A juzgar por las películas más comerciales, el mundo angloparlante está formado por una monolítica clase media alta donde nadie trabaja. Los personajes habitan un mundo post-clase, lleno de McMansiones californianas y espaciosos apartamentos newyorkinos pagados a punta de oficios igualmente fotogénicos, que no requieren mayor inversión de tiempo o esfuerzo. Seguro, hay alguien detrás del mostrador del Starbucks y porteros en los edificios, pero pasan por utilería. Al menos, algunas películas rompen los esquemas, dándole protagonismo a personajes que no parecen refugiados de una revista de modas.
Winter’s Bone
(Debra Granik, 2010)
Tragedia griega escenificada entre la pobreza rural de la cordillera Orzar en el centro de EEUU. Jennifer Lawrence es una muchacha dedicada a cuidar de sus dos hermanitos menores y su madre, con un indefinido desorden mental. Atesora la idea de entrar en el ejército para escapar de su cruda realidad, hasta que un día recibe la visita de la policía. Su padre tiene 24 horas para presentarse en la comisaría según los acuerdos de su libertad condicional. De no hacerlo, perderán la casa que inapropiadamente puso en garantía. Así, la intrépida joven inicia una odisea que la llevará al lado más oscuro de un micromundo donde todos son parientes y enemigos, dedicados a actividades de dudosa legalidad. No crea que es un ejercicio de patetismo. Es un tenso drama de suspenso que pone en vergüenza a la mayoría de los productos de Hollywood. Lawrence es una revelación, y John Hawkes emana furia silenciosa como el temible “Lágrima”, quien puede ser su mejor aliado.
The Fighter
(David O’ Russell, 2010)
A la par de Ben Affleck y Matt Damon, Mark Wahlberg es un hijo dilecto de Boston que constantemente regresa a sus modestas raíces. Él es la principal fuerza creativa detrás de este biofilme sobre el boxeador “Irish” Mickey Ward, peso welter ligero que sube al ring en la década de los 80 para redimirse a sí mismo y ayudar a su familia. Y vaya que necesitan ayuda. Su hermano-entrenador, Dickey (Christian Bale), quemó su propio talento con crack. Su madre (Melissa Leo) y sus siete hermanas —hijas de dos padres diferentes— muestran que las familias grandes, escandalosas y metiches no son propiedad exclusiva de nosotros los latinos. Y para todos ellos, el triunfo de Mickey en el ring es el ticket de lotería que los llevará a una vida mejor. Pero no te sientas presionado, Mickey. La película fue filmada en Lowell, el distrito proletario de Massachusetts de donde el boxeador es originario ( Wahlberg viene del South End ).
Company Men
(John Wells, 2010)
Los protagonistas de este drama del creador de la serie de TV “E.R.” son trabajadores de cuello blanco. Ben Affleck y Chris Cooper laboran en una megacorporación manejada por Tommy Lee Jones y Craig T. Nelson. No les va nada mal en la vida. Tienen hermosas casas y carros de lujo. Pero la crisis económica los saca de su cómoda complacencia, despojándolos de los símbolos del privilegio y mandándolos a las filas de desempleo. Quizás la salvación está en un trabajo menos abstracto que manejar números en una hoja de cálculo, a como muestra Kevin Costner como el cuñado de Affleck, deslomándose día a día en su modesta compañía constructora.
Blue Valentine
(Derek Gianfrance, 2010)
Película independiente que observa en la intimidad el nacimiento y muerte de una relación amorosa entre un peón de mudanzas y una enfermera. Ryan Gosling y Michelle Williams asumen los papeles. La película salta en el tiempo, de los dorados primeros días del romance hasta su triste desenlace, de ida y vuelta, buscando en los seis años de convivencia las respuestas a esos misterios universales. ¿Qué une a la gente? ¿Qué la mantiene junta? ¿Qué la obliga a separarse? Y que sean de modestos recursos es mera coincidencia. La película cortejó la controversia gracias a la franqueza con que retrata las relaciones entre la pareja.
Made in Dagenham
(Nigel Cole, 2010)
En 1968, las mujeres trabajadoras de una planta de ensamblaje de la automotriz Ford en Dagenham, Inglaterra, demandaron igual paga por igual trabajo que los hombres con una huelga. No era una lucha fácil, pues se enfrentaban a los sindicatos, la poderosa transnacional y el Gobierno, todos dominados por hombres empeñados en mantener el status quo. Sally Hawkins, la revelación de Happy-Go-Lucky , interpreta a la obrera que supera su reservada personalidad para convertirse en la lideresa del movimiento. Las aliadas menos esperadas aparecen: Miranda Richardson en la combativa ministra del trabajo que se lanza a llevarle la contraria a su gobierno; y Rosamund Pike es la esposa de un alto ejecutivo de la Ford que se sorprende de ir contra la línea familiar y a favor de sus hermanas de género.
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