Casa y comida

Cada mujer beneficiaria del Proyecto Emergencia dibujó sobre un papel lo que poseía y lo que soñaba hacer de su propia finca. Junto con los miembros de la Asociación, dispusieron cómo distribuir y administrar los cultivos, por medio de una rotación sana para el ambiente y la persona.

trabajan en incrementar los ingresos de las mujeres y mejorar las casas de las familias porque una vivienda digna reduce la vulnerabilidad y mejora la cohesión social frente a las amenazas naturales y humanas

L a Alforja es una asociación compuesta por 316 mujeres, de las cuales un centenar está involucrado en el Proyecto Emergencia que la Cooperación Italiana, a través de la ONG ProgettoMondoMLAL, está implementando en Cinco Pinos. Esta zona rural fronteriza con Honduras es extremadamente pobre, tan castigada por constantes sequías, como para adquirir el nombre de corredor seco. Además de eso, los terrenos han sido erosionados por el despale y por lo tanto fue necesario terracear manualmente aproximadamente 12 mil metros de muro en seco. Se están tratando de diversificar las culturas, con el aporte de la buena organización comunitaria y también con la colaboración activa de las autoridades locales.

Cada mujer beneficiaria del Proyecto Emergencia dibujó sobre un papel lo que poseía y lo que soñaba hacer de su propia finca. Junto con los miembros de la Asociación, dispusieron cómo distribuir y administrar los cultivos, por medio de una rotación sana para el ambiente y la persona.

Por lo tanto, el Proyecto Emergencia de la Cooperación Italiana, gracias a la ONG ProgettoMondoMLAL y a la Asociación La Alforja, ha mejorado la producción agrícola familiar existente, incrementándola con huertos; ha protegido las semillas autóctonas y promovido técnicas de producción y conservación; ha realizado actividades comunitarias de rehabilitación como muros de contención, medidas de prevención ante inundaciones, limpieza de canales, rehabilitación de senderos rurales; ha sostenido actividades para generar empleos e ingresos; ha favorecido una mayor organización de las mujeres campesinas que realizan actividades productivas con ingresos por medio de estructuras de cooperativas y asociaciones radicadas en el territorio. Esto significa haber reducido la vulnerabilidad alimentaria y económica, mejorando la vida de las más desamparadas de los cuatro municipios denominados “Los 4 Santos”.

De esta manera se valoriza realmente el rol de la mujer, dándole autonomía e independencia. Las mujeres que llegan a tener confianza en sí mismas logran denunciar también las violencias que frecuentemente sufren en un clima muy machista. Por lo tanto, el trabajo de este Proyecto no sólo da un resultado agrícola, sino también social muy relevante. Las mujeres ahora pueden sustentar a sus familias y a corto plazo se prevé que puedan ganar dinero para comprar su azúcar y jabón. Parece poco, pero es muchísimo. Es un viraje lento y constante de autoconciencia.

En el centro de Aprodese, que alberga y sostiene la Asociación de las mujeres, se dan clases de arte y oficios para completar el ciclo del Proyecto: desde la cultivación hasta la conservación. Se aprende a hacer tortas y galletas, se producen jugos de fruta, que dan de tomar a los niños de las escuelas; se alimenta un círculo virtuoso, que parece un milagro del ingenio humano para el equilibrio, la perfección y la competencia que propone.

Según el informe sobre el estado de la población mundial del 2010 del UNFPA, las mujeres representan el grupo más vulnerable frente a las situaciones de emergencia y desastres. Por eso la Cooperación Italiana siempre se implicó en apoyar el Proyecto propuesto por la ONG ProgettoMondoMLAL con la válida y consolidada colaboración de la Asociación de Mujeres locales La Alforja y la ONG nicaragüense Aprodese. Porque los cambios de mentalidad a través del trabajo y la sustentabilidad, aunque lentos, producen resultados más incisivos y constantes en el tiempo. E sta historia inicia en el Banco de Materiales, instituida por la ONG África 70, con un polín remojado en el aceite ya absorbido, como una galleta en el café con leche. Sólo que en vez de ser una mano fofa, son dos mujeres las que manejan ordenadamente los movimientos del sancocho. Evitando resbalarse en un hoyo cubierto por un plástico negro, llevan el polín en el aceite con una apariencia de rústicas patinadoras. Lo sumergen y lo sacan totalmente negro. Otras dos lo ponen a secar bajo el sol.

Dos hombres continúan el trabajo, filtrando el aceite; otro lo lleva, y uno más desarma los polines usados…

El Banco de Materiales, además del material, abarca un conjunto de trabajos en cadena en el que la paciencia de uno se ensambla con la lentitud del otro, consiguiendo así el engranaje del trabajo.

La historia continúa, algunos kilómetros más allá, en los barrios marginados golpeados de manera particular por la pobreza, desde las adversas condiciones atmosféricas e higiénico-sanitarias, colindando con los municipios de Chinandega y El Viejo.

Aquí otras manos de mujeres y hombres inclinan los polines negros en andamios de pared. Todos están ajetreados: 40 familias multiplicadas por números de brazos y piernas, manos y cabezas, que construyen su propia casa y la de los vecinos.

La estructura se cubre con un vestido de saco en polipropileno, simulando una enorme Gigantona provincial. Se sujeta a unas tablas con clavos y tapas de botellas de tal forma que no se deshilache; después es cubierta y protegida por una red metálica de malla estrecha. Finalizando con una chorreada de cemento y acabando con pintura, sistema eléctrico, puertas y ventanas.

La casa está lista. Es más, está habitada durante los trabajos: “El techo es mucho mejor que el forro de plástico de la vieja casa… y por lo tanto se aguanta mejor la incomodidad de tener a los trabajadores en la casa…” es el comentario de la dueña de casa que salvó un diente de oro. Sus hijos juegan entre espátulas y restos de madera. Su marido está afinando la puerta, mientras ella nos enseña la vieja casa, donde el techo de plástico parecía un colador.

La Cooperación Italiana apoya la ONG África 70 en la implementación de este Proyecto que se desarrolla en un contexto de crecimiento urbano sin control y en áreas de alto riesgo, con un fuerte aumento de flujos migratorios, escasa capacidad de gestión del territorio, falta de instrumentos de planificación estratégica, poca inversión pública para enfrentar el déficit habitacional. Las casas que se construyen representan un gran compromiso y sus estructuras elásticas responden también a la alta sismicidad del territorio. Sufragan a las realidades no conformes con los criterios humanos habitacionales y a las primordiales condiciones higiénico-sanitarias.

Una vivienda digna reduce la vulnerabilidad y mejora la cohesión social frente a las amenazas naturales y humanas.

La señora reúne toda la familia para un par de fotos históricas, una división entre el antes y el después, frente a la vieja casa y a la nueva. Le sonríen a la cámara fotográfica o a aquéllos que entrevén el afán de sus vidas y la de cada uno de ellos. z

COOPERACIÓN ITALIANA La Cooperación Italiana con el Programa Emergencia 2010 está trabajando a través de las ONG italianas en varias partes de Nicaragua con diferentes proyectos que se enfocan en obras de mitigación, prevención y gestión del riesgo de desastres naturales. En tres reportajes hemos contado esta tarea, descubriendo problemas y soluciones, pero también lugares, gentes y cambios de situaciones cercanas y lejanas. z

El Azote

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