“Hay de lo que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo”. (Isa. 5:20)
Las organizaciones de homosexuales, travestis, transexuales, bisexuales y lesbianas, que son financiadas por sodomitas europeos, colocaron en diferentes lugares pancartas con mensajes proclamando que “el amor entre dos varones o dos mujeres no hace daño, el rechazo sí”.
No hay duda que han logrado avanzar bastante, como lo demuestra el hecho de que la Procuraduría Nacional de Derechos Humanos, presidida por el comandante Omar Cabezas, se caracterice por estar contradiciendo los valores morales que siempre han cimentado nuestra sociedad y tratan de sustituirlos por antivalores disfrazados de “derechos gay”. Están tergiversando las cosas porque ellos tienen sus derechos como personas, y como tales, reciben educación, asistencia médica, trabajo, seguro social, derecho de nacionalidad, etc. Lo que ellos piden sin embargo, son “derechos de sodomía” que están en contra de la naturaleza que Dios creó.
Empiezan reclamando el derecho de amar a personas del mismo género, que no es lo mismo que tener amigos o amigas del mismo sexo y terminan presionando para obtener la legalización de matrimonios de dos varones o dos mujeres, para luego reclamar el derecho de adopción de niños por parte de parejas gay como ha ocurrido en otros países. Esto tiene graves implicaciones legales, morales, psicológicas, y religiosas, ya que esas adopciones les retorcerían la mente y los valores a los niños y a los jóvenes, a los cuales todos, incluyendo el Estado, sí tenemos la obligación de proteger.
Ya es lamentable y vergonzoso que anualmente en el exterior nuestro país promueva como gran cosa el turismo publicitando un concurso de homosexuales llamado “Miss Nicaragua gay” con el lema “nuestras bellezas gay”.
Posiblemente el partido hoy en día en el poder quiera ganar votos de este sector de la población a cambio de conceder legalidad a la sodomía, lo cual tendría implicaciones negativas para la colectividad, pero eso parece no importarles con tal de ganar las elecciones. Pero si realmente quisieran, como dice su propaganda política, una Nicaragua cristiana y solidaria, empezarían por respetar las normas divinas y no confundir la libertad legalizando el libertinaje. No olvidemos que la caída de todos los imperios ha empezado con su decadencia moral.
No se trata de promover un rechazo, ni discriminación, ni justificar la homofobia, pues nuestros compatriotas gay también son objeto del amor de Dios, y también por ellos murió Cristo. Las Escrituras dicen que: “Dios aborrece el pecado pero ama al pecador”. Está bien que reclamen para no ser discriminados, pero esto no significa que empecemos a ver este tipo de relaciones antinaturales, como algo normal, por lo tanto sería mejor que estas prácticas se mantengan en el campo estrictamente privado y discreto, en aras del bien común. Preguntémonos ¿nos gustaría, en caso de que falleciéramos, que un hijo nuestro fuera adoptado por una pareja gay?
(Gen. 1:27) “Y creó Dios al hombre a su imagen, . varón y hembra los creó”.
(Lev. 18:22) “No te echarás con varón como mujer, porque es abominación”, lo que también puede leerse: “No te echarás con mujer como varón ”
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A