El pueblo libio se encuentra levantado en contra de Gadafi para que éste abandone el poder. La presión internacional contra Gadafi también es intensa, pero el dictador se defiende con bombardeos a los rebeldes y a la población. Fotos de LA PRENSA

Libia y Gadafi para principiantes

En la mezquita ubicada en el reparto San Juan tampoco hay libios. Allí la mayoría también es palestina, un ciudadano de Irak, otros de Arabia Saudita, pero no hay libios.

En el mercado Oriental abundan las tiendas de árabes, especialmente de telas. “No, aquí no hay nadie de Libia, aquí la mayoría somos de origen palestino”, dice un comerciante árabe del Oriental.

En la mezquita ubicada en el reparto San Juan tampoco hay libios. Allí la mayoría también es palestina, un ciudadano de Irak, otros de Arabia Saudita, pero no hay libios.

“Yo, los amigos libios que tengo son los que trabajan en la representación diplomática”, dice Moisés Hassan, un nicaragüense de origen palestino y que fue uno de los comandantes de la lucha contra Somoza en los años setenta.

Un comerciante árabe del mercado Oriental confirma que en Nicaragua los ciudadanos libios “se pueden contar con los dedos de las manos”, y la mayoría de ellos trabaja en la embajada de Libia y son fieles a Muamar el Gadafi, quien ahora mismo está reprimiendo a opositores para evitar perder el poder que ostenta desde 1969, hace más de 40 años.

Norman Caldera, ex canciller de la República, señala que en un tiempo vinieron ciudadanos libios a Nicaragua para realizar algunas inversiones, específicamente en la zona de El Timal, en Tipitapa.

Mohamed Mohamed Lashtar es uno de los pocos libios que viven en Nicaragua y trabaja como asesor para asuntos de África del presidente Daniel Ortega, quien lo nombró en el 2007 como secretario privado. Lashtar ya ostenta la nacionalidad nicaragüense.

LIBIA ES UN PAÍS

 La amistad de Gadafi con Ortega está matizada por la ayuda económica que el libio le ha brindado al mandatario nicaragüense, aún cuando este último no estaba en el poder. En diciembre del 2009 Ortega recibió el premio de Derechos Humanos Muammar

musulmán del norte de África. Lleva ocho horas adelante de Nicaragua. Mientras en Managua son las 2:00 p.m., en Trípoli, capital libia, el reloj marca las 10:00 de la noche.

El alcohol está prohibido en esa nación, un delito que se castiga con la cárcel. Moisés Hassan explica que, como en todos los países que practican el islam, existen varias prohibiciones y en Libia está el no beber alcohol o el no comer cerdo.

Económicamente los libios no la pasan tan mal porque tienen diversos beneficios de parte del Estado, como gratuidad de la educación y la salud, subsidios. “Hay gente que no trabaja y vive tranquila”, dice Hassan.

Las enormes ganancias que deja el petróleo y la poca densidad de población en Libia permiten que el Gobierno pueda brindar algunos beneficios a la población.

Aunque otra importante forma de ingresos es el turismo, la prohibición del alcohol incide en que haya poca vida nocturna. Los libios presumen de tener numerosos lugares turísticos, entre ellos ciudades arqueológicas como Sabrata, Lebdeh y Shahat, en las que se encuentran teatros y museos que reflejan las épocas históricas por las que pasó Libia.

A pesar de las restricciones de su religión, Libia ya no es estrictamente conservador. Las mujeres de avanzada edad continúan utilizando una vestimenta que se conoce como “barracano”, que les cubre de los pies a la cabeza, dejando únicamente un hueco a la altura de los ojos. Pero las mujeres más jóvenes se les permite utilizar ropa “europea”, es decir vestimenta occidental. Las mujeres extranjeras pueden usar falda, pero siempre sin mostrar mucho al ojo masculino.

Las mujeres son importantes en Libia, al punto de que el propio Gadafi tiene una guardia personal compuesta por 200 mujeres a las que declara vírgenes.

Una de las comidas tradicionales de Libia es el cuscús, que es elaborado a base de sémola de trigo. Debido a que en un tiempo los libios estuvieron dominados por Italia, en la cocina libia también abundan platos de pasta, especialmente el macarrón.

En cuestiones de bebidas, la prohibición del alcohol hace que no exista mucha variedad, obligando a los libios a tomar bebidas gaseosas excesivamente dulces. Además solo pueden tomar agua purificada embotellada.

