El ejercicio de la diplomacia en la actualidad tiene tres grandes expresiones: el “softpower”, que es la diplomacia de la influencia; el “hardpower”, que es la imposición militar y económica; y el “smartpower”, una combinación de ambas, esta última impulsada por el presidente Barack Obama, desde Estados Unidos.
Así lo explica, con un tono de maestra, pero con la complicidad de una amiga, Anne Gazeu-Secret, directora de la Cooperación Internacional y del Desarrollo del Ministerio de los Asuntos Exteriores y europeos de Francia.
La diplomática, de visita en Nicaragua, sostiene que Francia y Europa apuestan por el “softpower” para acercarse a Latinoamérica, mediante proyectos de salud, educación y cultura, entre otros, dejando a un lado el “hardpower”.
Gazeu-Secret, con una larga y reconocida trayectoria en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, cree con firmeza que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) tienen mucha importancia en la sociedad y que la cooperación presupuestaria debe tener condiciones.
Además, Gazeu-Secret, acompañada en esta entrevista por el embajador de Francia, Thierry Frayssé, y la agregada de prensa, Ligia Rodríguez-Quille, dice que la inmediatez de la internet demanda una readaptación en el trabajo informativo de los diplomáticos en todo el mundo.
“Me interesa reflexionar sobre la perspectiva y el futuro del oficio del diplomático, que cada vez es más complejo, concretamente en la época de internet. Lo hemos visto en las últimas crisis de Túnez y Egipto, donde en un periódico se dijo, equivocadamente, que los diplomáticos fueron tomados sin prevenir”, comenta.
“En la prensa francesa, el día de hoy, critican no necesariamente a los diplomáticos, quienes han ejercido su rol de diplomáticos como han podido, pero no se puede predecir el día que una revolución va a estallar”, dice la diplomática al responder las preguntas de LA PRENSA.
¿Cuál es el reto entonces que plantea internet a la diplomacia, tomando en cuenta lo ocurrido con WikiLeaks?
El desafío es que las comunicaciones son inmediatas, sin contexto, es una comunicación muy rápida, instantánea, evidentemente. Como dije, juega un rol de comunicación en un movimiento de protestas. Es mucho más fácil organizar un movimiento de calles o revolucionario con internet que sin internet, eso es seguro (…) La sociedad civil se comunica entre ella instantáneamente, es una gran revolución. Por otra parte, el trabajo diplomático y político debe adaptarse a eso, que tome en cuenta ese hecho. Cuando digo eso, lo fundamental del trabajo diplomático no cambia, porque nosotros hacemos un análisis en el contexto.
¿Cómo funciona el “softpower” en Nicaragua, tomando en cuenta la clase política que tenemos?
Para mí, el “softpower” es una manera de proyectar la influencia de mi país en el extranjero, para mí el “softpower” no es el interior de un país, es una herramienta a disposición de la diplomacia. Antes eso se llamaba cooperación. Es todo lo que no es “hardpower”. No es, por ejemplo, la armada de Napoleón que invade Europa, que es una larga historia. Eso era “hardpower”. “Softpower” no es potencia militar, proyección de fuerza militar al exterior de mi país, no es tampoco el “hardpower” económico, por ejemplo lo que hacen las grandes multinacionales, tipo Nestlé, para tomar un ejemplo europeo.
Para mí eso es “hardpower” (…) Entonces, no es el “hardpower” militar ni económico, es todo lo demás, la cultura, la diplomacia pública. Aquí, por ejemplo, estoy haciendo “softpower” con usted, estoy discutiendo política y todo lo que toca los intercambios humanos.
El “softpower” son las invitaciones, las misiones de expertos, muy importantes para el desarrollo de países como el suyo y es muy importante también para los franceses (…) Por ejemplo, en Nicaragua tenemos programas muy interesantes, programas de expertos en diferentes sectores, por ejemplo en el campo de la salud enviamos a médicos a organizar seminarios e invitamos a nicaragüenses a Francia.
¿Cómo está Europa y el “softpower” frente a Estados Unidos y su “smartpower”, que usted menciona? ¿Quién va a influir más en América Latina?
Hay varias cosas. Los Estados Unidos ha inventado el “smartpower” recientemente, con el equipo Obama. Es igual que antes, es una combinación de “hardpower” y “softpower”, entonces la llamamos al día de hoy “smartpower”, pero realmente la posición de los Estados Unidos hacia América Latina no ha cambiado. En lo que concierne a los europeos hay que ver que hay un “softpower” importante de los europeos en América Latina, como le había dicho, son la cooperación e intercambios humanos. Podemos considerar que estamos haciendo más hoy que antes, porque no solamente está la cooperación bilateral, sino que también está la cooperación multilateral.
Pongamos como ejemplo un “softpower” muy visible, en Managua es la Alianza Francesa, y un “softpower” que no es visible es el fondo mundial del sida, y Francia hace mucho a través de los fondos de la Unión Europea. Francia es el segundo contribuyente de la Unión Europea, entonces todo lo que viene de la Unión Europea, una quinta parte viene de Francia.
