Javier López Medina

¿Qué debería preocuparnos del Proyecto Brito?

Una vez más se plantea la posibi- lidad de aprovechar las aguas del lago Cocibolca, ahora mediante la generación hidroeléctrica en lo que se conoce como Proyecto Brito o simplemente Brito.

De inmediato han saltado voces de académicos, ecologistas, ambientalistas y políticos pronunciándose en contra de la ejecución de este Proyecto por los “enormes costos ambientales” que el mismo implicaría.

Pero hay otro asunto de mayor relevancia que debería ser motivo de nuestra atención: El aprovechamiento óptimo de los recursos hídricos de la cuenca del río San Juan. Se entiende que esta cuenca la forman los lagos Xolotlán y Cocibolca, el río San Juan y todos aquellos ríos que tributan hacia estos tres cuerpos de agua.

En los últimos años se han esbozado al menos tres proyectos que involucran el aprovechamiento de las aguas del Cocibolca: comercializar su agua en cantidades que generarían 32 millones de dólares diarios (un absurdo, pero nadie protestó); la construcción del canal interoceánico a un costo que supera los 15,000 millones de dólares (tampoco hubo protestas); y ahora la generación de energía a través de Brito, con una inversión superior a los 500 millones de dólares, lo que ha provocado protestas.

Pero estas ideas no han salido de Juan Pueblo. Han sido planteadas o al menos repetidas por altos funcionarios del Ejecutivo y otros poderes del Estado, lo cual es un claro indicio de que aún no se sabe qué haremos, de manera racional y óptima, con nuestro más valioso sistema hídrico: la cuenca del río San Juan.

Aún no hay estudios que indiquen cuál es el aprovechamiento óptimo que se podría dar a las aguas de los lagos Xolotlán, Cocibolca y del río San Juan. Y sin estudios serios, realizados por profesionales capacitados para ello, no se sabrá qué traerá más beneficio al país y a los nicaragüenses. Ante esta carencia, nuestras autoridades deciden un día que van a vender agua; otro día deciden buscar financiamiento para la construcción del canal interoceánico; ahora deciden que se va a generar energía. Y estas decisiones, ¿quién las toma y basado en qué sustento técnico?

¿Y por qué no pensamos también en desarrollar el riego, el turismo, la pesca, la navegación? ¿Es que nadie se ha dado cuenta que Brito es excluyente con otras alternativas de aprovechamiento? Por ello, mientras no se haya hecho un estudio de aprovechamiento multipropósito en este sistema hídrico, no es correcto estar pensando en desarrollar Brito.

Hay que tener presente que lo que se haga con este sistema hídrico incidirá fuertemente en la economía nacional, bien sea de manera positiva si se seleccionan las mejores alternativas o de manera negativa si la decisión es tomada sin sustento técnico. Esto es lo que debe preocuparnos y por ello debemos recomendarle al Gobierno que por ahora desista de promover Brito. No comprometamos nuestro futuro por la generación de 250 MW. Éstos se pueden generar con los proyectos hidroeléctricos Copalar Bajo (150 MW) y El Carmen (100 MW), ambos ubicados sobre el río Grande de Matagalpa, a un costo inferior a los 500 millones de dólares y no comprometemos el desarrollo del país.

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