Cartas al Director

Comunismo

 

 

 

“Bajo el capitalismo, el hombre explota al hombre. Bajo el comunismo, es justo al contrario.”

 

John Kenneth Galbraith (1908-2006), econonista estadounidense.

 

SOCIALISMO CUBANO

Mientras en Venezuela el presidente Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI pretende implantar las ideas del régimen cubano comunista de los hermanos Castro, en Cuba sucede todo lo contrario al anunciar recientemente una serie de medidas que son sin lugar a duda medidas liberales.

Actualización del socialismo le llaman ellos a esta figura. Lo cierto es que la primera de estas medidas fue la determinación de enviar a la calle a 500,000 personas, sí, leyó bien, quinientos mil empleados públicos y el número podría aumentar en un futuro cercano.

Es insólito porque en teoría ningún Estado comunista podría hacer esto. ¿A dónde irían a trabajar, si el Estado es el único empleador? Para la izquierda esto suele pasar sólo en los países capitalistas, donde existe la empresa privada y la competencia laboral es normal, pero que este hecho se produzca en un país netamente comunista es inaudito.

No fue suficiente la ayuda venezolana. El Estado cubano no pudo más y al igual que lo hizo la China comunista en su momento, el gobierno de los Castro ha tenido que doblar sus brazos y aceptar que la única forma de mantenerse en el poder —por ahora— es abrir el camino de las iniciativas privadas.

La segunda medida liberal que se adoptó fue para solucionar el problema de los despidos, el Gobierno desarrolló un plan que denominó con un nombre singular “El Cuentapropismo”, esto le permite otorgar licencias y permisos de trabajo en 178 actividades u oficios diferentes en la que los cubanos podrán trabajar: “Vendedor de producciones agrícolas en puntos de venta en carreteras”, “Trabajador agropecuario eventual” son sólo algunos de los nombres de estos oficios, incluyen a esta lista siete ocupaciones nuevas y lo mejor 83 de estas actividades permitirán dar empleo.

En cuanto a licencias se activa de nuevo la posibilidad del arrendamiento de viviendas y deberán pagar impuestos a la Seguridad Social, por las ventas que hagan y por los ingresos personales.

El asunto no será fácil, estos burócratas acostumbrados a un ritmo de trabajo donde la consigna ha sido siempre hacer lo menos posible, se encontrarán con nuevos retos, para los verdaderos emprendedores nace la esperanza de prosperar y al igual que los niños que van al “prekinder y al kinder” antes de entrar a la escuela, estos cubanos tendrán la oportunidad de experimentar y vivir de nuevo ese sentimiento de libertad profesional.

¿Presagian estas medidas cambios sustanciales? No lo sabemos, pero lo cierto es que un poco de libertad profesional significa mucho para quienes nunca la han tenido.

 

Carlos Vílchez Navamuel

IMAGEN DE ORTEGA

A juzgar por las continuas violaciones a la Constitución y todas las barbaridades que a diario comete Daniel Ortega, cualquiera puede deducir que es un pésimo gobernante, pues antepone sus intereses a cualquier situación.

Ortega es un marrullero en el sucio mundo de la política, ganándose a los incautos con acciones obligatorias a su cargo.

Según la encuesta que publicó LA PRENSA esta semana, Ortega ha ganado puntos por su reacción ante las recientes inundaciones, quedando como héroe ante personas que clamaban por ayuda, misma que cualquier Gobierno honesto habría dado a los damnificados sin sacar provecho político, cosa que hizo Ortega mediante sus ladronzuelos pupilos como en el caso de Jinotega. Aquí, el individuo que le robó la Alcaldía al alcalde electo por el pueblo, hizo el show presentándose como paladín de la honradez ante los damnificados, arrancándoles frases favorables a Ortega y sacando partido para el próximo robo electoral.

La honradez y honorabilidad de un gobierno se deja ver por sus acciones. Ya la Biblia nos recuerda que hay que hacer el bien sin mirar a quien y que lo que la mano derecha haga, no debe saberlo la izquierda. Era el “compañero” comandante el que les enviaba ayuda y no el Presidente de la República y se valieron del hambre y demás desgracias de los desvalidos para ganar puntos a costa de la desgracia del pueblo.

El pueblo tiene que entender que es obligación de cualquier presidente del país ayudar en estos casos; para eso se le paga, pero bien lo dice el viejo refrán: “En río revuelto, ganancia de pescadores”.

Ramón Pineda

ACCIONES Y CONSECUENCIAS

Las consecuencias de las acciones que el hombre hace en la vida no se hacen esperar, especialmente si esas acciones no son buenas y dañan a muchas personas. Las consecuencias que está padeciendo el doctor Alemán, por sus excesivas ambiciones, están a la orden del día.

