Durante los últimos seis años las microfinanzas “se pusieron de moda” a nivel mundial. El 2005 fue declarado Año Internacional del Microcrédito, por Naciones Unidas. En 2006 Muhammad Yunus ganó el premio Nobel de la Paz. La realeza europea está involucrada en el apoyo al sector de microfinanzas.
El efecto de visibilidad logrado por las microfinanzas ha originado en pocos años un gran flujo de recursos públicos hacia los fondos de inversión que invierten en microfinanzas.
El problema del crecimiento acelerado es que normalmente deriva en malas prácticas de financiamiento y sobrendeudamiento, lo que ocurrió no solo en el sector microfinanciero, pero también en el sector bancario regulado a nivel mundial.
En diciembre 2010 ADA de Luxemburgo publicó un documento denominado ¿Es posible que un exceso de financiación destinado a un número reducido de instituciones de microfinanzas provoque la aparición de “malas” prácticas de microfinanzas?
A continuación resumen comentado del mismo.
Concentración es la clave para entender el sobrendeudamiento. El 10 por ciento de las instituciones de microfinanzas (250 instituciones de un total de 2,500) recibe cerca del 86 por ciento del financiamiento a nivel mundial.
Al concentrar financiamiento en pocas instituciones microfinancieras, provocan un crecimiento acelerado de créditos, pero las instituciones financiadas tienen mayor riesgo de ser menos rigurosas en sus análisis y seguimientos de clientes. Ofrecen créditos más riesgosos, créditos al consumo y con finalidades no productivas, generando problemas de pago y sobrendeudamiento de clientes.
Existen menos oportunidades de crecimiento para las microfinancieras más jóvenes e inmaduras, que podrían no tener otra opción para sobrevivir que descender a niveles inferiores del mercado y acceder a áreas de mayor riesgo, aceptando clientes y ofreciendo productos de mayor riesgo. Esto también contribuye al sobrendeudamiento.
Según el Microfinance Open Book Blog, las crisis del microcrédito en Nicaragua, Marruecos, Bosnia Herzegovina, Pakistán y muy recientemente también en la India constituyen la explosión de la “burbuja” de las microfinanzas; una “burbuja” que han inflado las instituciones microfinancieras que concedieron créditos cada vez mayores a sus clientes sin analizar bien si eran capaces de pagarlos.
Sin embargo, como los propios profesionales de las microfinanzas admiten en entrevistas y presentaciones, esta “burbuja” está vinculada a otra burbuja, una inflada por las fuentes de financiamiento que concedieron créditos cada vez mayores a las microfinancieras sin preguntar/analizar mucho si eran capaces de gestionarlos (pagarlos). La disponibilidad de información contribuyó a la concentración del financiamiento.
Para ampliar el financiamiento a nuevas instituciones de microfinanzas que presenten potencial, las calificaciones de riesgo y los sellos de calidad, así como la creación de nuevos fondos de inversión o adaptación de los actuales a una estructura que les permita una gestión más eficaz del riesgo y sobre todo, un mejor análisis de la gobernabilidad institucional de las microfinancieras, pueden ser contribuciones importantes.
Para evitar un mayor sobrendeudamiento, seguirá siendo mandatorio continuar apoyando la educación financiera.
(*) Director de Promifin.
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