Por Fernando Avellán M.
En Nicaragua, los políticos de “oposición” se preparan para los comicios de noviembre próximo. Entre sus preparativos sobresale el canibalismo, el cinismo, las ofensas y las agresiones no solo verbales, también físicas atacando con morteros, huevo y piedras las sedes de sus propios partidos. En raras ocasiones recuerdan que el adversario no está en la oposición, sino en la Presidencia de la República, aceptan con fatal resignación participar en unos comicios electorales plagados de violaciones constitucionales y artimañas ilegales del gobierno orteguista, saben que desunidos sus posibilidades de triunfo están disminuidas por la misma atomización en que los ha sumido Daniel Ortega y su equipo de expertos ex militares y ex policías políticos de la dirección de seguridad del estado. El FSLN le ha puesto una camisa de fuerza a nuestros desgraciados líderes de oposición, quienes luchan denodadamente para obtener las 25 ó 35 diputaciones que Ortega quiera repartirles como premio por legitimar el viciado proceso electoral del 2011. Los opositores acusan a Ortega de violar la Constitución Política, pero ellos sin ningún rubor pretenden participar en las elecciones aunque con esto se conviertan en cómplices de Ortega al violar ellos también la Constitución y las leyes de Nicaragua. Sus pobres argumentos de que si no participan en el proceso, Ortega se quedará con todos los poderes raya en una inocencia que dudo sea real, Ortega de todas maneras tiene todo el poder y a la mayoría de “líderes opositores” chantajeados y amedrentados lo suficiente para no permitirles más espacios de los que él necesita para continuar cinco años más detentando el poder y haciendo negocios con el petróleo venezolano y los millones de dólares que este le producen a la familia gobernante.
Negros nubarrones de una dictadura férrea bien organizada y financiada se ciernen desde hace años sobre Nicaragua. Es muy probable que ni el sector privado ni otros importantes actores políticos y de la sociedad civil, tengan la plena visión de lo que les va a suceder cuando Ortega logre afianzar todo su poder y asegure una dictadura avalada por una clase política inepta y un sector empresarial voraz. Veremos qué pasará cuando los ahora alegres socios minoritarios del gran pacto económico y político con Ortega, sientan las garras de una fiera que no conoce los límites entre lo tuyo y lo mío, solo sabe de arribismos, amenazas y chantajes de toda índole no solo en política sino en cualquier transacción. Una característica de Ortega es que como los padrinos de la mafia siciliana provocan y les gusta se le deban favores, los que deberán ser pagados con el mismo estilo o por el contrario recibir el castigo que Ortega señale. Lo único que pretendo con estas letras es tratar de crear conciencia verdaderamente patriótica para detener unidos un sistema político que ya le hace muchísimo daño al pueblo nicaragüense y puede consolidarse en una dictadura peor que la de los años ochenta y la del mismo Hugo Chávez.
El autor es director de Radio 15 de Septiembre.
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