Los libios son muy apegados a su cultura. Escuchan música árabe y está basada en la combinación de flautas y tambores. También tienen un festival de baile muy importante que se conoce como festival de Ghadames y atrae mucho turismo al país.

LIBIA ES CONSIDERADA

  El pueblo se ha rebelado. Después de varios años  de sufrir la tiranía de Gadafi, el pueblo se ha levantado en su contra, recibiendo bombardeos a cambio.

el puente del norte de África a la costa del Mediterráneo, la cual tiene una longitud de dos mil kilómetros, limitando al este con Egipto y Sudán, al oeste con Túnez y Argelia y al sur por Chad y Níger.

Trípoli, Bengazi, Sabha y Masrata son las ciudades más importantes de Libia, que además cuenta con un gran río artificial que es considerado el más grande sistema de riego en el mundo, mediante el cual se traslada el agua a través de miles de kilómetros desde el sur del país hasta el extremo norte. Estas aguas son utilizadas como agua potable y en la agricultura.

Además del petróleo, Libia también cuenta con industrias como el hierro y el acero, la petroquímica y otras.

GADAFI LLEGÓ AL PODER

en 1969, después de dirigir un golpe de Estado en contra del rey Muhammad Idris al-Sanusi, y desde entonces ha gobernado a Libia con mano dura.

De esa manera Gadafi acabó con la monarquía en Libia. La nación pasó a llamarse Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista.

Cuando Gadafi viaja por el mundo, lo hace acompañado de las 200 mujeres vírgenes que constituyen su “guardia amazónica” y suele alojarse con ellas en su jaima, una tienda de campaña beduina a la que no le falta ningún tipo de lujo. Las mujeres son expertas en artes marciales.

A pesar de que Libia es considerado uno de los países más ricos de África, la población ya está cansada de los abusos de Gadafi y en estos momentos una buena parte de la población se ha rebelado para sacarlo del poder. Las noticias de lo que ocurre en Libia han estallado en las mentes de los nicaragüenses a través de los titulares de los medios de comunicación, especialmente de los periódicos.

Moisés Hassan explica que todos los pueblos árabes, incluidos los libios, están estallando porque están cansados de una humillación que vienen sufriendo desde hace siglos.

Los árabes fueron un pueblo que brindó muchos aportes al desarrollo de la civilización en diferentes campos de las ciencias, pero decayeron. “El pueblo árabe es orgulloso de su pasado”, dice Hassan.

Luego de la época gloriosa, los árabes fueron avasallados, primero por los otomanos (de Turquía) y luego por otros pueblos, hasta llegar a la Primera y Segunda Guerras Mundiales, luego de las cuales se sintieron ultrajados con la creación del Estado de Israel, ya que muchos árabes fueron desplazados de Palestina.

 Moisés Hassan, nicaragüense de origen palestino, considera que Ortega ha procurado la amistad de Gadafi para obtener beneficios económicos.

A los libios y resto de árabes en Estados Unidos les llaman “Camel drivers” (manejadores de camellos), lo cual es despectivo para ellos, explica Hassan.

Para Hassan, las rebeliones que han ocurrido en los últimos días en países árabes como Egipto, Túnez y Libia son una reacción a todo el sufrimiento de esas naciones, primero desde afuera, y también desde adentro, con tiranos como Mubarak en Egipto y Gadafi en Libia.

La diferencia entre Gadafi y los demás dictadores árabes es que el líder libio ha sido independiente de Occidente, nunca le obedeció a los Estados Unidos ni a otras potencias como Francia, Inglaterra, Rusia y demás naciones europeas.

En las recientes protestas de la oposición que quiere sacar al dictador del poder, Gadafi ordenó el bombardeo de ciudades libias en donde estaban concentrados los rebeldes.

El presidente Daniel Ortega fue el único mandatario en el mundo que abiertamente le profesó su solidaridad a Gadafi, por lo cual fue duramente criticado a nivel nacional e internacional.

“Si Daniel (Ortega) hubiese estado en Nicaragua, en León, Estelí o Masaya cuando Somoza ordenó bombardear esas ciudades, a lo mejor Daniel no se estaría solidarizando con Gadafi”, comentó Hassan.

Desde antes de 1979, cuando triunfó la revolución sandinista en Nicaragua, Ortega se hizo defensor de la causa palestina para atraer la ayuda económica de los países árabes, principalmente de Libia, que es uno de los más ricos junto a Arabia Saudita.

¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE

Libia para Nicaragua? Norman Caldera, ex canciller de Nicaragua durante el gobierno de Enrique Bolaños, explica que en una ocasión estuvo negociando con el gobierno libio para que condonara la deuda que Nicaragua tenía con el país musulmán, pero las pláticas no llegaron a feliz final.

Nicaragua quería que los libios perdonaran no solo los intereses de la deuda, sino también parte del principal, y apeló a los principios del Corán, que establecen medidas contra la usura, pero el gobierno libio no accedió a la petición.

 En junio del 2007 Ortega, su esposa, hijos, nietos, nueras y yernos viajaron  en un avión que le prestó Gadafi, para hacer una gira  a varios países del norte de África. En la gráfica se ve a una hija de Ortega bajando las escaleras del avión, en suelo

Hace pocos días, el 15 de febrero de este año, con Daniel Ortega en el poder, Libia condonó 195.8 millones de dólares a Nicaragua, de una deuda que ascendía a 313.6 millones.

Nicaragua inclusive invocó el Club de París, un foro informal de acreedores oficiales y países deudores, pero ni aún así Libia quiso condonar la deuda.

Caldera considera que el apoyo de Libia no ha sido con Nicaragua como nación, sino personal, de Gadafi con el líder del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega.

Para Caldera el apoyo de Libia a Nicaragua ha sido “simbólico”, y que es de sobra conocido que Gadafi por mucho tiempo ha brindado ayuda económica a Ortega.

“Antes de que lo hiciera Venezuela, Libia mandaba aviones a Ortega”, comenta Caldera. “La ayuda ha sido personal”, agrega.

“Libia no tiene mayor trascendencia para Nicaragua. La tuvo para Daniel Ortega, que jugó bastante con algunas de las molestias de los pueblos árabes”, expresa Moisés Hassan, quien se refiere a que Ortega apoyó públicamente a Palestina en su lucha contra Israel, solo para atraer la ayuda de los países ricos árabes.

Hassan recordó que también el presidente Anastasio Somoza García estuvo ligado a los países árabes, aunque no precisamente a Libia, cuando después de la Segunda Guerra Mundial votó en las Naciones Unidas a favor de la creación del Estado de Israel.

Precisamente, cuando el FSLN estaba a punto de derrocar a Anastasio Somoza Debayle, hijo del primer Somoza, el Estado de Israel fue el último en quitarle el apoyo al dictador nicaragüense. Libia apoyaba a los sandinistas.

Nomás que llegó al poder por segunda vez, en el 2007, Ortega anunció la creación de los Consejos y Gabinetes del Poder Ciudadano, mejor conocidos como los CPC. Ortega declaró que la idea era formar una “democracia participativa”, en la que el poder recayera sobre el pueblo.

En 2008 Ortega llamó “Jamahiriya” a los CPC. “Eso se llama poder ciudadano, eso se llama jamahiriya ¡Qué palabra más linda! Jamahiriya… ¡Poder del pueblo, poder de los ciudadanos!”, dijo Ortega en un acto público. El mandatario agregó que el vocabulario castellano está compuesto por muchas palabras árabes como “almohada”.

Jamahiriya es una palabra árabe que significa “estados de las masas”, un término que Gadafi acuñó en su Libro Verde para determinar que en Libia se practicaría la democracia directa y que no se admitiría la democracia representativa, para de esa manera prohibir los partidos políticos. Mediante esa teoría Gadafi implantó los “comités populares de base”, organizaciones similares a los CPC de Ortega.

En su Libro Verde Gadafi intentó exponer su pensamiento político y es el referente de su forma de gobernar Libia.

Moisés Hassan indica que él leyó el Libro Verde . “Con perdón de mis amigos libios, yo pensé que el libro tenía sustancia, pero no tenía. Es una sarta de disparates”, expresó Hassan.

EN 1986 LIBIA SUFRIÓ

 El rey de Libia Muhammad Idris al-Sanusi  fue destronado por un grupo de militares, entre los que se encontraba el entonces coronel Gadafi, en 1969. El dictador libio gobierna desde entonces a su país, pero está punto de ser derrocado.

un ataque norteamericano con misiles en el que murió una hija adoptiva de Gadafi, de nombre Jana.

El gobierno de Ronald Reagan consideraba a Gadafi como un terrorista. Moisés Hassan señaló que producto de ese ataque Gadafi disminuyó su participación activa en la política mundial, en la cual intervenía con virulentos discursos.

