Nicaragua es un país donde a cada momento se miran “cosas raras” desde que el sandinismo-orteguista, con elecciones amañadas, volvió al poder. Siempre se ha estimado que los colegios están constituidos para desarrollar única y exclusivamente su función pedagógica, y por consiguiente su naturaleza tiene que ser respetada, sin imprimirle a ellos aunque sea momentáneamente “otros objetivos” que empañan su prestigio.
Los colegios en su conjunto se han hecho para formar académicamente en etapas a la niñez, y a la juventud, y no se puede, ni se debe cometer el abuso de convertirlos en centros de propaganda política que ninguna ilustración dejan.
Hasta ahora, en esta convulsionada historia que vivimos, vemos cómo Daniel Ortega, el Somoza de los nuevos tiempos, ocupa atrevidamente visibles espacios en todos los centros de enseñanza mostrándolo, por así decirlo, como el “ídolo” de la presente época. Semejante descaro raya los cálculos de la paciencia, pues si bien es cierto que al nicaragüense lo distingue la tolerancia, tampoco en nombre de esa misma tolerancia se puede hacer lo que se quiera, poniendo en entredicho los fines de la educación.
¿O, es que Ortega, se considera insuficiente en su vanidad personal, y ahora, además de usar las carreteras con gigantescos rótulos suyos, los “activistas” de su partido han prolongado su anemia publicitaria colocando afiches y pancartas a la entrada de los colegios, como si estos últimos fuesen patrimonio del actual dictador? Los colegios son colegios y no se puede confundir su cátedra, a la cual se deben las generaciones de todos los niveles intelectuales, en cuyas frondosas aulas han alcanzado su formación.
Desgraciadamente en este país el sandinismo- orteguista hace lo que le viene en gana, con la anuencia de los que sólo saben doblar la cabeza, aprobando y aplaudiendo cuantos abusos se suelen cometer en detrimento de una sociedad que con acelerada fuerza va perdiendo sus valores. ¿Qué cultura positiva se le puede ofrecer a las presentes generaciones mostrando en los colegios la efigie de un hombre que moralmente ha destruido a Nicaragua prostituyendo los caros legados que a manera de ejemplo dejaron nuestros antepasados?
Independientemente de que todos los ministerios del Estado se hallan cuajados de sandinismo, al menos el Ministerio de Educación Pública debería tener seriedad, prohibiendo, o no dejando permitir que los colegios sean utilizados como medios de propaganda oficialista, ya que significa una bofetada para el buen nombre de la educación, que ese tipo de abusos, y de anomalías, se sigan incrementando, ofreciéndole a los educandos una imagen distinta de lo que es, en su conjunto, la misma educación.
Sin el ánimo de evocar el pasado, hemos de ser francos con la historia haciendo un recorrido por sus páginas para reconocer que en ese sentido los Somoza siempre fueron respetuosos con la educación, aunque por otro lado hayan sido protagonistas de muchas cosas malas.
Pero jamás usaron los colegios para hacer campaña proselitista del tamaño que lo está haciendo el sandinismo-orteguista, promoviendo infamemente la candidatura de su caudillo Ortega, para la reelección que ciegamente busca, y que sin duda, con el fraude preparado a su favor, vendría a ser un adefesio político que le causaría a Nicaragua graves resultados.
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