Leyes
“Las malas leyes hallarán siempre, y con tribuirán a formar hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas”.
Concepción Arenal (1820-1893); escritora y socióloga española.
Proyecto de censura
Por medio de este diario me solidarizo con los periodistas y medios de comunicación independientes y democráticos, en contra del nuevo Proyecto de Ley sobre “Violencia Mediática”, presentado ante la Asamblea Nacional por los serviles funcionarios ilegales orteguistas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Dicho proyecto de ley contra la violencia hacia la mujer que incorpora la nueva figura delictiva de “Violencia Mediática”, sólo generaría censura absurda, autocensura y grave represión a la labor de los periodistas y los medios. Sería una manera de restringir la libertad de expresión y de información mediante la censura a nuestra libertad de opinión y expresión.
Este proyecto, presentado por la doctora Alba Luz Ramos, la que se hace llamar magistrada y está a cargo ilegalmente de la CSJ, sólo ha ignorado y desobedecido todas las leyes de la Constitución Política de Nicaragua. En vez de obedecer y hacer cumplirlas, ahora quiere imponer multas y sanciones a los dueños de medios de comunicación o periodistas que, en ejercicio de su profesión y oficio, ofenda, injurie, satirice, denigre a una mujer por el hecho de ser mujer, a través de un medio de comunicación.
Estoy de acuerdo con la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, quien dice que este proyecto intenta poner un bozal a medios críticos con el gobierno de Ortega para evitar que funcionarios, como Rosario Murillo, sean criticados.
Los funcionarios públicos supuestamente elegidos por el pueblo, para servir al pueblo y pagados por el pueblo, se exponen a ser criticados por el pueblo si no hacen buen trabajo en sus funciones públicas. Por otro lado, si la CSJ quisiera proteger a la mujer y les preocupara la dignidad y los derechos de las mujeres, deberían combatir la plaga de violencia contra la mujer que afecta cada vez con mayor frecuencia a la sociedad nicaragüense, castigando a los verdaderos culpables, a los que cometen el delito de atacar, violar y asesinar a sus víctimas del sexo débil: la mujer.
Esmeralda Cardenal
Sobre elecciones
Las elecciones de noviembre 2011 se apro- ximan y los políticos que pertenecen a algunos partidos y alianzas partidarias continúan demostrando no querer unidad, poder sí.
Este síndrome de infertilidad política es debido al marcado interés ambicioso de llegar a gobernar. Claro, están en su derecho, pero recuerden, el pueblo va a decidir quién ganará las elecciones.
Thomas Mann, en su obra Doktor Faustus, orienta: “Pero nadie negará que pueda ser también provechoso oír hablar de la grandeza desconocida. Todo dependerá de cómo se hable de ella. La ingenuidad, la conciencia, la naturalidad, me parecen el criterio básico del contenido que atribuimos a este nombre” (Págs. 91 y 95, Editorial Nueva Nicaragua 1982). Hablan de grandeza estos políticos para gobernar, pero es necesario gobernar con cultura política.
Si continúan desunidos y anárquicos a quien van a perjudicar es al país con sus inconformidades a la hora que no ganen. Incluso, no se observa cómo puedan ganarle al FSLN, si el pueblo, el mundo sabe que ahora ha hecho más y mejores obras que en el tiempo de la revolución popular sandinista de 1980, que se cometieron errores. ¿Quién es aquél que no comete errores? El único que presuntamente podría hacerle sombra y/o ganarle al FSLN es don Fabio Gadea Mantilla, en la casilla que vaya.
En política nada es estático, es importante que surja una nueva vía política. Las asociaciones civiles políticas y democráticas (ACPD) serían una excelente opción si se constituyen como partido político. Y si no lo logran, que al candidato ganador le donen sus excelentes proyectos de gobierno, al igual los partidos que perderán.
Dante Alighieri, en su obra Divina comedia, ilustra: “No es temor lo que refleja mi rostro, sino piedad por los desgraciados que gimen. Es decir, que muchas veces las palabras son poco en comparación de la magnitud del asunto. No te opongas a su viaje ordenado por el destino; así lo han dispuesto allí donde se puede lo que se quiere; y no preguntes más”. (Págs. 24, 28, 30 Editorial Iberia, S.A. 1958). Sólo basta conciencia, voluntad, nada es imposible en política cuando hay comprensión y unidad para gobernar por el bienestar.
Y el CSE es el facultado para resolver si Daniel Ortega o cualquier otro candidato tienen derecho de serlo, asimismo, acceder a la observación nacional e internacional, sin intromisión. Dejen que venga todo el mundo y observen.
Bayardo Quinto Núñez