estas situaciones y es muy importante comentarlas para que nos demos cuenta de los hostilidad y discrimascion con la que estas autoridades aplican a los latinos solo por el hecho de tener facciones diferente.Lo mas lamentable es que entre las personas que laboran instituciones son de origen latioamericano.
    Es por tal razon que debe existir la unidad para acabar con estos atropellos .

  7. ernesto castillo
    Hace 15 años

    Bueno, sigan de alfombra, dándoles la razón y poniendo como ejemplo en todo a los de «el primer mundo».

  8. RIGOBERTO RIVAS
    Hace 15 años

    EDUARDO SANCHEZ, APARTE DE BOCON Y HABLADOR……..

    RESULTO SÀTIRO. VERÀS COSAS PEORES, DECIA MI ABUELA JACINTA.

  9. el Deutsche
    Hace 15 años

    Los eropeos estan lenos de prejuicios, tuvistes suerte los holandeses en comparaciòn con los alemanes son «preciosas personas».

  10. HECTOR
    Hace 15 años

    POR ESO SIEMPRE ME CAUSA RISA AQUELLO QUE DICEN LOS TICOS SOBRE QUE; COSTA RICA ES LA SUIZA CENTROAMERICANA PERO REALMENTE SUS CIUDADANOS EN EUROPA SON TRATADOS COMO CUALQUIER INDIO LATINOAMERICANO, SON VISTOS COMO TERCERMUNDISTAS AUNQUE ESO ELLOS LO IGNORAN PORQUE NO CONOCEN MUNDO Y PIENSAN QUE TODO ES IGUAL QUE LA CHOZA EN LA QUE ELLOS LOS TICOS VIVEN DESPRECIANDO A LOS CENTROAMERICANOS CON SUS INFULAS DE SEÑORES OTOMANOS-VISIGODOS Y/O ANGLOSAJONES PURA IGNORANCIA LA DE LOS TICOS.

  11. marcos morales
    Hace 15 años

    muy bonito tu articulo y sirve bastante de reflexion ; te sentiste descriminada por tu color y fisico al igual que el » tiquillo» pero esto que sirva de leccion de que algunos conpatriotas se comportan de igual manera en los aeropuertos de paises latinos que cuando ven a un » chele » hasta ….se les hace perfumados y les brindan una sonrisa no hablan bien nuestro idioma y les cae en gracia , en cambio nosotros llegamos de visita y lo que sufrimo

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