Por Auxiliadora Rosales
El nacimiento de un hijo es uno de los eventos más importante de la pareja y sobre todo de la madre. Tras nueve meses de embarazo, el bebé está listo para la vida, pero no significa que todo está maduro en su ser. Eso significa que necesitará de cuidados especiales.
Uno de los órganos del cuerpo que están muy sensible y que necesitarán de mimos es la piel del bebé.
“La piel del bebé presenta numerosas particularidades que la hacen ser delicada, sensible y susceptible. Entre esas particularidades debemos saber que la piel de los bebés es cinco veces más delgada que la del adulto; la epidermis y el estrato córneo son muy finos, su capa córnea es muy permeable a los agentes químicos y sensible a las radiaciones ultravioleta del sol”, explica la doctora Tania Iris Arauz Tinoco de la Clínica Piel de Ángel.
La experta señala que la piel del bebé posee menos anticuerpos, tiene menos pelo, produce menos cantidad de sudor y de secreción de las glándulas sebáceas y el pH de la piel es neutro.
“Es importante hacer notar que en los bebés, la inmadurez del sistema inmune en la piel lo hace susceptible a las infecciones continuas si no se hace el cuidado adecuado de la piel”, indica la dermatóloga.
También la pigmentación es deficiente, por lo que la piel del bebé no se pigmenta al exponerse al sol, sino que se quema.
MÁS SECA
De acuerdo con la doctora Arauz Tinoco, el recién nacido cuenta con todas las glándulas sudoríparas ecrinas que tendrá cuando sea mayor, pero el control neurológico de las mismas es inmaduro y no son funcionales. “El hecho de que no se den los efectos beneficiosos propios del sudor (eliminación de desechos, regulación de la temperatura y lubricación de la epidermis) hace que la piel del bebé sea más seca y con tendencia a agrietarse. Tras el nacimiento, la secreción de sebo empieza a disminuir y a partir del tercer mes se inicia el resecamiento de la piel, que durará hasta la pubertad”.
Todas estas condiciones hacen que la piel del bebé sea muy sensible y delicada, por lo que los productos cosméticos utilizados en la higiene y cuido de la piel del bebé sean especiales en su composición y aplicación, hablaremos de algunos de ellos.
CREMAS Y LOCIONES
Las cremas, lociones y emulsiones garantizan una buena hidratación de la piel del bebé, una buena protección, evita la formación de grietas y fisuras y por ende evita infecciones.
Entre los componentes de las cremas y lociones se sugieren los diversos extractos de vegetales con propiedades hidratantes como la manzanilla, aloe vera, avena, etc.
Las cremas, pomadas y pastas que se usan para proteger la piel de la zona del pañal contienen una alta concentración de sustancias grasas y de polvos inertes, ambos muy importantes para conseguir el efecto barrera protector.
LOS POLVOS
Se denominan comúnmente talcos y contribuyen a mantener la piel seca, evitan el exceso de humedad y absorben el sudor, alivia la irritación y el roce.
“Uno de los principales problemas que acarrea su uso es su inhalación accidental que es tóxica y tienden a hacer grumos que favorecen las infecciones de la piel. Los talcos fluidos son fórmulas modernas líquidas de mejor uso ante los polvos”, comenta la dermatóloga.
CHAMPÚS Y JABONES
La especialista recomienda que el uso de champú y el jabón deben ser suaves o neutros, ya que la piel del bebé tiene un pH de 5,5 y este jabón tiene el mismo pH. Es importante señalar que entre menos perfumes y conservantes contenga, menor es la capacidad de irritar la piel del bebé”.
Recomienda que el baño debe ser diario, solo con espuma y sin esponja o paste, ya que esto le añade fricción a la piel del bebé y contribuye a deteriorar la función de barrera cutánea.
La temperatura del baño debe ser de 36-37 grados para evitar que el pequeño sienta un cambio brusco de temperatura.
LOS ACEITES
Se utilizan para limpiar la suciedad y protege e hidrata la piel. Los hay de origen vegetal (aceite de almendras, trigo) o minerales (vaselina) o sintéticos. Tenga en cuenta que su uso excesivo trae como complicación la oclusión de la piel.
LAS TOALLITAS HÚMEDAS
Por su practicidad, es otro de los productos de uso habitual en la higiene cotidiana del bebé. Se utilizan para limpiar la piel del bebé, principalmente en el cambio del pañal. Están hechas de un tejido de celulosa o fibras textiles al que se le adicionan sustancias humectantes.
“A pesar de su comodidad, es más inocua el uso del agua corriente en la limpieza del área del pañal del bebé. El uso del agua sigue siendo el método más recomendable para la limpieza en el área del pañal”.

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