Un profeta de la libertad

Hoy se cumple el 33 aniversario de la muerte por asesinato –a manos y por encargo de los enemigos de la libertad, la justicia y la democracia–, del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA y Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua.

El ejemplo de vida y lucha del doctor Chamorro Cardenal y su pensamiento político escrito en los editoriales de LA PRENSA, tienen permanente actualidad porque él era como un profeta de la libertad, la justicia y la democracia, pero también porque en Nicaragua la historia se repite una y otra vez y el pueblo nicaragüense siempre está luchando por la edificación de una verdadera república democrática.

En las circunstancias actuales, cuando otra vez se está luchando para que en Nicaragua haya libertad, justicia y democracia, y que el Estado deje de ser un botín en manos de caudillos corruptos, reaccionarios y autoritarios, es oportuno recordar los escritos del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en relación con la imperiosa necesidad de la unidad opositora democrática para poder derrotar a las fuerzas oscuras del autoritarismo y la dictadura.

“El imperativo nicaragüense de esta década —escribió el doctor Chamorro Cardenal en un editorial de LA PRENSA titulado La unidad evitará la muerte de la República , publicado el jueves 29 de septiembre de 1966–, es impedir la vergüenza del continuismo dinástico, y si no logramos eso, quienes vivimos con alguna responsabilidad durante los años de 1960, pasaremos a la historia como los que permitieron el florecimiento de la peor regresión habida en América, una regresión monárquica, anti-republicana y anti-democrática”.

Agregó el doctor Chamorro Cardenal en aquel escrito histórico, que: “No es hora ésta de cobrar agravios entre unos y otros. Es hora de entrar a una lucha pareja, en defensa de algo que nos es común a todos: la República. Por eso la unidad de la oposición vendrá a ser algo así como un “Frente Defensor de la República”, como una estructura básica sobre la cual se defina de una vez por todas esta disyuntiva: ¿Somos República, o somos Reino…? ¿Deseamos la alternabilidad en el poder, con sentido democrático y republicano, o estamos dispuestos a permitir un continuismo ya no digamos oligárquico, sino monárquico y dinástico?

“Es allí a mi juicio —siguió diciendo el doctor Chamorro en aquel extraordinario editorial que parece haber sido escrito para hoy— donde debe centrarse todo el peso del problema, y también todo el énfasis de la campaña electoral opositora, que vendrá a ser más patriótica que electorera, y que deberá hacerse, más en función de un imperativo histórico, que buscando una novedad administrativa”.

El doctor Chamorro Cardenal concluyó aquel comentario editorial de LA PRENSA, escrito para ayer y para hoy, para la época del somocismo y para el período del orteguismo, advirtiendo que: “Y entiéndase bien esta frase: “La salvación de la República” no es un eufemismo, sino una realidad, porque si permitimos el continuismo dinástico, permitiremos el afianzamiento de un principio monárquico, y eso es la muerte de una República”.

En aquel entonces, la perseverancia del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en la búsqueda de la unidad opositora democrática para salvar la república, o para que Nicaragua volviera a ser república como más adelante redefinió su lema de lucha, fructificó en la formación de la primera Unión Nacional Opositora (UNO), que fue integrada por el Partido Conservador (en ese tiempo la principal fuerza política de oposición), el Partido Liberal Independiente (PLI) y el Partido Social Cristiano Nicaragüense. Además, aunque formalmente no aparecían como parte de la UNO, las organizaciones de izquierda y marxista, Movilización Republicana (MR) y Partido Socialista Nicaragüense (PSN), apoyaron en todo a aquella alianza electoral que fue creada para enfrentar al dictador Anastasio Somoza Debayle en las elecciones del 5 de febrero de 1967.

Ahora los partidos de oposición y los movimientos políticos y sociales democráticos están nuevamente enfrentados a un régimen que, igual que el somocismo, no sólo es oligárquico y continuista, sino que también tiene pretensiones dinásticas y monárquicas. Y otra vez está en la orden del día el imperativo de formar “algo así como un Frente Defensor de la República”, que proponía y sigue proponiendo el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien vive eternamente en el corazón del pueblo nicaragüense.

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