La posición de LA PRENSA sobre el problema del río San Juan ha sido siempre clara, firme e independiente de los gobiernos que se han sucedido en Nicaragua durante los casi 85 años de historia del Diario de los Nicaragüenses, que se cumplirán el 2 de marzo del próximo año.
Cabe recordar que en lo que se refiere al dragado del río San Juan en aquellos trechos donde más se necesita canalizarlo para beneficio de Nicaragua, LA PRENSA respaldó la iniciativa que el gobierno democrático de don Enrique Bolaños impulsara con ese propósito. Y tuvimos que lamentar y criticar en aquella ocasión que el FSLN y el PLC se coludieran a fin de hacer fracasar tan importante proyecto, para el cual hasta fue llevada una draga al río San Juan sin que fuese posible ponerla a operar.
Para la historia, recordamos y citamos en esta ocasión un editorial de LA PRENSA titulado Lo nacional no es multinacional, escrito por el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y publicado el viernes 23 de mayo de 1969. Se refería el Director Mártir de LA PRENSA a un proyecto del Gobierno de Costa Rica para canalizar el río San Juan mediante un supuesto esfuerzo “multinacional” que era apoyado con entusiasmo por el canciller somocista de Nicaragua, doctor Lorenzo Guerrero Gutiérrez. El doctor Chamorro Cardenal escribió entonces que lo que se debía hacer era “propiciar la canalización del río por obra del esfuerzo nicaragüense y para beneficio de los nicaragüenses, pero no andar alegrándonos de que nuestros vecinos hablan de hacer, o de ayudar a hacer en nuestra propia tierra, lo que él y su gobierno no hacen”.
Recordó el Director Mártir de LA PRENSA en aquel editorial, que “no hay lugar donde no haya sido herida en su soberanía Nicaragua, y de ser la principal provincia del Centro de América (en tiempos de Pedrarias Dávila nuestro territorio pasaba el Golfo de Fonseca e incluía todo el Guanacaste), ha ido quedando reducido a la expresión actual, lo cual no es tan grave, como que la disminución de nuestros derechos continúa siendo alentada por actitudes flojas de nuestros hombres públicos”.
Agregó el doctor Chamorro Cardenal que “ningún proyecto multinacional puede hacerse en lo que pertenece exclusivamente a un solo país, y si los organismos internacionales desean ayudar a la canalización del río San Juan, en buena hora que lo hagan, pero ayudando al país que tiene la absoluta soberanía sobre esa franja de su territorio.
“El pretexto del ‘centroamericanismo’ en esta clase de cosas no es válido -siguió diciendo el histórico Director de LA PRENSA- porque la fraternidad y el intercambio comerciales se conservan precisamente cuando se respeta el derecho de los demás a su integridad territorial, y no cuando ésta se hiere, en virtud de ilusorias ventajas económicas”. Y remachó el doctor Chamorro Cardenal, cuyos escritos conservan plena y permanente validez casi en todos sus aspectos, advirtiendo que “a quienes dicen que en el mundo actual no caben los excesos nacionalistas entre países hermanos, debemos responder que tampoco cabe la apropiación de lo ajeno, principio elemental en el trato de los hombres y las naciones”.
En esa herencia de principios es que se ha fundado la firme e invariable posición de LA PRENSA, tanto en la defensa de la soberanía de Nicaragua sobre el río San Juan -el cual siempre ha sido, es y seguirá siendo nicaragüense-, como también en la condena a la apropiación de lo ajeno por parte de los gobernantes, ya fuese que lo hicieran a través del gran latrocinio somocista o por medio de la escandalosa piñata sandinista.
Bajo la inspiración de esos imperecederos valores morales y patrióticos con los cuales el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal impregnó a LA PRENSA, hemos defendido siempre el principio de que el río San Juan es de Nicaragua y que su dragado o canalización es una decisión y obra de la nación nicaragüense, pero de ningún gobernante en particular.
Todos los gobiernos de Nicaragua han sido y son transitorios, inclusive el actual, aunque su titular pretenda reelegirse y perpetuarse en el poder por medios espurios. En cambio el río San Juan y el territorio nacional en general serán siempre patrimonio soberano de Nicaragua, y seguirán sobreviviendo no sólo a las acechanzas externas sino también a los malos gobernantes que con insoportable frecuencia el pueblo nicaragüense ha tenido que soportar.
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