Hasta el fin contra Gadafi

Siempre es muy difícil y tiene que pasar mucho tiempo, para que un pueblo oprimido por la dictadura, sobre todo si ésta es militarmente poderosa y extremadamente criminal, se decida a rebelarse y luchar por su derecho a vivir en libertad. De manera que causa mucha tristeza que, cuando un pueblo se rebela y sufre por eso una terrible represión, los gobernantes democráticos no quieran ayudarle a triunfar ni impedir que sea aplastado sin misericordia por sus brutales opresores.

Nos estamos refiriendo en este caso al pueblo de Libia, al que la comunidad internacional le ha regateado un apoyo eficaz hasta que, por fin, el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió el jueves de esta semana crear una zona de exclusión aérea con las implicaciones militares que conlleva esta decisión.

La resolución del Consejo de Seguridad significa un severo golpe político al dictador genocida Muamar Gadafi, quien ha venido aplastando la justa rebelión del pueblo libio con bombardeos aéreos y fuego de artillería pesada contra la población civil. Pero no basta con haber aprobado el establecimiento de una zona de exclusión aérea en Libia. Ahora es indispensable y urgente ejecutar las medidas militares necesarias para darle efectividad a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual podría ser estéril si no se actúa de inmediato y con todo rigor.

Gadafi está maniobrando para impedir que se ejecute la decisión de la ONU. Ese mismo día, jueves recién pasado, el dictador genocida había amenazado con extender la guerra a los países occidentales que apoyaran militarmente al pueblo libio, y aseguró que sus fuerzas asaltarían inmediatamente la ciudad de Bengasi, bastión de los rebeldes, según él para “limpiarla de perros y traidores”. Sin embargo, al conocer la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, Gadafi cambió el discurso y el tono, dijo haber declarado un supuesto alto al fuego y por medio de su viceministro del Exterior anunció que está dispuesto a acatar la resolución internacional, a brindar la ayuda humanitaria que sea necesaria, a respetar los derechos humanos y a cumplir las leyes internacionales y humanitarias. Sin embargo continuó bombardeando criminalmente las posiciones de los rebeldes.

Es obvio que Gadafi quiere ganar tiempo para salvar a su régimen oprobioso. Y sería injustificable que los países que propusieron y aprobaron la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, se dejaran engañar por el despiadado y astuto dictador de Libia. A estas alturas ya no puede haber marcha hacia atrás. El rechazo internacional a la dictadura criminal de Gadafi es irreversible. Sólo algunos gobernantes estrafalarios –por decir lo menos— como Daniel Ortega en Nicaragua, Hugo Chávez en Venezuela y los hermanos Castro en Cuba, apoyan abiertamente a Gadafi y su sangrienta represión contra el pueblo libio. China y Rusia, que por lo general son amigos de los dictadores, se abstuvieron en la votación por la zona de exclusión aérea en Libia, pero han respaldado las otras medidas de presión contra Gadafi dispuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

De manera que ahora hay que ir hasta el fin contra Gadafi, porque si el monstruo sobrevive sería inevitable el ahogamiento en sangre del movimiento rebelde (que es la mayor parte del pueblo) y Libia volvería a ser un Estado forajido, hostil y agresivo no sólo contra Occidente sino también contra el mundo árabe que lo ha condenado.

También es inaceptable una situación en la que Gadafi quedara gobernando el occidente del país, desde su base en Trípoli, y que el oriente quedara controlado por un gobierno democrático, con la ciudad de Bengasi como capital. No se puede aceptar la división territorial de Libia, como se aceptó la de Alemania, Vietnam y Corea después de la Segunda Guerra Mundial, y la de Chipre en 1974. La disyuntiva es tolerar que Gadafi se imponga sobre el pueblo con todas las consecuencias sangrientas y nefastas que eso traería, o implementar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU hasta las últimas consecuencias, o sea, ayudar al pueblo rebelde a derrocar a la dictadura genocida.

La responsabilidad de proteger a un pueblo que está siendo masacrado es un principio del derecho internacional contemporáneo. Según este principio, un régimen que agrede criminalmente a su pueblo por negarle el derecho a vivir en libertad, pierde la soberanía y se hace acreedor de duras sanciones internacionales, incluyendo el uso de la fuerza militar. Tal es el caso de Gadafi y esa es la obligación que tiene la comunidad internacional, de proteger y ayudar al sufrido pero heroico pueblo de Libia.

COMENTARIOS

  1. TODOSCONTRA ORTEGA!!!!!!!!!!!!!!!!TODOS
    Hace 16 años

    EL perro nefasto ,sangriento , y horroroso gobernante hay que bajarlo a punta de bala . que enfrente la justicia si es que queda vivo. Abajo las dictaduras en el mundo!!!!!!!!!!!!!!!! AQUI PODEMOS COMENZAR EN NICARAGUA!!!!!!!!!!!!!!!a sacudirnos a tantos que tenemos.

  2. Ligia Rizzo
    Hace 16 años

    Me encanto este comentario, y la verdad solamente me queda agregar que a apesar de estar en contra de la fuerza militar, en algunos casos es necesaria. Pedir a Dios misericordioso que ayuda a este heroico pueblo, y que de valor a otros pueblo para liberarse del yugo opresor de los gobiernos tiranos.

  3. ciudadana
    Hace 16 años

    Siento como que estàn incubàndose màs dictadores que en el pasado, no sè si es eso o es que antes habìa menos medios de comunicaciòn o denuncias menos constantes.Supongo que La ONU, y las otras entidades que velan por este tipo de problemas, estan muy al tanto.¿Serà que hace falta que regulen reglamenten que ellos tienen que actuar lo antes posible? Antes de que los dictadores cojan carrera, antes de que sevuelvan potentes ladrones usurpadores degenerados genocidas. Actuar a tiempo, me

  4. Juan Perez Cuerpo de morteros del Alba
    Hace 16 años

    ¿Hum? Cuantos seran «el pueblo» y cuantos seran los oportunistas. En estos momentos se estan tirando los dados para la suerte de Libia. Los valientes paises de la OTAN dejaran un reguero de escombros y despues que los Libios se las entiendan como puedan con las aves de rapiña que entraran. Con la experiencia de Irak y otros nadie querra invadir, unicamente se dedican a probar su aviacion. El cambio vale pero no de esta manera. La medicina sera peor que la enfermedad.

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