“Los nicaragüenses somos yoquepierdistas»

El libro que ahora presenta destaca en primer lugar por su voluminosa apariencia: más de mil páginas que resumen 200 años de historia nacional.

YOQUEPIERDISTAS”

ADOLFO DÍAZ LACAYO 70 años, Ingeniero civil y administrador de empresas. Recién acaba de publicar el libro “Nicaragua: gobiernos, gobernantes y genealogías”, que recoge cronológicamente los últimos 200 años de historia de nuestro país

Foto de La Prensa/Germán Miranda

“Soy amigo de los números, amigo del orden, del sistema y del método”, se presenta Adolfo Díaz Lacayo, un personaje de carcajada fácil y aficionado a la Genealogía. De la mano de la Genealogía saltó a la historia. “La genealogía es el fundamento básico de la historia”, proclama. Díaz es sobrino-nieto del personaje del mismo nombre que fue presidente de Nicaragua en dos ocasiones (1911-1917 y 1926-1929).

El libro que ahora presenta destaca en primer lugar por su voluminosa apariencia: más de mil páginas que resumen 200 años de historia nacional.

Este libro intimida por su tamaño. No he visto en Nicaragua un libro de historia más grande.

No lo vas a encontrar. Es que de hecho ahí hay varios libros. Yo soy el loco que pasó 10 años y meses de su vida aquí, en este escritorio, 10 u 11 horas diarias, escribiendo.

¿Qué encontraré en este libro que no se encuentre en los otros?

Cronología rigurosa. Un apego a la objetividad porque no soy político activo, no milito en ningún partido. Tengo mi frente en alto.

¿Las personas de su entorno de qué lo critican?

Posiblemente que soy muy franco, digo las cosas tal como son. Te lo digo como me lo dijo un amigo mío: “La verdad que usted es un honrado neurótico”. (Ríe) Con la corrupción soy inflexible. Si a mi hermano lo agarro en la maturranga, mi hermano va preso. Eso no sucede en estos países pequeños, donde la justicia es muy relativa y negociable como cualquier otro producto: leche, mantequilla, queso…

¿Somos los nicaragüenses distintos al resto de centroamericanos?

Totalmente distintos. Irresponsables, yoquepierdistas, sin sentido nacional, sin sentido de patria, y por eso es que estamos a estas altura como estamos.

¿De esos 200 años cuál es el momento que más lo impactó?

El peor caos histórico de Nicaragua está en las nueve primeras presidencias de la República. Del 1 de mayo de 1854 al 27 de noviembre de 1857. ¡En un mismo instante hay tres presidentes de la República!

Y después vienen los 30 años conservadores, que dicen que fueron de paz y progreso.

Los 30 años conservadores comienzan con reelección y terminan con reelección. Tomás Martínez, que es el primero que se reelige, y el último, Roberto Sacasa Sarria, se reelige.

¿Qué nos debe hacer pensar eso? ¿Que es buena o mala la reelección?

Lo curioso de los 30 años es que fue un momento de paz, el país creció, pero a pesar de que nace con reelección, se jodió al final por la reelección.

¿Cuáles son los más grandes pecados que encuentra en esta historia?

Ahí está: golpes de Estado, intervenciones extranjeras, fraudes electorales, guerras, revoluciones, amarres políticos y corrupción.

¿La reelección es un pecado de la política nicaragüense?

La reelección siempre ha producido choques, fricciones, muertes y cambios violentos en el poder. Nuestra historia nos dice que no ha sido buena.

Y se vuelven los dueños de la hacienda.

Mira esto, te vas a ir de espalda… Cuatro de la tarde del 23 de mayo de 1911… El periodista Francisco Huezo Cardona entrevista al ministro de Guerra, general Luis Mena Vado. Le pregunta el periodista: “Nunca he visto bien marcados los ideales de los partidos políticos de Nicaragua”. Contesta el general Mena: “¡Ideales! ¡Propiamente hablando, no hay entre nosotros ideales políticos. El afán de todo grupo es llegar al poder, apoderarse del Tesoro y robar!” “General”, le dice el periodista, “¿me autoriza usted para decir esas palabras?” “Sí, señor, dígalo usted. ¿Por qué no?” El único que lo ha dicho, los demás no lo han dicho pero han procedido por el mismo camino. (Ríe)

¿Hay personajes buenos y malos en esta historia?

Son notorios los que se pueden señalar como malos.

¿Y hay alguno muy malo?

En mis años de vida, nadie le quita el lugar a Somoza.

Su tío abuelo, Adolfo Díaz Recinos, ¿cómo lo catalogaría? ¿Bueno o malo?

Yo no lo catalogo. Ahí en el libro hay opiniones buenas y malas de nicaragüenses y norteamericanos. La mía es que fue un hombre que para su época tiene que haber sido sumamente inteligente, astuto, malicioso, porque él era a duras penas un tenedor de libros, hablaba inglés porque fue educado en la Costa, hablaba miskito, y ese personaje chiquitín se echó al pico en menos de dos años a cuatro grandes generales de verdad, de cachimbeo de montaña: Juan José Estrada, Emiliano Chamorro, José María Moncada y, el que más le costó pero se lo echó al pico, al general Luis Mena Vado. Claro, con el apoyo de los gringos. No podemos tapar el sol con un dedo: el tío Adolfo respiraba por los norteamericanos.

Un hermano suyo, Aldo Díaz, en algún momento dijo que se avergonzaba del “tío Adolfo”.

Yo no me avergüenzo. Para mí fue un personaje que en la época se entendió con los gringos y era, si vos querés, un guachimán de los gringos.

¿Y qué lecciones podemos sacar de estos últimos 200 años de historia?

Que mientras no cambiemos la cultura política del nicaragüense y elevemos la escolaridad y sigamos pensado los políticos que el Estado es un botín ¿qué nos espera? El proceso de culturizar nunca ha comenzado. b

El Azote

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