Franklin Bordas Lowery

Madereros nicaragüenses: ¿EE.UU. o China?

En Latinoamérica los negocios madereros continúan en recuperación, luego de la crisis y la caída de las exportaciones de madera tropical hacia los EE.UU. Ha sido en este contexto que productores del sur, en países como Bolivia, Ecuador, Perú, Costa Rica, entre otros, han enfocado sus esfuerzos hacia el mercado de China. En Nicaragua la posibilidad de hacer exportaciones sostenidas a este país por lo menos durante los próximos tres años, no es una utopía, es una realidad, porque por primera vez en la historia después de cincuenta años, hay volúmenes que ofrecer a los mercados, debido al devastador huracán Félix, que en teoría, mantiene al menos un potencial del 25 al 30 por ciento aún aprovechable.

Como resultado de un estudio, un informe de cierre del año pasado, indicaba que China se ha convertido en uno de los principales importadores de madera industrial en troncos y alcanzará los 100 millones de metros cúbicos para cerrar el 2010, lo que representa tan sólo la mitad de la demanda anual total del país. La investigación de la WWF denominada El comercio de la madera en China: mercado y medio ambiente, señala, que la diferencia entre el suministro de madera en el mercado nacional y la creciente demanda, ha obligado a China a volcarse en otros países para satisfacer sus necesidades.

¿Es que hay algún desencanto de parte de los productores forestales locales o latinoamericanos con hacer negocios con los EE.UU. o Europa? Bueno, no diríamos que hay algún desaliento para realizar contratos con estos países, pero sí, hay algunos factores que hacen, que literalmente China sea una meta que muchos se disponen alcanzar. En primer lugar los importadores de China no limitan su canasta de especies a cuatro o cinco, si no mucho más y esto es ya alentador, porque Nicaragua por ejemplo tiene alrededor de 25 ó 30 especies que le interesa colocar con muy poca o casi nula demanda en otros países. En segundo lugar, los importadores están dispuestos a negociar calidad y precio sin la rigidez de las normas de la NHLA de los EE.UU.

Los últimos cuarenta años la mayoría de los productores nacionales trabajaron sus aserríos al margen de las normas de clasificación de las maderas duras de los Estados Unidos (NHLA). Igual ocurrió con los pineros del norte (coníferas) con sus bosques jóvenes y sus viejos aserraderos que no podían alcanzar las exigencias de la normas de clasificación del pino amarillo (SPIB); asociado esto a los muchos filtros legales para el aprovechamiento forestal local, arrojaron como resultado, producciones irrelevantes para la exportación en términos de volumen y calidad, lo que junto a la dificultad de ofertar las pocas especies que el mercado internacional demanda, casi clausuró las pocas iniciativas de tocar las puertas al exterior.

Hoy con China se abre una enorme oportunidad. Se puede negociar una mayor canasta de especies, con una multitud de formas que van desde troncos, madera escuadrada, madera rústica simplemente aserrada, madera dimensionada seca, parquets, partes para muebles, piezas especiales, y diversidad de productos de interés particular de los importadores chinos.

Existen importantes empresas que están apostando al desarrollo forestal en el país, como Hemco Nicaragua, Agroforestal S.A., Futuro Forestal y Precious Wood, entre otras, que podrían compartir la visión del ingeniero Aldo Cerda, gerente del Área Bosques de la Fundación Chile, cuando aduce: “Un kilo de madera requiere 100 veces menos de agua que uno de carne de vacuno. En la lógica de comenzar a construir una economía sustentable, las vacas van a perder terreno y los bosques van a ir ganándolo”.

El autor es especialista en inversiones forestales.
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