Sonic ¡espera por vos!

La aventura comienza en un mundo en el que recaemos sin motivo aparente, una especie de parque de atracciones compuesta por siete planetas, cada uno de distinta naturaleza, en una mastodóntica obra creada por el viejo Dr. Robotnik.

Por Erick Martínez

La aventura comienza en un mundo en el que recaemos sin motivo aparente, una especie de parque de atracciones compuesta por siete planetas, cada uno de distinta naturaleza, en una mastodóntica obra creada por el viejo Dr. Robotnik.

Robotnik persigue algo llamado hyperina para culminar algún plan absurdo que se le haya ocurrido en el último siglo y, como no podría ser de otra forma, ahí está Sonic para impedirlo.

El erizo pronto se gana el cariño de los Wisps (raza que habita el parque), obteniendo una nueva fuente de energía que le permite un desplazamiento más veloz y ágil. Lo anterior es la base argumental de Sonic Colours, a la vez que antesala para comprender la importancia de los nuevos poderes.

Sonic sigue corriendo a la velocidad de la luz, con opción a deslizarse por el suelo a toda velocidad, propulsarse con un doble salto o incluso a realizar un devastador martillo aéreo con el que golpea violentamente los cimientos del escenario por el que esté viajando. La única diferencia, a la vez que más importante, es que ahora es capaz de activar un poder especial que le impulsa a la velocidad de la luz, abriendo un elenco de posibilidades que nunca antes había conocido.

Jugabilidad

Sonic se mueve con soltura, haciendo uso de la indiferencia que le ha caracterizado en tiempos pasados. Es imprescindible dominar esta faceta si queremos acceder a todo el contenido que esconden los escenarios. Muchos de ellos permiten varios recorridos: uno estándar, que nos lleva rápidamente a la salida; y otro alternativo que debemos visitar si queremos obtener las cinco monedas rojas que andan desperdigadas por cada nivel.

La inmensa cantidad de objetos secundarios existentes compensan la escasa vida útil del modo historia, cuyo fin se alcanza a las cuatro o cinco horas de haber comenzado a jugar. El nivel de dificultad es estándar, lo que nos lleva a superar los primeros escenarios con suma facilidad para sudar la gota gorda en los últimos, señal inequívoca de que la curva de dificultad se ha medido al dedillo.

Aquí Entre Nos

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí