“Lo imposible, no existe en mi diccionario”

Para esta mujer que nació en Ciudad Darío, Matagalpa, procedente de una familia numerosa compuesta por ocho hijos, cuyos padres no pudieron ir a la escuela, la palabra “imposible” está totalmente ausente de su diccionario personal y sus logros así lo evidencian: logró su título de bachillera de un instituto nocturno de Granada, luego estudió Derecho, a la vez que trabaja como locutora de una radio de esa ciudad y no se conformó hasta que alcanzó dos postgrados, uno en Derecho Constitucional con mención en Derechos Humanos y otro postgrado en Derecho Civil y un curso sobre Régimen Jurídico de la Igualdad en la Facultad de Derecho de Granada, España, durante una visita turística que hizo a ese país.

Por Auxiliadora Rosales

Los años no pasan en balde, no ha sido fácil, pero sí provechosos, para Norma Lidia Ruiz Rostrán (35 años), una madre soltera que no se amilanó frente a las dificultades de la falta de dinero y el apoyo de una pareja para poder estudiar y criar a sus cuatro hijos.

Para esta mujer que nació en Ciudad Darío, Matagalpa, procedente de una familia numerosa compuesta por ocho hijos, cuyos padres no pudieron ir a la escuela, la palabra “imposible” está totalmente ausente de su diccionario personal y sus logros así lo evidencian: logró su título de bachillera de un instituto nocturno de Granada, luego estudió Derecho, a la vez que trabaja como locutora de una radio de esa ciudad y no se conformó hasta que alcanzó dos postgrados, uno en Derecho Constitucional con mención en Derechos Humanos y otro postgrado en Derecho Civil y un curso sobre Régimen Jurídico de la Igualdad en la Facultad de Derecho de Granada, España, durante una visita turística que hizo a ese país.

“No ha sido fácil, pero creo que las mujeres no necesitamos un hombre para criar a nuestros hijos, a mí no me ha hecho falta. Somos multifacéticas y multifuncionales”, dijo.

Y es que los deseos de estudiar le costó su matrimonio. “A los 17 años yo estaba casada y ya tenía mi primera hija, deseaba estudiar y trabajar. Un día escuché que en una radio buscaban una locutora y sin saber nada de radio me fui a hacer la audición escondida de mi esposo. Así empecé en la radio, hacía de locutora y también de DJ y sin ser periodista me tocó entrevistar a varios presidentes como Alemán y Bolaños. Trabajé en noticieros, programas deportivos, musicales, hasta tener mi propio programa cultural Somos Latinos .

Por las noches ayudaba a su esposo en su trabajo como abogado y cuando ella le dijo que deseaba estudiar Derecho, él le respondió que “ser abogado no era para cualquiera”. Esa frase la impulsó para anhelar su título de abogado.

“Yo estaba decidida a estudiar Derecho, pero eso me costó el divorcio. Mi marido nos dejó sin casa. Salimos (mis 4 hijos y yo) de esa relación sin nada, íbamos con una mano atrás y otra adelante. Una amiga me ayudó a conseguir una humilde casa para alquilar y con mi trabajo en la radio poco a poco fui comprando mis cosas, luego cuando las cosas estuvieron mejor nos cambiamos de lugar. Pero he tenido muchas bendiciones en mi camino y hasta hoy no me quejo”.

Añade: “Yo medí el tiempo y me apuré a estudiar porque sabía que llegado el momento mis hijos tendrían que ir a la universidad y ya no habrían más estudios para mí. Ese momento ha llegado. Mis dos hijos mayores van a la universidad ”.

Supermamá admirada

Esta entrevista fue posible gracias a la audacia  de sus hijos, quienes escribieron a este Diario, diciendo que tenían una supermamá, una mujer versátil que los ha sabido criar, ha alcanzado sus metas y que promueve el desarrollo del país.

Sus cuatro hijos:  Mayra Alejandra (19);  John Paul (16); Hans Pierre (13) y Robin Stalin (11) participaron en este “complot” de ver a su mamá en estas páginas. Para ella “son mi fuente de inspiración”.

Norma trabaja  en una empresa de telecomunicaciones de Internet satelital. “En esta empresa empecé como ejecutiva de venta para las zonas rurales, ahora soy gerente de ventas coorporativas y asesora legal. Me gusta que vendemos desarrollo para Nicaragua”.

“Mis hijos y yo trabajamos en equipo,eso se los he inculcado desde pequeños. Mi oficina la tengo en casa y ellos son mis asistentes, mientras estoy en la empresa. Cuando estoy muy apurada le pido a mi hijo mayor que me ayude a levantar un escrito. Les he enseñado el amor al trabajo y al estudio para salir adelante”.

En su carrera  como abogada Norma Lidia Ruiz Rostrán  no lleva divorcios. “Es algo que no me gusta, muchas veces la gente se separa por tonterías. Hay muchos abogados que por el dinero divorcian y destruyen las familias, pero las leyes no es eso, sino educar y contribuir a una mejor sociedad”.

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