Con cierta sorpresa he escuchado a algunos liberales del círculo del doctor Alemán decir que en 1990 las empresas encuestadoras “fallaron tremendamente” al predecir el triunfo al FSLN sobre la UNO. No fue así. La mayoría falló, pero no todas.
Como jefe de campaña de la Unión Nacional Opositora en las elecciones de ese año, me tocó recibir de manos de Víctor Borge la encuesta que le encargué en las últimas semanas de aquella histórica campaña. Me la entregó el lunes 19 de febrero, seis días antes de las votaciones.
Y era contundente. Doña Violeta de Chamorro le sacaría 14 puntos a Daniel Ortega. Los otros candidatos obtendrían menos del 4 por ciento, doña Violeta 56 por ciento y Ortega 42 por ciento.
Cuando tres días después me visitaron una docena de políticos europeos de la Internacional Socialista en la jefatura de campaña, confiadamente les dije que ganaríamos por 14 puntos, que fue lo que sucedió el siguiente domingo, 25 de febrero, cuando le abrimos las puertas a la paz, la democracia y el progreso con el voto libre y respetado de la mayoría de este país.
Por eso ahora que me dicen que el PLC y Alemán sólo creen en las encuestas de Borge y Asociados, el mismo de 1990, siento que la última encuesta realizada por esta prestigiosa firma debe tener al círculo íntimo de Alemán sumamente desconcertados y desconsolado.
Según la encuesta que Borge hizo entre el 28 de septiembre y el 8 de octubre entre 1,008 nicaragüenses, ante la pregunta cerrada de “Si las elecciones para Presidente de la República se realizaran el día de hoy, ¿por cuál de los siguientes candidatos votaría: Arnoldo Alemán, Daniel Ortega o Fabio Gadea?”, la respuesta fue: 42 por ciento por Daniel Ortega, 25 por ciento por Fabio Gadea, y 7 por ciento por Arnoldo Alemán, mientras otro 26 por ciento dijo por ninguno o no saber.
Impacta ver que Alemán, que lleva años y años de andar en campaña por todo el país, apareciendo en los medios continuamente, teniendo sus propios programas de radio y televisión, dinero de sobra y todo un partido a sus pies, saca apenas el 7 por ciento del voto, mientras don Fabio obtiene un impresionante 25 por ciento con solo unas pocas semanas de haber dicho que acepta ser el candidato de la unidad de los demócratas nicaragüenses.
Más aún, ante la pregunta “Queremos que nos diga si usted tiene opinión favorable o desfavorable de Arnoldo Alemán y de Fabio Gadea”, los simpatizantes del PLC, el 16 por ciento de los 1,008 entrevistados, respondieron así: Por Alemán, 45 por ciento favorable y 51 por ciento desfavorable. Por don Fabio, 68 por ciento favorable y 19 por ciento desfavorable.
Qué duro para ese círculo íntimo resulta descubrir que mientras Alemán es mal visto por más de la mitad de la gente del PLC, don Fabio, por el contrario, es bien visto por más de dos tercios del PLC.
Con esta encuesta en la mano uno se pregunta qué espera el PLC para entender que manteniendo como candidato a Alemán va directo a una derrota segura, y a obtener 7 u 8 diputados, cuando más.
Es claro que si invita a don Fabio a ser su candidato, y forma una gran alianza tipo UNO con otras fuerzas políticas genuinamente democráticas, bien podría derrotar al FSLN y sacar una bancada de unos 50 diputados que respaldando a don Fabio Gadea en la presidencia nos permitiría enrumbar el país por el sendero correcto y volver a progresar.
Ante esta realidad no cabe insistir en primarias, menos aún con la certeza de que los seguidores de Ortega votarían en esas primarias para garantizar que el candidato del PLC fuera un seguro perdedor ante Ortega, como dice la encuesta que sería Alemán.
Y si fuese con “padrón cerrado PLC”, los cerca del 50 por ciento de los nicaragüenses que no simpatizamos ni con el FSLN ni con el PLC no tendríamos derecho a opinar en unas primarias.
Estamos ante momentos muy parecidos a los de 1990. No hay guerra ni devaluaciones, pero hay un fuerte desempleo junto con pobreza y marginación, violaciones flagrantes a la legalidad constitucional, inmensos abusos de poder, confusión Estado-partido, y nuevos problemas como el narcotráfico y la inseguridad ciudadana.
Al igual que entonces, las encuestas serias no fallan, y con ellas en la mano es momento de poner en alto los intereses de la nación y de pensar en la patria, de juntarse como entonces, partidos con personería y otros sin ella, deseosos de formar equipo y de ganar.
Con voluntad, bien se puede sacar en pocos días el candidato que más unidad genere y más chance tenga de ganar, que hoy se llama Fabio Gadea, y luego redactar un programa de gobierno y llegar a acuerdos sobre los mejores hombres y mujeres para las diputaciones.
Ya lo hicimos una vez, y nos alzamos con la victoria. No es difícil volver a hacerlo.
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