La no reelección de los diputados

En nuestro comentario editorial de ayer, dijimos con el derecho que nos asiste de opinar sobre el ejercicio de la función pública, que a nuestro juicio los diputados de la Unión Nicaragüense por la Esperanza (UNE), la cual se ve como la única alternativa democrática en las elecciones de noviembre próximo, no deberían presentar sus candidaturas a la reelección. De esa manera permitirían el ingreso de nuevas personas a la Asamblea Nacional, que lleven a la actividad legislativa ideas e iniciativas frescas y renovadoras, y le darían coherencia política a la lucha contra la reelección de Daniel Ortega y consistencia moral al compromiso del candidato presidencial de la UNE, don Fabio Gadea Mantilla, de promover una revolución de honestidad del servicio público en Nicaragua.

Por supuesto que con esta sugerencia no estamos menospreciando a los diputados de la UNE, tanto de la Bancada Democrática Nicaragüense como del MRS, que han sido firmes defensores de la institucionalidad democrática y han luchado enérgicamente contra el orteguismo y el pactismo. Nosotros sabemos muy bien que los parlamentarios de la UNE son diferentes a los pactistas y colaboracionistas, de manera que no los echamos a todos en el mismo saco. Precisamente por eso hablamos de la no reelección de los diputados de la UNE, no de los demás.

Tampoco estamos contra el derecho de los diputados a reelegirse. Para los parlamentarios no existe la prohibición constitucional de reelección, como sí la hay para la reelección presidencial en dos períodos consecutivos y por más de dos mandatos, cual es precisamente el caso de Daniel Ortega. O sea que la no reelección de los diputados de la UNE sería una decisión voluntaria, un acto de conciencia y un compromiso moral de ellos mismos.

En términos generales, la renovación de las personas en los cargos públicos de carácter político es saludable para la democracia. Hay muchas personas, aparte de las que actualmente ejercen esos cargos, que también tienen derecho y capacidad para representar a los ciudadanos en los poderes del Estado. Por otro lado, la UNE y don Fabio Gadea Mantilla no tienen una maquinaria electoral como el FSLN y el PLC, ni cuentan con los recursos económicos millonarios que éstos poseen. De manera que deben compensar esas debilidades de su campaña electoral con una superioridad moral evidente, la cual sólo se puede conseguir con hechos concretos, a lo cual ayudaría una consecuente actitud de no reelección en todos los cargos de elección popular.

Por cierto que la reelección o no reelección de los parlamentarios es un antiguo y permanente debate en muchas partes del mundo, del cual no se ha dicho y seguramente nunca se dirá la última palabra. En pro de la no reelección de los legisladores, se dice que no se les debe reelegir para que siempre se esté refrescando y dinamizando la representación democrática; así como también para impedir que algunas personas se lleguen a considerar dueños de los cargos y hagan del presupuesto público su modo de vida para siempre, como es el caso de los diputados del FSLN. Por otro lado, a favor de la reelección de los diputados se argumenta que es necesaria para que puedan desarrollar una carrera parlamentaria, profesionalizarse y desempeñar mejor las atribuciones legislativas. En este sentido, se asegura que si se renueva continuamente el Parlamento con personas que carecen de experiencia, la función representativa y legislativa sería ejercida de hecho por la burocracia parlamentaria, la cual no es elegida por el voto popular.

También se alega que en muchos países democráticos los parlamentarios se pueden reelegir una y otra vez, siempre y cuando así lo quieran los ciudadanos, lo cual no perjudica la democracia sino que se beneficia con la experiencia. Pero no se puede comparar a países que tienen una arraigada cultura democrática y sólidas instituciones, con Nicaragua, donde lo que hay es “una seudodemocracia populista y payasa” según la dura pero acertada definición de Mario Vargas Llosa en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2010.

