En la reunión del Grupo de los Veinte (G-20), realizada a finales de septiembre del 2009 en Pittsburg, EE.UU., se estableció el objetivo principal de alcanzar “una recuperación mundial sostenida, equilibrada y sólida”, lo cual no se ha podido concretizar a la fecha, principalmente por dos motivos: Estados Unidos no ha logrado expandir su demanda externa, es decir disminuir su déficit comercial a través de mayores exportaciones y China no ha dejado de exportar, basando su crecimiento “hacia afuera” y no “hacia adentro” a través de un mayor consumo interno, siendo todo esto el trasfondo de la llamada guerra de las divisas (cuasi sinónimo de proteccionismo comercial), que acuñó en su momento el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega.
El 6 de octubre del 2010, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elaboró su último pronóstico de la economía mundial en el 2010 y en el 2011. Señaló que el mundo, después de un decrecimiento del 0.6 por ciento en el 2009, repuntaría 4.8 por ciento en el 2010 y 4.2 por ciento en el 2011, liderado sobre por las economías emergentes (7.1 por ciento en el 2010 y 6.4 por ciento en el 2011), principalmente las de Asia (9.4 por ciento en el 2010 y 8.4 por ciento en el 2011) y las latinoamericanas (5.7 por ciento en el 2010 y 4.0 por ciento en el 2011). La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elevó estas proyecciones del FMI para la región el 13 de diciembre recién pasado, pronosticando un crecimiento del 6 por ciento para América Latina y el Caribe en el 2010.
Estos datos de los países emergentes compensarán el anémico aumento del 2.7 por ciento y del 2.2 por ciento del PIB durante el 2010 y 2011, de los países desarrollados (EE.UU., Canadá, la Zona Euro, la Unión Europea y Japón), creciendo el mundo de manera desigual, siendo la primera vez en la historia que los países de la “periferia” son los motores de la recuperación económica mundial. Estos países incluyen al 85 por ciento de la población mundial, cuyos ingresos en estos momentos están aumentando a un ritmo promedio anual del 3 por ciento. Aún así es imperativo un crecimiento más dinámico de las economías desarrolladas en los próximos años para que la recuperación sea sostenible a largo plazo
Tras una caída del 2,8 por ciento del PIB per cápita en 2009, en el 2010, la CEPAL estima para la región un aumento del 4,8 por ciento del producto por habitante, pronosticando un crecimiento del PIB total del 4,2 por ciento en 2011, lo que se traduce en un 3 por ciento de crecimiento del PIB por habitante
La recuperación en Latinoamérica, al igual que a nivel mundial, es desigual. Las economías del norte de la región (Centroamérica y el Caribe) se “enfrían” y las del sur del continente se “sobrecalientan”. Suramérica crecerá a tasas mayores al promedio del 6 por ciento, con cifras como las de Paraguay (14.5 por ciento), impulsado en un 32 por ciento por el sector agrícola y por la soya en particular, de aquel país. Argentina, Brasil, Perú y Uruguay serán otros países con alto crecimiento económico, por una mayor inserción financiera mundial, mayores inversiones extranjeras y exportaciones récord, incluyendo las enviadas a China Continental, especialmente en los sectores agrícolas, energéticos y mineros.
En Centroamérica, en cambio, el FMI pronostica un crecimiento promedio del 3,1 por ciento y en el 2011 estima que la situación mejorará con un aumento del 3,7 por ciento en el PIB del Istmo. Las intensas lluvias experimentadas este año provocaron pérdidas cuantiosas en áreas de cosecha de productos de primera necesidad, impactando negativamente los índices inflacionarios de la región.
En el 2010 se espera que el PIB de Costa Rica crezca a una tasa de 4 por ciento después de la contracción observada en 2009, de 1 por ciento y que la inflación se ubique en torno a 5,2 por ciento. El Salvador, después de la contracción de 3,5 por ciento en 2009, experimentará una recuperación menor a la esperada (2.0 por ciento), con una inflación cercana al 2.0 por ciento.
En 2010 el PIB real de Guatemala crecerá 2,5 por ciento, impulsado por el aumento de las exportaciones y por cierto dinamismo de la demanda interna en un contexto de leve aumento de las remesas y de la inversión extranjera directa. Para 2011 se prevé que la economía crezca un 3 por ciento y la inflación se ubicará en torno al 5,5 por ciento. El crecimiento del PIB real de Honduras en 2010 se estima en 2,5 por ciento, frente a -1,9 por ciento en 2009, sustentado por el repunte del consumo y de la inversión doméstica, así como de las exportaciones. Se estima que la inflación cerrará en diciembre a niveles cercanos al 6 por ciento anual frente a 0,9 por ciento del año pasado.
En Nicaragua se espera un crecimiento del PIB ligeramente superior al 4 por ciento, con una inflación cercana al 9.8 por ciento. La recuperación económica se está apoyando en el fuerte dinamismo de las exportaciones (30 por ciento).
Nuestro país experimentará en el 2010 mayores flujos de remesas, turismo y similares niveles de Inversión Extranjera Directa (IED), que en el 2009. Nicaragua será el país con la más alta inflación (cercana al 10 por ciento), el de mayor dinamismo económico (4 % – 4.5 %), el del mayor déficit en cuenta corriente (16.5 % del PIB) y el de menor déficit fiscal de gobierno, después de donaciones (1.1 % del PIB), de toda Centroamérica.
Los temas pendientes siguen siendo los mismos: Mayor formalidad en el empleo, distribución más equitativa en el ingreso, mayores niveles de competitividad y mejora en el clima de negocios, así como una mejor atención en salud y mayor calidad y cobertura educativa en todas sus áreas, junto a una mayor inversión en innovación tecnológica.
El autor es Catedrático de la Universidad Thomas More.
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