Por Geraldine González
Chirantan Patnaik es un joven de la India. Tiene 26 años y es amante de los videojuegos. Este chavalo logró en el 2009 un nuevo récord, al pasar pegado al PlayStation 3, sin parar, durante 40 horas y 20 minutos para GTA IV. ¿Podés creerlo?
Pero Chirantan no es el único chavalo que dedica horas al juego. La mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, hemos tenido en nuestras manos un control conectado a una consola de videojuegos. Quizás para muchos los juegos de vídeo tuvieron una presencia muy marcada en su infancia, para otros no tanto. Sea cuál sea el caso, es importante conocer hasta qué punto los videojuegos pueden generar beneficio a nuestro desarrollo, sin convertirse en un arma de doble filo, afirman diversos sitios web.
¿QUÉ ES UN VIDEOJUEGO?
U n videojuego o juego de vídeo es un software creado para el entretenimiento en general y basado en la interacción entre una o varias personas y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego. Este aparato puede ser una computadora, una videoconsola, un teléfono móvil, entre otros, que son llamados “plataformas”.
Los primeros videojuegos, tal y como los conocemos hoy, aparecieron en la década de los 60. Desde entonces el mundo de los videojuegos no ha cesado de crecer y desarrollarse, con el único límite que ha impuesto la creatividad de los desarrolladores y la evolución de la tecnología.
Actualmente, son muchos los niños que dedican gran parte de su tiempo a este tipo de juegos. Asimismo, los jóvenes continúan sintiéndose atraídos a este tipo de entretenimiento. Pero, los videojuegos ¿son buenos o malos?
Los efectos de los videojuegos en los adolescentes han sido muy discutidos, siendo catalogados como nocivos, aún más cuando de niños se trata.
Según estudios realizados en torno a este tema, el uso de videojuegos puede considerarse perjudicial dependiendo del tipo de juegos utilizados, en cuanto a contenido se refiere, y del tiempo que le dedicamos.

OJO CON EL USO INCONTROLADO
E l uso incontrolado de los videojuegos puede suponer un desorden grave en la vida de los niños y adolescentes, según especialistas. En un inicio lo hacen de manera esporádica como una forma de entretenimiento, que poco a poco va aumentando su frecuencia hasta convertirse en parte de la rutina diaria.
Esta situación puede llevar al jugador a caer en la ludopatía, que según Wikipedia se define como un impulso irreprimible de jugar, a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse. Se considera un trastorno del control de los impulsos, y por ello la American Psychological Asociación no lo considera como una adicción.
La vida del jugador gira en torno al juego, anteponiendo éste a diversas actividades como el deporte, la recreación, la lectura y sobre todo el contacto directo con amigos, creándose su propia burbuja virtual.
La atención puesta en el juego desarrolla un agotamiento del sistema nervioso, provocando la aparición de síntomas de depresión o ansiedad. Esta situación puede causar un deterioro significativo en el rendimiento académico manifestado en la capacidad de atención y el desinterés llamativo por las actividades escolares.
En casos extremos, los jugadores pueden llegar a perder el control sobre sí mismos dando paso a un comportamiento impulsivo y violento.
En cuanto a contenido, la práctica de un determinado tema limita la creatividad del niño provocando una atrofia de la capacidad de imaginación.
Sicólogos consideran que los videojuegos con contenido violento, sexista o racista pueden introducir pautas de comportamiento que influyen en la formación integral del niño o adolescente.
LA OTRA CARA DEL JUEGO

S i bien el uso excesivo de los videojuegos puede perjudicarnos, jugarlos “con medida” favorece el aprendizaje y crecimiento del niño o adolescente al obligarlo a superarse a sí mismo, buscar nuevos conocimientos y ganar en concentración.
La simple idea de vencer al enemigo y luchar por el premio en el juego estimula la perseverancia en el adolescente. Además, las frecuentes pérdidas mientras se juega fomentan la tolerancia ante los fracasos que puede enfrentar en la vida al no conseguir el objetivo perseguido.
También los juegos son beneficiosos a la hora de favorecer la coordinación visual y manual, potenciándose la adquisición de habilidades manuales. Estimulan la memoria y la capacidad para retener conceptos numéricos e identificación de colores facilitando el contacto con el entorno informático. D
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