Como es nuestra costumbre, el domingo 31 de octubre asistí a misa con mi esposa. Cuando voy a misa trato de ensimismarme y vivir el acto y, sobre todo, comprender la Lectura del día. Ese domingo la Lectura trató de Zaqueo, el joven “Recaudador de Impuestos para Roma y rico”. Él quería conocer a Jesús, que pasaba por una calle de Jericó —dice la Lectura— y como Zaqueo era chaparro, corrió y corrió hasta que logró encaramarse en un palancón para lograr verlo. Jesús lo lampareó y le dijo: “Zaqueo, baja enseguida, porque voy a hospedarme en tu casa”.
Juelamadre Qué clavo Zaqueo bajó de prisa y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban: “Se ha hospedado en casa de un pecador”. Pero Zaqueo se puso de pie ante el Señor y le dijo: “Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si engañé a alguno, le devolveré cuatro veces más Jesús dijo: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abraham He venido a salvar lo que estaba perdido”.
¡Jesús bendito!.. Qué difícil sería que te pasearas por alguna calle de Nicaragua y te salieran Zaqueos arrepentidos de tanto robo y maltrato a los pobres Necesitarías, no un “árbol” como el de Zaqueo, que debió haber sido algún triste olivo delgado y falto de agua. ¿Te imaginas, querido Jesús, a un arrepentido Rivas y a su Padrino esperándote acompañados de Mefistófeles A Solís, Chicón y Benavides a Porrón a los otros Peso Pesado del Tribunal Electoral y a todos los magistrados y jueces encaramados en ese pobre palito? Y ¿te imaginas Jesús a un Alemán, buscándote encaramado en otro palito parecido al de Zaqueo, acompañado de los verbifáciles Pallais y Aguirre y hasta el ex Flaco y ex buena gente Damisis y a todos los que prefirieron la riqueza a tu compañía?.. ¡No hay palo que los aguante!
Primero hay que buscar enormes ceibos y guanacastes y genízaros traídos de Moyúa Elequemes traídos del Segundo Paso de Jinotega y unos fuertes y grandes aguacates mico de algún cafetal de Carazo Déjanos, Jesús, preparar las calles con árboles inmensos para guardar tanta hermosura y grasosa belleza !
Y ¿cómo hacemos con los “muertos de hambre de la Asamblea ?” Y los no tan flacos ministros y sus adláteres; porque en ese círculo ya no hay flacos, ni Zaqueos, sino bellos ejemplares que leyeron el nombre Zaqueo con falta inicial de ortografía con “S”
Señor En serio. La lección es bella. Cómo tu amor llega a un hombre arrepentido de sus pecados y él regresa a los pobres lo que les ha quitado. Y, más aún, queriendo resarcir el daño a los pobres, él promete devolver cuatro veces lo robado.
Nicaragua ha perdido más de un siglo de desarrollo y bonanza por culpa de Zaqueos que no han podido llegar al arrepentimiento. Hoy vemos cómo la educación y la salud son fatalmente suplantados por rótulos que anuncian la falsa nueva; y el desarrollo se esfuma en regalos y paquetes a los pobres forzándolos a la más ignominosa mendicidad. Miles de escuelas se caen en pedazos ya tenemos a un millón de niños fuera de las escuelas y los valores y
Tenemos rectores “magníficos” que se preocupan por enviar a los jóvenes a hacer proselitismo y sus planes y programas de estudios son de los más retrasados del planeta Y los maestros los pobres maestros ganando sueldos de miseria. Ellos necesitan del arrepentimiento de nuestros Zaqueos
Señor ¿Cuándo vendrás a socorrernos y hacer que usemos nuestra inteligencia a favor de los más pobres y que hayan Zaqueos que, de corazón, se decidan a devolver lo mal habido? ¿Cuánto mejoraríamos a nuestro país con el uso positivo de nuestra inteligencia? Lo vemos con el agua, con los bosques, con la alegría con que te celebramos en nuestras fiestas en que te rezamos y aclamamos …
¡Señor ! ¡No te olvides de nosotros ! Haz que haya miles de Zaqueos y que todos seamos, al fin, hermanos ! ¡Salva lo que está casi perdido Por favor !
El autor es maestro.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A