Este año, 2011, habrá elecciones presidenciales en cinco países de América Latina y el Caribe, incluyendo a Nicaragua donde se realizarán el domingo 6 de noviembre.
La primera será en Haití, el próximo domingo 16 de enero. Ese día los ciudadanos haitianos escogerán a su nuevo Presidente entre la ex primera dama Mirlande Manigat (una profesora graduada en la Universidad La Sorbona, de París, Francia), y el candidato oficialista Jude Celestin, quienes fueron los que quedaron en primero y segundo lugar en la primera ronda electoral, realizada el 28 de octubre del año recién pasado.
La siguiente elección presidencial será el 10 de abril, en Perú, donde la puja electoral por la sucesión del presidente Alan García, la van a librar principalmente los tres candidatos que hasta ahora tienen las mejores posibilidades de triunfo, y en todo caso de pasar a una segunda vuelta electoral: el ex presidente Alejandro Toledo y el ex alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, quienes según las encuestas están empatados con más o menos un 25 por ciento de la intención de votos; y Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien tiene 20 por ciento en la intención de voto. Mercedes Aráoz, la candidata oficialista que ha sido ministra de Comercio Exterior y Turismo, de la Producción, y de Economía y Finanzas, a fines de diciembre contaba apenas con un 6.3 por ciento de intención de voto, a pesar de que el presidente Alan García ha hecho una de las mejores administraciones gubernamentales de los últimos tiempos, en Perú y América Latina.
En septiembre será la elección presidencial en Guatemala. A la cabeza de las encuestas figura por ahora el general retirado Otto Pérez Molina, quien fuera derrotado por el presidente Álvaro Colom en la segunda vuelta electoral realizada el 4 de noviembre de 2007. Sin embargo, la esposa del actual presidente guatemalteco, Sandra Torres de Colom, podría anunciar su candidatura a fines de este mes y según analistas de ese país podría ser una de las dos primeras opciones en las votaciones de septiembre.
El siguiente turno electoral será en octubre, en Argentina. Allí todo apunta a que la presidenta Cristina Fernández viuda de Kirchner optará a la reelección. Ella todavía no ha anunciado su candidatura, pero la cúpula del oficialista Partido Justicialista (peronista) ya le ha anticipado su respaldo. En la oposición solo se han presentado hasta ahora las candidaturas de Elisa Carrió, quien fuera candidata en las elecciones de 2003 y 2007, y el cineasta izquierdista Fernando (Pino) Solanas. Sin embargo, la alianza electoral de la Unión Cívica Radical con el Partido Socialista no ha escogido aún a su candidato -que saldrá de entre los prominentes políticos argentinos Julio Cobos, Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz-, el cual sería el contendiente principal de la presidenta Fernández viuda de Kirchner.
Cabe señalar que en todas las elecciones presidenciales que se van a realizar este año en América Latina y el Caribe, menos en la de Nicaragua, existe la confianza en que los comicios serán básicamente limpios, que se respetará el voto popular, que el presidente que sea proclamado por la autoridad electoral será aquel por el que realmente voten mayoritariamente los ciudadanos.
Solo en Nicaragua no hay confianza en que las elecciones del 6 de noviembre de este año serán libres, limpias, transparentes, justas, honestas y creíbles. En realidad, ¿cómo se podría confiar en un Consejo Supremo Electoral, el cual, además de estar integrado ilegalmente sus miembros son las mismas personas que perpetraron el gigantesco fraude en las elecciones municipales de 2008? ¿Quién va a confiar en unos comicios en los que no se permita la presencia de observadores independientes, nacionales y extranjeros? ¿Qué se puede esperar de unas elecciones para las cuales ha sido nombrado como fiscal electoral un agente político y represivo que es incondicional del Frente Sandinista y Daniel Ortega? ¿Cómo podría haber confianza en que las elecciones del 6 de noviembre servirán para elegir realmente a los gobernantes y representantes de todos los nicaragüenses, después de que el ex comandante Tomás Borge amenazó con que el FSLN está dispuesto a hacer cualquier cosa, con tal de no entregar el poder?
Hasta en Haití, el país más atrasado de las Américas, se puede confiar en que será elegido el Presidente que los ciudadanos escojan con sus votos. Sólo en las elecciones de Nicaragua, para vergüenza nacional, es que no puede haber esa confianza.
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