Los recientes nombramientos por parte del presidente Ortega de ex miembros del Ejército en puestos claves del Consejo Supremo Electoral (CSE) es una práctica que comienza a inquietar tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. El hecho de que estos nombramientos recaigan en militares de alta graduación, recién salidos de las Fuerzas Armadas, nos indica que a lo interno de esa institución está ocurriendo algo que podría estar socavando el profesionalismo y compromiso que este cuerpo castrense ha mantenido hasta la fecha con nuestra Constitución. Para nadie es un secreto los cantos de sirena a la Policía y el Ejército, que desde el inicio de su mandato ha mantenido el presidente Ortega. Si hay algo que los nicaragüenses no debemos olvidar es la relación de Ortega con Hugo Chávez y su proyecto del Alba, para nadie es un secreto que ese proyecto político de corte regional es una copia al carbón del que por décadas intentó sin éxito Fidel Castro en Cuba, con la variante en esta ocasión que Chávez cuenta con una fuente hasta ahora inagotable de dinero, me refiero al petróleo.
En días pasados, tanto en Venezuela como en Bolivia, los ejércitos de esos dos países se declararon abiertamente partidistas, socialistas, según sus propias declaraciones y enemigos del sistema capitalista y lo que es más preocupante, manifestaron en sendos comunicados que no aceptarían en sus respectivos países un gobernante que disintiera del proyecto de gobierno que impulsa el Alba. Ante estas declaraciones y la actuación del gobierno de Ortega al distribuir en puestos claves del CSE a miembros del Ejército, no podemos menos que pensar que el fraude electoral en las próximas elecciones se vestirá de verde olivo y no podemos descartar que conjuntamente con la declaración de ganador a favor de Ortega, que por supuesto será producto del fraude que ya comienza a tomar forma, podría venir el pronunciamiento del Ejército al mejor estilo de los ejércitos de Bolivia y Venezuela, haciéndolo retroceder a la época de ejército popular sandinista. Si alguien buscaba una razón o motivo por los que Ortega ha tratado por todos los medios de magnificar el diferendo con Costa Rica, esta acción podría ser la respuesta. El que los altos mandos del Ejército callen ante esta situación los convierte en cómplices de las maniobras del presidente Ortega.
Actualmente no existe manifestación política o plática en la que participe, en la que no me pregunten cuál será la reacción de la Resistencia Nicaragüense ante esta nueva amenaza a la democracia, amenaza que se prepara con la mayor desvergüenza y lo que es más triste con la complicidad de quien hasta ayer llamábamos el cardenal de la paz. Para aquéllos que me preguntan quién es el responsable de los atropellos del orteguismo, la respuesta es sencilla: Arnoldo Alemán, quien será el responsable de la sangre que nuestro pueblo volverá a derramar para sacudirse la dictadura de Ortega. Aunque sin temor a equivocarme puedo asegurarles que no importa cuántos sacrificios tengamos que volver a realizar. Daniel Ortega no terminará el período presidencial que fraudulentamente se adjudique, aunque éste se vista de verde olivo.
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