¿Y cómo queda el “softpower” cuando aparecen gobiernos, como el de Nicaragua, que dicen que no quieren ayuda condicionada, cooperación condicionada? ¿Eso frena el desarrollo del “softpower”?
Es un gran debate. La cooperación europea y particularmente la francesa es muy viva, después hay discusiones alrededor de las grandes organizaciones internacionales, como el Banco Mundial, PNUD. Eso se discute, se negocia, hay diferentes maneras de ayuda. Hay ayuda humanitaria incondicional y ayuda presupuestaria. Es normal que uno quiera saber qué han hecho con los fondos. Los donantes en Francia, es decir las personas que pagan sus impuestos, exigen resultados.
¿Es aceptable entonces esa declaración del Gobierno: “queremos ayuda, pero sin condiciones”?
Creo que contesté. Hay varias modalidades de cooperación y ayuda. Por ejemplo, la humanitaria: no hay condiciones; pero la ayuda presupuestaria sí tiene condiciones, hay criterios que se deben respetar. Si tomamos por ejemplo los centros culturales que organizan los debates de ideas, es evidente que defendemos la libertad de expresión, derechos humanos, democracia. Entonces, hay debates de ideas que a veces son rechazados y a veces tenemos dificultades en los programas culturales, y no es el caso de Nicaragua. Pero es sólo para explicarle que aún a nivel cultural tenemos dificultades a veces con ciertos gobiernos existentes y mi opinión personal es que, cualquiera que sea el Gobierno de turno, el “softpower” es la diplomacia sobre el largo plazo. Hay gobiernos que vienen y se van, más o menos autoritarios, más o menos democráticos. El “softpower” está allí para hacer que los pueblos se conozcan, entonces es importante que mantengamos siempre relaciones entre la gente, es por eso que no hay que confundir las diferentes formas de cooperación. Estamos para organizar intercambios, estamos entre universitarios, entre estudiantes y con la mundialización, este trabajo es todavía más necesario. Hay que evitar que los países se aíslen de la comunidad internacional, hay que trabajar por la apertura a la sociedad civil, eso es muy importante; los gobiernos hoy están y mañana se van, igual que en mi país.
¿Cuál es la importancia que Francia cree tienen las organizaciones civiles?

Enorme. La diplomacia, lo digo en mi texto, no es el único actor internacional. Desde hace, yo diría 20 ó 30 años más o menos, todo el mundo se interesa por la cooperación internacional, las regiones, comunas, provincias y las ONG. Entonces, eso quiere decir, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, que hay un embajador que se ocupa exclusivamente de la sociedad civil, de apoyar los proyectos, de discutir con la sociedad civil. ¿Qué hay que hacer en un país o en otro? Y hay una especie de convención de objetivos y medios para que todos vayamos en la misma dirección, hay un trabajo de organización, si usted quiere.
Hay cinco hermanamientos con ciudades de Nicaragua y eso es muy fructífero, porque allí establecemos relaciones muy duraderas y tenemos en Nicaragua unas 15 ONG francesas, que no sé cuál es el alcance de su actividades. (El embajador Frayssé dice que están relacionadas con salud, agricultura, agronomía y otras).
¿Y cuál es la importancia de América Latina para Francia?
Es muy importante porque estamos en un contexto de mundialización acelerada y no existe solamente Asia, sentimos que América Latina cambia. La tasa de crecimiento muestra que hay un desarrollo económico, por ejemplo Brasil es un país emergente enorme, no es solamente Brasil. Hay una amistad cultural, yo diría, entre Europa y América Latina y América Central, y en mi texto defiendo la idea de que hay que trabajar en la cohabitación de las culturas y no hay que decir, como los americanos, dramatizar el choque de las civilizaciones. Al contrario, hay que banalizarlo, es normal que haya varias culturas y hay que defenderlas, es importante para humanizar la mundialización, porque la mundialización no debe ser sólo económica, los pueblos no lo soportarán.
Hay que luchar contra la mercantilización de la cultura y contra los grandes éxitos de Hollywood, contra la uniformización de los productos culturales. Por eso Francia, México y Canadá han promovido la convención de la Unesco sobre la diversidad cultural, que fue adoptada en 2005. En el contexto de la Unesco, es una primera etapa para establecer un derecho internacional de la cultura, que quiere decir que el libro, el cine, todos los productos y servicios culturales no deben ser considerados como mercancías.
¿Por qué Nicaragua, en 2005, no la firmó? Se abstuvo. Dos países la rechazaron, Estados Unidos e Israel, y cuatro se abstuvieron, entre ellos Costa Rica y Nicaragua y sé que Nicaragua tiene una política cultural muy fuerte y que la identidad del pueblo nicaragüense es muy fuerte y particularmente ustedes luchan contra el exceso de influencia de Estados Unidos en la cultura y me pregunto, y no he comprendido, ¿por qué Nicaragua en 2005 no se puso de nuestro lado?
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