Ha pasado mucho tiempo que los campesinos nicaragüenses conocidos internacionalmente como contras quisieron entablar batalla con el gobierno represivo de los hermanos Ortega y Tomás Borge a principios de los ochenta.
La lucha contrarrevolucionaria, financiada por Ronald Reagan, duró toda una década pero no fue en vano, ya que el gobierno sandinista quedó física y económicamente agotado y desangrado, viéndose obligado a que se dieran elecciones libres en febrero de 1990. Cosa que los hermanos Castro de Cuba desaconsejaron porque temían los resultados. Pero la Perestroika de Gorbachov había dejado claro que las pseudorrevoluciones marxistas tropicalizadas ya no iban a ser financiadas y la arrogancia y la soberbia de Daniel Ortega & Co. les ocultó la realidad de las urnas electorales.
Después, muchos campesinos desmovilizados en 1990 fueron cazados como animales por la Seguridad del Estado de Lenín Cerna (ya no bajo el mando de Tomás Borge) y bajo otro nombre durante el gobierno de doña Violeta Chamorro y Antonio Lacayo. Fue a raíz de esta inseguridad e impunidad total que muchos contras se rearmaron, entre ellos: “El Charro, Nortiel, Guapote, El Chacal, Rojito, Dimas Tigrillo”.
De vuelta al poder en el 2007, Daniel Ortega vuelve a reprimir al pueblo en general y sobre todo al campesino nicaragüense no alineado al FSLN, mientras que los comandantes contras vendidos al Frente no corren ningún peligro. Por eso excontras como José Gabriel Garmendia “Yahob” siguen muriendo a manos de los sandinistas.
Y de esto sucedió, así como os estoy contando y tal como lo vi a “Yahob” en 1988 en Nueva Segovia con su regional “Los Sagitarios”; y después en 1990 haciendo su casa en calidad de desmovilizado. Los contras anduvieron por todos lados: en el Kilambé, montaña de grandes combates, al igual que en El Chipote, cerro Canta Gallo, y otros, donde yo también tuve la oportunidad de recorrer durante años en calidad de corresponsal de guerra.
Entended lo que os digo: en diez años de lucha ningún batallón del EPS jamás pudo vencer a “Los Sagitarios” del comandante. “Yahob”, pues él fue el jefe más temerario de toda la Contra. “Los Sagitarios”, a diferencia de los otros regionales, recorrieron todo el territorio nacional bajo lluvias de Katiushkas y ametralladoras de helicópteros soviéticos en campo abierto. Mucho antes que consiguieran los misiles tierra-aire Sam-7. Eso sí: muchas bajas, pero mucho coraje.
Tuvieron que asesinar a “Yahob” de manera cobarde. Por eso doy fe, no tanto de lo que oí y leí, sino de lo que viví junto al sufrido campesinado nicaragüense. Y no deben dudar de lo que os digo, que “Yahob” murió libre y no fue un bandolero, un cobarde oportunista, o un contra vendido como los que fueron criminales de guerra y torturadores en la base militar de Yamales, Honduras.
Los combatientes guerrilleros como Gabriel Garmendia “Yahob”, Danilo Sobalvarro, del Regional “Salvador Pérez”, El Charro, Nortiel, El Guapote, entre otros, están muertos. Pero un día la historia de Nicaragua os mostrará todas estas cosas y más que ya os he contado. Yo guardo mis archivos de crímenes de guerra —no los quemé— como el auto de fe que ejecutó la ANPDH cuando estaba en manos de otros encubridores de crímenes de guerra de ambos bandos.
Este hecho criminal que ocurrió a finales de febrero de 1996 en Managua. Tengo pruebas documentales y firmadas por el que ejecutó las órdenes en presencia de un abogado y notario. Un directivo de la ANPDH tuvo el descaro de calificar cómo robó lo que yo pude salvar muchos antes de la fogata inquisidora. La fogata tuvo que interrumpirse para evitar un incendio en el patio de la ANPDH y el resto de los archivos los enviaron a la fábrica de papel higiénico cerca de Noguera, en Carretera Norte.
Hay un testigo clave de ese auto de fe, un campesino Contra ejemplar, que tiene más dignidad y principios morales que mucha gente preparada. No podéis dudar, mientras yazga un excontra muerto como “Yahob” o un campesino en el fango de la injusticia no habrá paz en Nicaragua.
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