Si algo nos faltaba por descubrir sobre la personalidad de Arnoldo Alemán ésta quedó al descubierto con las amenazas que vertiera casi al finalizar el año contra Eduardo Montealegre y que fueran ratificadas por su vocero el pasado 28 de diciembre.
Me refiero a la amenaza de desaforarlo si no deja de respaldar a Fabio Gadea. Ante semejante canallada recordé aquel refrán que dice: “El ladrón juzga por su condición”. Nicaragua entera está consciente que Alemán ha sido rehén de Ortega desde que fue desaforado por la Asamblea.
Durante todo este tiempo el líder del PLC ha actuado como una marioneta ante los caprichos de Ortega, sin importarle que ello lo haya convertido en cómplice de las violaciones que éste ha perpetrado contra nuestra Constitución.
Si Alemán cree que Montealegre va a responder a su chantaje de la misma manera que él ha respondido a los de Ortega contra su persona, está muy equivocado. El líder del MVE ha demostrado durante todo este tiempo poseer entereza de carácter o pantalones como se dice popularmente.
La acusación que Néstor Avendaño insiste en mantener contra Montealegre a pesar que éste ha explicado en repetidas ocasiones que jamás quiso injuriar al economista en cuestión, hace rato que pasó de ser una “justa” solicitud de restitución de honra, para convertirse en un burdo chantaje con un fuerte contenido de revanchismo político, el que por supuesto está siendo aprovechado por el gobierno para doblegar la voluntad de Montealegre.
El que Alemán ahora se sume a este chantaje confirma ante la opinión pública lo que hace rato dejó de ser secreto, que Alemán torpedea la unidad con el único propósito de facilitar la reelección del orteguismo. Todo con tal de salvaguardar las decenas de propiedades que se dice obtuvo al amparo del poder y que el procurador ha amenazado con confiscarle.
Entre las conjeturas que se hacen en los círculos políticos la que más toma fuerza es que Alemán ya pactó con Ortega obstaculizar cualquier posibilidad de que Fabio Gadea obtenga una casilla para correr en las próximas elecciones. Esto le permitiría a Alemán ser el único candidato de oposición, por lo que el conteo de votos se haría entre el PLC, FSLN y el CSE.
Ya pueden ustedes imaginarse el resultado que ese conteo arrojaría, el complemento es que con la participación única de Alemán como “oposición” a Ortega, el FSLN se garantiza tranquilidad en la elección y seguridad de que Alemán no hará nada por deslegitimizar el resultado de las mismas.
Así las cosas, la mala noticia para nuestro pueblo es que la degradación política que sufre el líder del PLC se ha contagiado a otros dirigentes de grupos que ahora le sirven de comparsa, todos con sus particulares intereses y ambiciones, ninguno pensando en Nicaragua y lo que el fruto de su traición a la causa de la democracia nos acarreará como pueblo.
A éstos, que en su mayoría se esconden detrás de las llamadas primarias, les digo: dejemos que el pueblo elija el día de las votaciones, si lo hacen por la continuidad del orteguismo, por regalarle otra presidencia a Alemán o si votan por alguien que su hoja de vida al igual que su promesa de campaña lo definen como un hombre honesto y patriota.
Si los nicaragüenses no sabemos reconocer la diferencia, es que no merecemos la democracia que reclamamos.
El autor es concejal de Managua por el Partido Conservador.
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