Por la ambición de repartirse el pastel del Gobierno con su socio, le dio todo lo que le pidió. Ahora el socio tiene más poder que el que debería tener, y al pobre ambicioso lo andan de aquí a allá amenazándolo con cárcel, juicios y todo tipo de triquiñuelas.

Todo el mundo sabe que si el señor Ortega está en el poder es porque Alemán y su camarilla de personas que lo siguen por prebendas que consiguen a costillas del pueblo, le bajaron el porcentaje al 35 por ciento para que fuera presidente. ¿Habrase visto que un hombre gobierne una nación con la tercera parte de la población a su favor y dos tercios en contra? Sólo en Nicaragua.

El señor Alemán y su camarilla deben amarrarse los pantalones como los hombres, que lo manden a la cárcel, la cárcel no mata, más bien dignifica a algunas personas (caso Ortega, con 7 años de prisión y luego presidente).

No debe ser cobarde como lo tilda su ex querido amigo, el señor Enrique Quiñónez, y ponerse realmente de frente contra el Frente.

Si el señor Ortega sigue empecinándose en querer ser presidente de nuevo, pasando por encima de la Constitución, este país va a caer en un caos muy peligroso, y el doctor Alemán y su camarilla —como Ortega y su otra camarilla similar a la de Alemán—, serán los responsables del derramamiento de sangre que se pueda dar en el país.

La ambición deshonesta es mala consejera. Todos los dictadores están exiliados, en la cárcel o muertos.

Edgardo Jiménez López

¿ES LO QUE MERECEMOS?

Se dice que los pueblos tienen los go- biernos que se merecen. Pero ¿merecemos que Daniel Ortega sea el Presidente de Nicaragua, y pretenda serlo de nuevo?

Pienso que mientras tengamos la oposición que tenemos, sí; mientras Arnoldo Alemán sea considerado un líder de la oposición y los medios de comunicación le dediquen tanto espacio, sí; mientras los partidos políticos impongan a sus condicionales sin consultarle al pueblo sobre sus candidatos; mientras la cúpula empresarial se limite a defender la gremialidad y se haga de la vista gorda ante los abusos de Ortega; mientras nos resignemos a que Roberto Rivas y demás usurpadores organicen las próximas elecciones sin ni siquiera haber empezado la lucha por destituirlos, sí; mientras las cúpulas de los partidos “democráticos” sigan anteponiendo sus intereses a los de la nación, sí; mientras sigan saliendo diputados de “oposición” venales y sin escrúpulos, que sólo les interesa su beneficio personal, sí; mientras se practique el “canibalismo” entre los partidos democráticos, sí; mientras la oposición no destituya al orteguismo de la presidencia de la Asamblea, sí; mientras la “oposición” se acuse mutuamente sin asumir su responsabilidad, sí; mientras los ciudadanos no actuemos como tal, y sigamos permitiendo el manoseo de la clase política, sí.

Resulta indignante observar que con motivo del surgimiento de la candidatura de don Fabio Gadea, algunos han salido pregonando que “sin carro no hay candidato” como una forma de chantaje para ver cuántas candidaturas en posiciones ganadoras negocian.

Otros en cambio sólo han llegado a “ofrecer su casilla” con la esperanza de que les asignen unas cuantas curules, conscientes de que jamás serán favorecidos por el apoyo del pueblo.

El orteguismo ha sabido sacarle el máximo provecho a la falta de escrúpulos y a la vocación de corrupción de los llamados opositores, y hasta justifican la venta de su conciencia con el pretexto de “que la calle está dura”.

Somos un país con grandes riquezas naturales, paisajes envidiables, y gente noble y trabajadora, que por falta de oportunidades se ve obligada a emigrar, pasando toda clase de penurias y contribuyendo a la economía de las naciones que se convierten en nuestro destino.

¿Si tenemos todas esas ventajas, por qué no las aprovechamos para llevar el bienestar a la mayoría de nuestros ciudadanos?

Ésa no es una cuestión de ideología. Afortunadamente la región latinoamericana cuenta con ejemplos exitosos de gobiernos, tanto de derecha como Colombia, Panamá y Costa Rica, como de izquierda como Brasil, Uruguay y hasta hace poco el Chile de Bachelet.

Tenemos que recuperar nuestra autoestima nacional, y llegar a sentirnos orgullosos de que somos nicaragüenses.

Mientras no tengamos la dignidad y el coraje de salir a las calles para recuperar nuestra agónica democracia y edifiquemos nuestra nación sobre sólidos principios morales, de respeto a las leyes y tolerancia hacia las ideas de los demás, no sólo seguiremos mereciendo a Daniel Ortega, sino también a Arnoldo Alemán y hasta a William Walker.

César Castillo Navas

 

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