Salud
“La felicidad radica, ante todo, en la salud”.
George William Curtis (1824-1892), escritor americano.
PÉSIMA ATENCIÓN MÉDICA
El pasado 28 de diciembre del 2010 me dispuse a llevar a mi hijo menor de 4 años al Centro de Salud Francisco Buitrago, ubicado en el barrio San Luis de Managua, para ser nebulizado por el personal de dicho centro, encontrándome lastimosamente con una inoperancia de las personas encargadas del área de emergencia, con una pésima atención hacia los pacientes que llegan en busca de solucionarles las enfermedades varias.
Es lamentable que en esa área solamente una enfermera estaba atendiendo a todas las personas que esperaban su turno ya sea para inyectarse, curarse o ser nebulizadas, lo que hacía más lento el llamado a los pacientes. De vez en cuando otra enfermera llegaba para auxiliarla, pero no siempre estaba ahí. Debido a eso, por la falta de personal en el área, muchos, igual que yo que llegamos desde las 8:00 a.m., fuimos atendidos a partir de las 10:00 a.m, pero fue hasta las 12:00 m. que muchas de las personas en busca de atención salieron del Centro de Salud
En este Centro de Salud es tanta la cantidad de personas que hacen cola para poder pasar que a veces las mismas se disputan para ser atendidas por las enfermeras que con prepotencia mal atienden a sus pacientes. Todo esto genera mal disposición de lo que dice su gobierno sandinista: atención con calidad y calidez, lo que solamente queda en frases bonitas y populistas del señor Daniel Ortega.
Es por eso que insto a las autoridades de Salud y al presidente Ortega a mejorar la atención de los Centros de Salud, pues entrar en ellos da lástima, porque con sus infraestructuras pareciera que uno entra a una cárcel o un mercado capitalino y no a un Centro de Salud.
Espero que no engañen a la población diciendo que la salud es buena en Nicaragua, cuando miles de nicaragüenses, en su mayoría de escasos recursos económicos, salen de los centros de salud y hospitales solamente con las recetas en sus manos para luego buscar la forma de comprar los medicamentos en farmacias privadas de la capital.
Ezequiel Pérez
¿CUÁL OPOSICIÓN?
La mal llamada oposición está muy mal según las últimas encuestas. Es lo que merecen realmente. Incluso merecen más los PLC, ALN, Camino Cristiano, PRN (que son varios), BUN y otros del mismo tipo. Todos ellos tienen que desaparecer del mapa porque su comportamiento político es una verdadera vergüenza nacional. Espero que en las próximas elecciones el pueblo haga justicia y los desaparezca de los cargos que ocupan en el Estado. No dan ninguna lástima, ellos son los culpables de que Daniel Ortega esté en el poder y que haga lo que quiera con la institucionalidad y las leyes del país, gracias a sus buenos oficios como facilitadores de las ambiciones dictatoriales, a cambio de dinero, cargos y otras prebenda.
Pero hay que evitar por todos los medios que Ortega sea ilegalmente candidato a la Presidencia, para que no volvamos a la época de las dictaduras, para que el sandinismo no se convierta en el nuevo somocismo. En una situación donde Ortega no sea el candidato del FSLN, no importa quién gane. Es decir, si él no es candidato, nada importa que la oposición vaya dividida, que cada partido busque su identidad, pueda dedicarse a estructurar su propio proyecto político y que se democratice el panorama político en la Asamblea Nacional, aunque el FSLN siga en el Poder Ejecutivo.
Es el mejor de los mundos posibles en el corto plazo, porque el otro es sencillamente tétrico: Ortega nuevamente en el poder instaurando una nueva dictadura, persecución política, restricción de la libertad de prensa, etc. y si las cosas se ponen feas: guerra civil. No es malo recalcarlo, a Ortega no se le puede dar el beneficio de la duda, sus ambiciones son muy claras.
Tampoco debe extrañarnos que haya mucha gente pobre dispuesta a probar suerte con otra dictadura, en todas partes del mundo son los pobres los que han puesto las dictaduras de izquierda y de derecha, porque viven con la ilusión religiosa del mesías, del gran líder que los proteja y los ayude, por eso son fácil presa de estafadores, mentirosos y ambiciosos de todo tipo y por eso hay que acabar con la pobreza.
Eduardo Cáceres
LA ESPERANZA ES VERDE
Hace algunos meses mientras viajaba de Managua a Bluefields para ser moderador de un evento organizado por el Grupo Pro Justicia, pude apreciar lo verde de la vegetación nicaragüense, las bellas montañas, cordilleras y bosques que adornan nuestro país.
