EL CAIRO/AFP
El acorralado régimen de Hosni Mubarak advirtió de una intervención militar si las protestas prodemocráticas causan un estado de caos en Egipto, donde los manifestantes rodearon ayer el Parlamento y la sede del Gobierno, al tiempo que incidentes en el sur dejaban cinco muertos.
El ministro de Relaciones Exteriores, Ahmed Abul Gheit, advirtió que “si hay caos, las fuerzas armadas intervendrán para controlar el país”, en declaraciones al canal de televisión Al Arabiya citado por la agencia oficial egipcia MENA.
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Pese a todo, decenas de miles de personas volvieron a concentrarse ayer en la plaza Tahrir de El Cairo, epicentro del estallido político-social. A poca distancia, cientos de manifestantes rodearon al Parlamento y la sede del Gobierno, situados frente a frente. Los dos edificios fueron protegidos por militares y vehículos blindados, pero el consejo de ministros tuvo que celebrarse en otro lugar.
También se registraron protestas en otros puntos del país. En la localidad de Asiut (sur) los manifestantes anti Mubarak bloquearon una vía férrea y cortaron con neumáticos quemados una carretera que conecta el norte y el sur del país.
También llegaron reportes de violentos incidentes en El Jargo, otra ciudad del sur, donde la policía dispersó el martes a balazos una protesta, hiriendo a un centenar de personas, cinco de las cuales murieron ayer, según los servicios médicos.
Al enterarse de la muerte de los manifestantes, los habitantes enfurecidos incendiaron siete edificios oficiales, entre ellos dos comisarías, un tribunal y la sede local del PND, precisó el informe.
Varios movimientos sociales para reclamar mejores condiciones de trabajo o salariales surgieron al amparo de las protestas contra Mubarak. En los últimos dos días se señalaron manifestaciones en los arsenales de Puerto Said, a la entrada del canal de Suez, y en varias empresas privadas que operan en este eje estratégico del comercio mundial.
Ayer, el principal grupo de oposición en Egipto, los hermanos musulmanes, calificaron como un “monólogo” el diálogo que inició desde el fin de semana el régimen de Mubarak con la oposición en el país.
Este grupo reclamó soluciones a la crisis en días y no meses, al mismo tiempo que reafirmaron que su objetivo no es llegar al poder.
Ayer también se conoció que la comisión que nombró Mubarak para realizar reformas constitucionales propuso que fueran cuatro artículos más de la Constitución los reformados, además de los que hablan sobre el período del presidente en el poder y las características de un mandatario.
Por su parte, el nuevo ministro de Cultura egipcio, el intelectual Gaber Asfur, cuya entrada en el nuevo gobierno formado el pasado 31 de enero había sido criticada por los intelectuales egipcios, anunció haber renunciado al cargo, aludiendo “motivos médicos”.
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