Wilfredo Montalván
Cuenta Suetonio en su magistral obra Los Doce Césares que habiendo llegado el conquistador romano Julio César hasta el Rubicón, después de profundas cavilaciones ante la tremenda disyuntiva de tener que marchar sobre Roma o retroceder en desmedro de su propia causa, no vaciló en ningún momento y después de proclamar: “¡La suerte está echada!” tomó la decisión primera que culminó con el triunfo rotundo del movimiento en que se sustentaba.
Esto es lo mismo que pensé como excombatiente contra dos dictaduras (somocista-sandinista), cuando me di cuenta a través de los medios de comunicación social de que frente a la pretensión continuista de Daniel Ortega (el clon de Somoza García) un grupo de distinguidos compatriotas habían tomado la firme e irrevocable decisión de someter a la consideración pública la candidatura presidencial por la oposición de don Fabio Gadea Mantilla. Porque la verdad es, que ante la crisis de liderazgo auténtico que ha vivido la oposición democrática en los últimos años frente al régimen corrupto e inepto de Daniel Ortega, la candidatura de Fabio es como un grito de esperanza en el alicaído destino del pueblo nicaragüense, que una vez más se ve en la triste encrucijada de tener que escoger entre un déspota que pretende perpetuarse en el poder y un pueblo ansioso de libertad y digno de mejor causa.
Con Fabio Gadea Mantilla, “la suerte está echada” porque Nicaragua no merece el gobierno que tiene, no solo porque nos avergüenza sino porque en 31 años que tienen de mandar los sandinistas han demostrado ser incapaces de levantar al país o contribuir a levantarlo de la postración política, económica y social en que seguimos sumergidos.
Es verdaderamente lamentable la opinión que tienen del Gobierno de Nicaragua en el exterior. El país que produjo a Rubén Darío, a César Augusto Sandino, a José Dolores Estrada, a la Beata Sor María Romero, a José de la Cruz Mena, y a tanta estrellas del firmamento universal sigue y pretende seguir siendo gobernado por un semianalfabeto aupado por una gavilla de mafiosos. En lo económico y en lo social, ya no digamos. Nicaragua no solo es el país más grande de Centroamérica sino el más rico potencialmente hablando y sigue compartiendo con Haití el doloroso escalafón de ser una las naciones más empobrecidas de América Latina. Mas así como en el pasado tuvimos al tirano Somoza García como uno de los hombres más ricos de Centroamérica, ahora tenemos por obra y gracia del dictadorzuelo venezolano a Daniel Ortega como uno de los más acaudalados Cresos del istmo centroamericano, mientras el pueblo llano tiene que emigrar para encontrar empleo y no morirse de hambre en la tierra que lo vio nacer. Esto no puede ni debe seguir siendo así: el cambio en las estructuras del poder hacia la institucionalidad democrática es un imperativo necesario e impostergable por el bien de la presente y de las futuras generaciones de nicaragüenses.
Decía el chileno Piñera, que “cuando una nación pierde su coraje moral, comienza a deambular por la historia con paso de náufrago”. Y ese naufragio es el que debemos de evitar los nicaragüenses apoyando a un hombre honrado como Fabio Gadea Mantilla que a través de su vida ha demostrado el amor inconmensurable que tiene por nuestra querida Nicaragua.
Insto fraternalmente a los partidos políticos de vocación democrática y de oposición auténtica al régimen sandinista, como el Partido Liberal Constitucionalista (PLC); al Partido Conservador (PC); al Partido Liberal Independiente (PLI); a los de la heroica Resistencia Nicaragüense (RN); a los socialcristianos; a los sindicalistas; a las organizaciones de la sociedad civil; en fin, a todos aquellos hombres y mujeres que aman de verdad a Nicaragua, a que aparten sus intereses personales o sectarios para que apoyen sin vacilaciones a Fabio Gadea Mantilla, ya que se trata de salvar a la Patria de las funestas consecuencias que podrían sobrevenir si Ortega y sus acólitos siguen conduciendo los destinos de Nicaragua. “La suerte está echada” pues como decía Churchill en momentos trágicos para Europa: “Aquí de lo que se trata es que todos estamos en el mismo barco, y nos salvamos todos o nos hundimos todos”. [email protected]
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