Rescate chileno y desastres paralelos

Alguien ha dicho que el rescate de los 33 mineros chilenos que permanecieron durante 70 días atrapados en la profundidad de la Tierra, casi 700 metros bajo la superficie, “es una hazaña que redime al hombre”, es decir, a toda la humanidad.

En realidad, el rescate de los mineros chilenos ha sido una hermosa y emocionante lección de muchas cosas, pero sobre todo de solicitud por la vida humana. De manera que es comprensible que se hable y se escriba tanto sobre esta hazaña, de la cual se continuará escribiendo y hablando durante largo tiempo. Sus diversos aspectos científicos, técnicos, económicos, políticos y humanos, dan hasta para escribir libros y filmar películas de cine y televisión, que por cierto ya se están preparando.

Pero el rescate de los mineros chilenos permite también comparar los sistemas de gobierno democrático y totalitario o autoritario, y apreciar cómo en la democracia se reconoce el valor supremo de la vida humana, mientras que en el otro se le aplasta y en el mejor de los casos se le menosprecia.

Don Fabio Gadea, en una de sus Cartas de Amor a Nicaragua que manda todos los días al pueblo por medio de Radio Corporación, ha comparado lo actuado en este caso por el gobierno de Chile, y personalmente por el presidente Sebastián Piñera y sus ministros que tenían que ver directamente con el rescate de los mineros, con lo ocurrido en Rusia cuando el trágico accidente en el fondo del mar del submarino nuclear Kursk, el 12 de agosto del año 2000, en el cual murieron todos sus 118 tripulantes.

El gobierno ruso intentó ocultar aquel terrible accidente y no quiso pedir ayuda internacional para rescatar el submarino siniestrado y a sus 118 tripulantes, a pesar de que no tenía capacidad para acometer una tarea tan compleja. Sólo hasta después de 16 días de ocurrido el accidente, cuando la presión de los familiares de las víctimas trascendió a los medios internacionales, fue que las autoridades rusas reconocieron el desastre y solicitaron la ayuda externa para rescatar a las víctimas, pero ya era demasiado tarde. Todos los 118 tripulantes de Kursk murieron en el fondo del mar, porque los “intereses de Estado” y la arrogancia autoritaria pesaron más que el clamor de los familiares de las víctimas y que el deber de todo gobierno de proteger y salvar las vidas de sus gobernados.

Pero el caso del rescate de los mineros en Chile también hay que compararlo con lo que ocurre actualmente en China comunista, país que posee una gran industria minera y donde con espantosa frecuencia ocurren mortales accidentes.

A diferencia de Chile, que es un país ejemplarmente libre, democrático, humanista y transparente, China es un estado comunista totalitario e inhumano, donde se idolatra al Estado, al partido y a los líderes, mientras se desprecia la vida y la dignidad de la persona humana, sobre todo de los más humildes. De manera que es imposible que en China comunista pueda ocurrir algo como la hazaña humanitaria del rescate de los mineros chilenos.

Es que para los gobernantes comunistas de China, la extracción de minerales y la producción de energía son mucho más importantes que la seguridad y la vida de sus mineros. Por eso es que han reabierto minas que ya habían sido clausuradas debido a que no llenaban los requisitos mínimos de seguridad, y el resultado ha sido que los accidentes se han incrementado y el índice de muertes por esa causa ha crecido dramáticamente.

El gobierno comunista de China acostumbra ocultar o minimizar los datos sobre las víctimas mortales en los accidentes de las minas. Sin embargo, una organización laboral independiente para la defensa de los trabajadores de China comunista, radicada en Hong Kong, ha informado por medio de su publicación, China Labor Bulletin, que unos 20,000 mineros mueren cada año como consecuencia de los derrumbes y otros accidentes en las minas de ese país.

En fin, el fantástico rescate de los 33 mineros chilenos ha demostrado, una vez más, la inmensa superioridad técnica, política y moral del sistema democrático y la vida en libertad, sobre el inhumano régimen comunista y totalitario. De manera que al decirse que el rescate de los mineros de Chile es una hazaña que redime a la humanidad, se está diciendo que es una redención por medio de la libertad, de la democracia, del culto a la vida y del respeto a la dignidad de la persona humana.

COMENTARIOS

  1. ovnis
    Hace 16 años

    no quiero parecer racista, pero los Romanos se sentian superiores por sus sistemas de acueductos y su sistema de alcantarillado, entoces, ellos vivian en la limpieza, su emperador en ese entonces caludius, desarrollo un gobierno con sabiduria,…proyectos a favor de la ciudadania,…entonces la pregunta es habran lideres superiores, habran pueblos superiores, bueno chile a demostrado serlo, en cambio en otros paises han dejado a su suerte a sus habitantes que han estado en situaciones similares,

  2. Ali.
    Hace 16 años

    No se trata de si los «democratas» tienen un compromiso con la vida o no. O si los lideres autoritario o comunista los tambien lo tienen. Ciertamente que este articulo de manera sutil quiere decirnos que el gobierno sandinista al que repetidamente llaman estos panfletos autoritario, no tiene ningun comrpomiso con la vida, pues dejeme decirle señores del editorial que NO es cierto su planteamiento. Veamos las acciones de rescate y salvamento en estos momentos de inundaciones…….

  3. Alí 2.
    Hace 16 años

    veamos tambien las acciones de este gobierno enfrentado la lucha contra el hambre, la lucha por atencion digna en salud y educacion, la lucha por un techo y una vivienda digna, por crear calles para el pueblo, llevar programas y proyectos de desarrollo como electrificacion, aguas negras y potables. Todos estos programas son tambien una lucha por la vida, por el bienestar de las personas que fueron sumergidos con intencion en un hoyo para que vivan soterados de miseria y pobresas.

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