En 1988 Gadafi se negó a entregar a dos agentes libios sospechosos del atentado contra un avión estadounidense de Pan Am, cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia, Reino Unido), en el que murieron 270 personas, de las cuales 189 eran estadounidenses.

No fue hasta después de presiones internacionales y de la intervención de Nelson Mandela, en ese entonces presidente de Sudáfrica, que Gadafi permitió que los dos agentes libios, Abdel Baset al Megrahi y Al Amin Jalifa Fhemah, fuesen juzgados en La Haya por un tribunal escocés.

La relación del coronel Gadafi con los países occidentales ha experimentado un cambio radical en los últimos años, motivado por la nueva actitud del líder libio frente al terrorismo y por su compromiso de abandonar la producción de armas de destrucción masiva y aceptar la visita de inspectores internacionales. Otro gesto de buena voluntad por parte de Gadafi fue aceptar la extradición de las seis enfermeras búlgaras que fueron condenadas a muerte en Libia por su supuesta participación en la infección de sida a 400 niños en un hospital.

Todo el esfuerzo se ha desvanecido en los últimos días con un Gadafi que se niega a abandonar el poder y para ellos ha ordenado bombardeos en ciudades donde se han manifestado opositores en su contra.

La mayoría de los países del mundo ha condenado la masacre que Gadafi ha perpetrado contra su propio pueblo. Solo Ortega y el presidente venezolano, Hugo Chávez, han defendido al dictador libio.

LA POBLACIÓN LIBIA

supera apenas los seis millones de habitantes. El 62 por ciento de la población oscila entre los 15 y los 24 años de edad. Su producto interno bruto es de 79.78 mil millones de dólares. Apenas el 7.4 por ciento de su población vive en estado de pobreza.

El 30 por ciento de los libios se encontraban en el desempleo para el año 2008. En ese mismo año Libia produjo 1.72 millones de barriles de petróleo.

La edad mínima de los libios para entrar en el Ejército es de 17 años.

La población nativa de Libia es principalmente de origen berebere y árabe, la cual representa el 97 por ciento de la población. Las minorías, el tres por ciento restante, están constituidas por griegos, malteses, italianos, tunecinos, egipcios, paquistaníes, turcos e indios.

Dentro de las minorías libias destacan los tuareg u «hombres azules del desierto», quienes han conservado sus costumbres debido al celo y al aislamiento. A esta raza de elevada estatura y hermosas facciones se les llama “hombres azules” porque su piel quemada por el sol toma un tono azulado con el tiempo, debido al contacto con las telas teñidas de sus trajes y de sus tocados de color azul índigo.

Las tribus árabes que llegaron a Libia fueron la Beni Hilal y la Beni Sulei, las cuales se mezclaron con los aborígenes formando la raza libia de hoy, en su gran mayoría mestiza. Así como los bereberes existe otro grupo de árabes que aseguran no haberse unido a los nativos. A estas razas pertenecen los celebres beduinos africanos y los nómadas del Fezán. Las demás tribus árabes puras habitan la Cirenaica.

A INICIOS DEL SIGLO XX

Libia estuvo ocupada por Italia. Benito Mussolini consolidó la presencia italiana cuando llegó al poder en 1922.

En plena Segunda Guerra Mundial se terminó la ocupación italiana, pero Libia quedó sometido otro período por Gran Bretaña.

Al final de la guerra los aliados no logran ponerse de acuerdo sobre el futuro de la antigua colonia italiana. Finalmente los recelos entre los países occidentales y la Unión Soviética hacen que la ONU decida dar la independencia al país dejándolo en manos de Sidi Idris, jeque de los Sanusi y emir de Cirenaica (que había colaborado con los aliados durante la guerra), él proclama una monarquía con el nombre de Idris I.

De esta forma, el Reino de Libia se convierte en la primera colonia africana en lograr su independencia. Este hecho contribuyó a desencadenar las luchas por la independencia africana.

Idris I gobernó el país con sistemas autocráticos y patriarcales. Fiel a la tradición de solidaridad con el resto del mundo árabe, Libia ingresa en la Liga Árabe en 1953 y prestó ayuda a los insurgentes argelinos durante su lucha por la independencia de Francia. En política exterior, mantiene posturas pro occidentales.

En 1969 Idris fue derrocado por el entonces coronel Gadafi, quien ahora, casi 42 años después está a punto de perder el poder.

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