Entre altibajos de aquel pequeño aeromotor debido al mal tiempo que imperaba en algunas zonas, pensaba en lo que sería conocer esa parte de nuestro país que muchos desconocemos y sobre todo encontrarme con jóvenes nicaragüenses con cultura, idioma y forma de ver la vida diferente que los del centro y el Pacífico, debido a sus raíces, a la distancia de la capital y a veces hasta al olvido al que han sido sometidos por los gobiernos.
Al regresar de mis pensamientos pude observar nuevamente y con más detenimiento lo verde de las montañas que asomaban por mi pequeña ventana y exclamé fuerte, como si hubiese encontrado la cura de alguna enfermedad: ¡La esperanza en Nicaragua es verde! Mi amigo, un venezolano que viajaba justo en el asiento de enfrente me dijo: ¿Cómo? Sí —le dije— en Nicaragua la esperanza es verde, es lo que diré a esos jóvenes.
Ése fue un día realmente grandioso, aunque me encontré con algunos jóvenes con su esperanza marchitada por los problemas a los que nos enfrentamos como país, también conocí a jóvenes con el mismo sueño como el de muchos jóvenes del centro y el Pacífico: ver a Nicaragua convertida en una nación de paz, democracia y prosperidad para todos, sin distingo de partido político, raza, color, religión o posición.
Al llegar el 2011, ojalá que la esperanza marchita pueda florecer como el verde de nuestros campos al llegar el invierno y que despertemos a nuevas metas y sueños con la ilusión y firme convicción de que “todo es posible si podemos creer”.
Que este año podamos amar a Dios, nuestra familia, nuestra naturaleza y esta nuestra Nicaragua, hoy más que ayer, y mañana más que hoy. ¡Dios bendiga a Nicaragua!
Jader López Aguilar
Pro Justicia Juvenil
RÉPLICA A M. HURTADO
Realmente me entristeció leer el artículo del ingeniero Mario Hurtado Jiménez publicado en este Diario el pasado 29 de diciembre titulado “Tünnermann se vuelve a equivocar”. Me pregunto: ¿Se trata del mismo Mario Hurtado que desfiló con nosotros, hombro con hombro, en las grandes marchas cívicas organizadas por el Movimiento por Nicaragua denunciando el pacto Ortega-Alemán, como el causante de la ruina institucional en que nos encontramos y del regreso de Ortega al poder y su control del Estado?
Le recuerdo a Mario que el fundador del PLC fue el Dr. Ramiro Sacasa Guerrero y no el Dr. Alemán, a quien parece ahora admirar.
Yo nunca he militado en el MRS, pese a que aprecio mucho a sus integrantes, ni he apoyado la Convergencia. Tampoco el Grupo de Los Doce fue orteguista. Surgió en un momento histórico en que todo el pueblo de Nicaragua simpatizaba con la lucha del sandinismo contra la dictadura de Somoza. En esa época, por fortuna, no existía el orteguismo. Yo, de ninguna manera, excluyo al PLC de una posible gran unidad nacional para derrotar a Ortega. Quien debe autoexcluirse, para reivindicar, en parte, su nombre, es el principal responsable del pacto Ortega-Alemán, origen de la debacle institucional en que nos encontramos.
Carlos Tünnermann Bernheim
BLASFEMIAS EN OCCIDENTE
Recientemente, 56 países islámicos han presionado a la ONU para que globalice su “ley de la blasfemia” asociada a la Sharia. Hoy esta arma es esgrimida contra los cristianos por motivos que van desde la enemistad particular a la venganza y por la que son condenados a muerte en juicios amañados (si antes no son asesinados por el populacho pues carecen de protección policial). En el reverso de la moneda está occidente que blasfema continuamente de su Dios, de Jesucristo o de su Iglesia sin ningún remordimiento, como quien insulta algo banal o repugnante sobre lo cual descargar el odio, o al menos el mal humor. Los pacíficos símbolos cristianos son vergonzosamente arrinconados, pero las manifestaciones artísticas, literarias y del espectáculo en plan de mofa, y la blasfemia callejera del “Hostia” y similares, son cada vez más frecuentes. ¿Blasfemias?
Nadie tiene derecho a renegar de lo bueno, y menos de un Dios que se nos dio como alimento para progresar en la virtud y hacernos dignos del Cielo, a través de esas denostadas “hostias” que van de boca en boca como algo que se escupe con desprecio.
Clara Jiménez
Murcia, España
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