La verdad es lo que es,
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés.
Antonio Machado
La crisis económica aún se mantiene latente, a pesar de las proyecciones de crecimiento económico, sus efectos son palpables tanto para empresarios como para consumidores. Es por ello que los organismos defensores de los consumidores deberían promover y fomentar el ahorro y el buen uso de la tarjeta y no solo acusar a los emisores de explotadores y usureros, ya que la deficiencia en su uso es de los tarjetahabientes…
La planificación financiera, presupuestar y gastar solo lo necesario deberán ser premisas a seguir por aquellos que deseen mantener la salud de su bolsillo. La tarjeta de crédito es parte de estos elementos: salvación o perdición de muchos consumidores, dependiendo de qué tan atinado sea el uso que se le da.
Si tiene tarjeta de crédito y débito, use la de débito como primera opción de pago. ¿Por qué? Todos sabemos que usar la tarjeta de crédito trae consigo pago de cargos, comisiones e intereses que, si no son llevados con precaución e inteligencia, pueden ahogar las finanzas personales, por lo que al usarla debe llevarse un registro minucioso de los gastos. En materia del dinero plástico, se recomienda usarlo sólo cuando sea absolutamente necesario.
Se debe prestar atención y asegurarse de la comprensión acerca de los cargos por comisiones, plazos e intereses que el cliente deberá cumplir antes de optar por los beneficios que ofrece la tarjeta de crédito.
He aquí diez consejos para hacer buen uso de su tarjeta de crédito:
1. Agote sus recursos en efectivo y después la tarjeta de crédito. Recuerde siempre que éstas deberán ser usadas solo en casos excepcionales.
2. Lleve control, guarde los comprobantes de pagos y vouchers de compras efectuadas. Esta medida permitirá comparar valores en el estado de cuenta. Si se detectan cobros indebidos, acuda a su entidad financiera.
3. Evite pagar o comprar con tarjeta aquellos gastos cotidianos. Cuando se trate de pagar facturas por combustible, compras del supermercado o cancelar recibos por los servicios básicos, prefiera usar otro mecanismo de pago. Tenga presente siempre que la tarjeta debe ser usada para emergencias e imprevistos.
4. No retire dinero en efectivo con cargo a su tarjeta, a menos que sea una emergencia, ya que después pagará costos muy altos en intereses y comisiones. Es mejor ceñirse a un presupuesto específico para sus compras en efectivo.
5. Analice bien si necesita los servicios que brindan los emisores. Al momento de aceptarlos debe examinar si realmente hará uso de ellos. Si los adquiere, pregunte por las condiciones de los mismos.
6. Evite la tarjetitis. Algunos piensan que tener más tarjetas, menor es la posibilidad de sobrecargar una con todos los gastos. Sin embargo, se recomienda poseer solo una tarjeta y tener un mejor control de los gastos.
7. Conozca el número de transacciones gratuitas al mes al utilizar una red de cajeros automáticos. Esta medida ayudará a ahorrar dinero en comisiones cobradas. Además, al momento de adquirir una tarjeta, deben preguntar cuál será la tasa de intereses, las comisiones y los recargos. Asegúrese de comprender el contrato, el emisor se protege con letra menuda.
8. Hacer los pagos antes de la fecha límite para ahorrar intereses y evitar recargos por mora. Además, el usuario queda registrado en los bancos como moroso, lo que dificultará ser sujeto de crédito.
9. Evite ser fiador de tarjetas o préstamos en general de personas que no pertenecen al grupo familiar y si puede evitar esto, mejor. Así evita pagar deudas que no le corresponden y el detrimento de su calidad crediticia.
10. Si ordena, presupuesta y planifica bien sus gastos podrá usar la tarjeta y aprovechar hasta cincuenta y seis días de crédito que otorga el emisor sin pagar un solo centavo de intereses y algo más: no caiga en la trampa del pago mínimo, ya que al hacerlo no paga ni los intereses y es donde el noventa y nueve por ciento de los usuarios se condenan, pues pagará la primera y segunda cuotas, pero la tercera nunca jamás y se enfrentará a cobros judiciales y embargos de bienes y salarios.
El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.
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