Elba Gutiérrez Herrera

Iglesia clama por justicia en Nicaragua

¿Dónde está la justicia en Nicaragua? Es la pregunta que nos hacemos a diario los nicaragüenses cuando vemos la actuación del Poder Judicial a través de muchos magistrados, jueces de distrito y locales civiles y penales emitiendo sentencias ilegales, crueles y falsas.

El arto. 34 de la Constitución Política de Nicaragua al hablar de los procesados aclara en su inciso 4 que “se garantice su intervención y defensa desde el inicio del proceso y a disponer de tiempo y medios adecuados para su defensa”.

Sin embargo este artículo de la Carta Magna se violó de una manera burda y amañada por los jueces que llevaban el caso o promovieron el juicio contra la Diócesis de Granada: la juez sandinista del Juzgado Primero Civil, Donaji Meza Pérez, el asesor legal de la Alcaldía de Granada, juez Suplente de Juicios de Granada y el mismo juez de Tipitapa Felipe Jaime Sandoval.

Creo que ninguno debería llevar un proceso contra ninguna persona natural o jurídica ya que la ley debe ser pareja para todos y no deberían traficar con sus influencias los jueces y magistrados del poder judicial, en juicios que llevan como notarios públicos, después provocan este tipo de argucias legales donde la parte procesada no es ni siquiera notificada por el juicio que se le promueve ante ese Poder del Estado.

En el caso de la Capilla del Niño Jesús de Praga, de la comunidad Chocote, en la isla Guanábana de Granada, el juicio contra la Diócesis fue ilegal porque según el Obispo de la Gran Sultana, monseñor Jorge Solórzano, la Policía de esa ciudad le informó unas horas antes del desalojo el mandato la de la juez Meza Pérez.

“Yo veo que la justicia en Nicaragua anda muy mal si se le sigue un proceso judicial a la Iglesia, sin notificar por casi un año; cómo lo harán en contra de la gente pobre, que no se les escucha, mucho menos que se le haga justicia, yo por eso elevé ante la Corte Suprema de Justicia una queja para que se tomen medidas contra la juez Meza y el juez suplente de juicios Camilo Bermúdez”, explicó el alto jerarca católico.

En lo personal todos ellos son juez y parte en este proceso, ya que las tierras supuestamente le pertenecen al juez de Tipitapa, Felipe Jaime Sandoval y se las vende a un pariente de un magistrado de la Corte Suprema de Justicia. En todo ello vemos la intención de magistrados y personeros de este Poder de enriquecerse a costillas de los nicaragüenses usando las leyes para su beneficio personal.

La justicia en Nicaragua es una materia pendiente, está lejos de ser ciega como lo declaran sus representantes y tiene ojos, manos, oídos y pies para inclinar la balanza a favor de los intereses de cierto grupo político y económico del país, quienes representan muy bien el papel de vampiros para chuparle hasta la última gota de sangre al pueblo.

La Corte Suprema de Justicia si quiere limpiar su imagen debería se suspender a los jueces Donaji Meza Pérez, Felipe Jaime Sandoval y Camilo Bermúdez por usar este poder para su lucro personal. ¡Que Dios bendiga a Nicaragua!

La autora es periodista.

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