Carlos Alberto Rosales Purizaca

Un rescate ejemplar

El rescate de los 33 mineros después de 70 días de estar atrapados a más de 600 metros de profundidad es una muestra fehaciente de que la esperanza, la fe y la generosidad pueden lograr milagros en situaciones difíciles, donde el valor supremo de la vida se defiende a costa de todo.

Muy emotiva la salida a la superficie de cada uno de los mineros, en especial la de Mario Sepúlveda —quien ayudó a disminuir la tensión con su alegría, su actitud positiva y buen sentido del humor— y la de Mario Gómez —quien se arrodilló en la montaña a orar para agradecerle a Dios—.

Este rescate resulta ser ejemplar en la medida que nos expresa la unión de los valores humanos puestos al servicio de la vida. La fortaleza para poder superar las situaciones adversas. La fe que nunca perdieron en Dios, en ellos mismos y en los demás para poder ver en el cielo el reflejo claro de la alegría compartida por los familiares, el equipo de rescate y del mundo entero. La generosidad representada por centenares de empresas chilenas y extranjeras que se unieron a esta causa para facilitar la salida de los mineros desde las entrañas de la Tierra.

La esperanza se posó en nuestros corazones desde que Mario Gómez enviara aquel mensaje donde comunicaba que los 33 estaban con vida. Esperanza que se mantuvo hasta el pasado miércoles, cuando millones de personas de diferentes países seguían desde su televisor este rescate histórico.

La valoración del tiempo es otro tema que se dejó entrever en las declaraciones de los mineros rescatados. Tiempo que pasa sin detenerse y muchas veces se nos escapa de las manos. Sin excepción alguna, todos han expresado que a partir de ahora aprovecharán el tiempo para dedicárselo a sus seres queridos.

La sociedad chilena nos enseña que por más difíciles que sean las circunstancias —después del terremoto y ahora en este rescate minero— siempre existen razones válidas para levantarse de las caídas y seguir adelante en este camino duro, pero no por eso menos alcanzable, de construir una humanidad mejor unida y más integrada.

Este hecho deja un precedente para el mundo entero en el sentido de la prevención de desastres naturales. Como lo dijera el presidente chileno Sebastián Piñera, esta situación marca un hito después del cual se cambiarán las formas de hacer las cosas en la minería y otros sectores.

Los gobiernos de los países latinoamericanos deben aprovechar esta situación para aumentar la exigencia y rigurosidad con la que se suelen realizar operaciones mineras, industriales, de construcción, de transportes, entre otras. La forma en como debe ser vista y tratada la seguridad del trabajador cambiará a partir de ahora porque merece mayor seriedad. Durante estos meses varios países fueron afectados por algunos desastres naturales. ¿Qué tan preparados estamos para disminuir esos efectos que muchas veces son devastadores?

Además de ser un ejemplo de que la virtud puede sobrepasar límites insospechados, este rescate nos enseña que la técnica y la ingeniería —bien orientada— pueden usarse al servicio del hombre mismo, con más razón cuando éste se encuentra en situaciones extremas.

En contextos graves como los ocurridos, la grandeza del corazón humano se pone a prueba para luchar por algo que vale la pena: el amor a los demás. Como precisó Víctor Frankl en El hombre en busca de sentido, “la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor”.

El autor es periodista y educador.

[email protected]

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí