A rajatabla

Diputado de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) en la Asamblea Nacional

Diputado de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) en la Asamblea Nacional

Con la derrota del Frente Sandinista en 1990, Enrique Quiñonez Tuckler regresó a Nicaragua y se integró a la política en la que desde entonces ha figurado en casi todas las facciones liberales, siempre con un discurso provocador y con frecuencia agresivo, virulentamente antisandinista. Pero el de estas líneas es un Quinónez más personal: Un abogado de 50 años que habla sobre sus recuerdos, pasatiempos y su relación familiar. El primer recuerdo…

No es el primero porque ya tenía como diez años, pero si tengo muy presente cuando a esa edad me eligieron capitán del equipo de básquetbol y del grupo de natación en el Pedagógico Infantil de La Salle. Fue un año glorioso, muy bonito.

Un lugar preferido…

(Suspira) Tiene que ser Salinas Grandes, en León. Ahí pasé varias vacaciones de Semana Santa y recuerdo ir a sacar conchas a los manglares y pescar en la Isla Juan Venado con caña y hasta bombas artesanales, que ahora están prohibidas, pero que en aquel entonces era lanzar la bomba al agua y después recoger todo. Claro que nos volabamos hasta las larvas. Pero no voy a negar que es uno de los recuerdos más lindos que tengo de niño.

Un libro favorito…

La gran estafa de Eudocio Ravines, un disidente comunista perunao que denuncia la gran estafa que el comunismo divulga con los discursos populistas. Lo leí en 1980, cuando iba al exilio en Estados Unidos. Ese libro me impresionó y fue el que me motivó a regresar a Nicaragua para enlistarme en la contrarrevolución.

El mayor atrevimiento que ha cometido…

Son dos. Venirme a la guerra y haber hecho el programa Fuego Cruzado para las elecciones nacionales del 2001. Fueron diez meses en los que desde el primer programa se elevaron las amenazas de muerte en Nicaragua, porque presentábamos denuncias contra el Frente Sandinista, y que no pararon hasta que acabó el programa porque cerró transmisiones el Canal 6.

A qué le teme…

A que le pase algo a mi familia. No tanto como a mí, sino a mi esposa Regina Quiñónez o mis hijos Enrique Josué (23) y Carolina Regina (22). Me puedo imaginar cualquier cosa, menos que le pase algo a ellos. Son mi posesión más preciada.

Qué le hace reír…

Mi esposa Regina. Ella tiene una carcajada que contagia y se ríe todo el día. La escucho de largo y ya me contajia de risa. Es poco si te digo que ella se ríe como trescientas veces al día.

Tiene mascotas…

Sólo tengo tres perros pitbull que cuidan la parte trasera de la casa y dos rottwailer que cuidan adelante y unas cuantas lapas y loras.

La salida más reciente al cine…

Fue hace como tres semanas en Galerías Santo Domingo, para ver El Turista con mi esposa. Para entrar sólo tuve que pagar el boleto de mi escolta, porque a ella y a mí nos salieron gratis con los sellos que siempre ponen por las compras en algunos establecimientos y que yo siempre guardo.

El Azote

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