La revolución de la honestidad gubernamental que propone don Fabio Gadea Mantilla no debe ser sólo en el Poder Ejecutivo sino en todos los poderes e instituciones del Estado. Y requiere la aplicación de drásticas medidas administrativas, políticas y morales, entre las cuales la no reelección de los diputados sería una de las menos duras. En todo caso, sería bueno que la UNE auspiciara una encuesta para preguntar a los ciudadanos, donde hay diputados de esa alianza, si quieren reelegirlos o preferirían cambiarlos.

COMENTARIOS

  1. DenisSomarriba
    Hace 16 años

    Tiene razon DonLuis;hay que elegir «carne fresca» para la AsambleaNacional,aunque se tengan que sacrificar a uno que otro diputado que nunca se vendio al satrapa de ortega;pero por si las dudas,lomas saludable es que busquen trabajo en sus antiguas profesones [si es que la tienen] y que trabajen honradamente comolo hace la mayoria del pueblo;la profeson de diputado no existe[solo en Nicaragua] esun servico temporario que se le da a la patria;en Nicaragua,ser diputado,es casi sinonimo de corrupto

  2. lolo
    Hace 16 años

    Para eso son las primarias que en el PLC se propuso en todos los niveles pero que Eduardito y don Fabio no aceptaron.

  3. Campanita
    Hace 16 años

    Es un plateamiento absurdo. Si tenemos diputados probos, inmunes contra sobornos y chantajes, que nos han representado dignamente y han arriesgado su seguridad y la de sus familias para enfrentar al corrupto sistema del pacto…por qué no los vamos a reelegir? Es un planteamiento tomado de los pelos que me hace dudar del buen sentido común del autor…

  4. El Nicaraguense
    Hace 16 años

    No hay que gastar polvora en zopilotes. Si la constitucion no lo prohibe porque hacer alharaca. Lo importante es que don Fabio lleve diputados honestos, especialmente en estos momentos donde se requiere experiencia legislativa. Si estare de acuerdo que lleven suplentes nuevos y que les dejen hacer trabajo legislativo para irlos asesorando. No nos andemos quebrando la vida, de los actuales diputados, que el politburo del comite central de partido UNE, junto a Fabio seleccione de dedo quienes iran

  5. Nica
    Hace 16 años

    Gracias por la aclaracion, pero que opina de un proyecto de Reforma a la Ley ELectoral para eleccion directa de los diputados (es decir que respondan a los electores no a los politicos corruptos de los partidos).

    Ese es el compromiso que deberiamos de pedir a los diputados!!!

  6. Por la libertad
    Hace 16 años

    Ante la actividad volcánica de los pueblos que gritan “Libertad” No debemos pensar solo en el caudillo, también debemos pensar en derrocar a los diputados que han contribuido al deterioro de la patria y sus ciudadanos. Los diputados en nicaragua deben ser cambiados por sangre nueva y con deseos de trabajar por la patria.

  7. MarlonU
    Hace 16 años

    Sabe cuando los diputados van arenunciar a la reeleccion? nuuuunca! si se estan ganado los billetes facilito y mas los que gana por debajera en las negociaciones! jajajajajajajaja

  8. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 16 años

    EN mi opinion casi todos deberian desaparecer de la politica, es mas, hay la gran mayoria que merecen ser enjuiciados y encarcela
    dos, porque razon? Porque lo unico que han hecho es cobrar sus
    cheques, saquear el estado a travez de todas las ventajas que tie
    nen como congresitas, gasolina gratis, libre introduccion, servicio
    medico o dental, ong fantasmas que solo sirve para sacarle dinero
    al estado.Y el pecado mayor:Aprobar leyes a Ortega para darle mas poder, ninguna para ayudar al pueblo

  9. HUGO LACAYO
    Hace 16 años

    Por que ser tan conformista, la reelecion de los diputados y magistrados en todos los poderes del Estado deberia ser prohibida constitucionalmente igual que la del presidente, esta es la forma mas correcta de terminar con Estado botin. Es hora que en Nicaragua comenzemos a producir trabajando y no consigueindo puestos en el Estado.

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