Por Ana Salgado*
Son incontables las canciones, poemas, cuentos y demás productos de la creatividad humana que hablan sobre el dolor que nos produce el amor. Y es que las relaciones de amor (amor a los hijos, a los padres, a la pareja, a los amigos) tienden a causarnos, irónicamente, la mayor cantidad de sufrimiento. Pero ¿por qué pasa esto? ¿Por qué sufrimos cuando amamos? Aquí algunas causas.
EXPECTATIVAS vs. REALIDAD
Tenemos expectativas sobre el amor y la persona amada: que cuando no se cumplen nos causan sufrimiento. Estas expectativas están más basadas en nuestra propia concepción de lo que es el amor y cómo se debe comportar una persona si me ama, que en la realidad de la persona que tenemos en frente y la relación que tenemos con ésta.
De estas expectativas no cumplidas surgen la crítica, el enojo, el juicio, los celos, el rencor y los deseos de venganza. Todas estas herramientas para intentar hacer encajar al otro en nuestra idea de “la persona amada” o para hacerlo “pagar” por el desengaño o la decepción que sufrimos al darnos cuenta que la persona es como es, no como nosotros soñábamos que era.
En vez de aceptar integralmente a la persona que escogimos para amar tal cual es, sin excusas ni moldes prefabricados, simplemente como ES.
PRIMERO YO, SEGUNDO YO Y TERCERO ¡YO!
Nuestro amor es egoísta: Sólo tomamos en cuenta la satisfacción de nuestros propios deseos y la búsqueda de la propia felicidad. ¿Y la del otro? Bueno, ése que vea cómo hace para conseguir la propia. De esta manera, amamos a como quisiéramos que nos amen a nosotros, damos al otro lo que quisiéramos que nos diera, para colmo, esperamos que nos ame y nos dé lo que nosotros queremos.
Si TODOS aplicamos esta filosofía, es obvio que nadie alcance la felicidad. Todos vamos a quedar frustrados.
Todo lo contrario sucedería si TODOS le diéramos a los deseos y la felicidad de los demás, el mismo peso e importancia que nuestra propia felicidad y nuestros propios deseos. Podríamos darnos mutuamente la felicidad sin sufrimiento que todos anhelamos.
TODO VIENE DE ADENTRO
Estamos buscando la felicidad afuera: de nosotros mismos, me refiero. Si vos estás con alguien para que te haga feliz, ambos están condenados a una vida de sufrimiento. Vos por qué no vas a lograr ser feliz y el otro prójimo por qué le vas a hacer la vida imposible reclamándole el por qué de tu infelicidad.
Si pretendemos cultivar un amor sin sufrimiento, primero debemos cultivar nuestro amor por nosotros mismos, crecer como seres humanos integrales capaces de generar nuestra propia felicidad, para poder compartirla con los demás de una manera saludable.
Todo lo anteriormente descrito es naturaleza humana, así somos, así venimos: defectuosos y egoístas, con el instinto de preservación en automático. Cualquier cosa que queramos hacer diferente tomará esfuerzo consciente y mucho crecimiento personal. Todo esto con el convencimiento de que estando mejor YO, tendré una mejor relación de pareja.
Como siempre, los invito a que sigan enviando sus correos a [email protected] que yo seguiré leyendo y contestando cada uno de ellos. También pueden dejar sus comentarios en mi blog www.tusexosentido.com
*La autora es terapeuta sexual y de parejas
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