Esta semana en la cartelera de cine experimentaremos un déjà vu. Si les menciono al director Tony Scott y al apasionado actor Denzel Washington en una película de trenes, lo primero que se les vendrá a la mente es la recientemente estrenada Taking of Pelham 123. Pero ah!, no es así. Parece que Scott y Washington les gustó tanto evitar que un tren mate a miles, que seguidamente hicieron otra cinta sobre bólidos mecánicos asesinos. Éste es el estreno de acción de la semana. Imparable tiene como protagonista al mismo Washington, como un ingeniero que en su último día de trabajo (antes de retirarse) tiene que impedir que un tren con una carga mortal se descarrile. Para eso contará con la ayuda de Chris Pine (el nuevo capitán Kirk).
Aunque Scott y Washington han sido duramente atacados por la crítica especializada por hacer dos películas tan similares, se ha reconocido que la artesanía técnica con la que se ha manufacturado el filme es impecable, dejando satisfechos a aquellos que gustan del género de acción criminal.
El otro estreno de importancia representa el regreso a las salas de uno de los mejores actores de carácter de los últimos años. Anthony Hopkins se enfunda la sotana de un sacerdote nada ortodoxo para enfrentar al demonio. Mucho se ha alabado la siniestra actuación de Hopkins, pero la cinta como tal ha sido tachada de exagerada y plagada de trucos baratos.
La película empezó con fuerza su campaña para conquistar la taquilla, pero finalmente se desinfló y todavía no logra recaudar siquiera los costos de producción, que estuvieron por el orden de los 37 millones de dólares. Desde que El Exorcista (1973) hizo temblar las mentes y aplastar los estómagos de millones, ninguna otra cinta que haya explotado este género desde el punto de vista religioso se ha acercado siquiera a los niveles alcanzados por el clásico dirigido por William Friedkin.
Hopkins y “El rito”
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