Honestidad
“Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe”. Miguel De Cervantes Saavedra(1547-1616)
Candidato intachable
Se ha estado hablando del candidato de consenso con frecuencia y con alivio. Se trata del incuestionable e intachable Fabio Gadea Mantilla, cuyo sólo nombre es motivo de tranquilidad y por qué no decirlo de entusiasmo. Con su imagen, su voz y su limpia trayectoria, verticalmente establecida dentro de la geometría política, acuden a nosotros alentadoras expectativas de una Nicaragua mejor, liberada de tanta tensión y un cúmulo de irregularidades, que cada día nos confunden y agobian más.
No debemos esperar la resolución de todos los problemas existentes, con Fabio a la cabeza. Él ha sido parco en responder las festinadas inquietudes de algunos periodistas, diciendo que él va a ser él y nadie más, sin parecido alguno con sus predecesores y que lo único que pretende es continuar siendo honesto y cumplir con la Constitución. Con eso nos resume su plataforma de gobierno. Y los que lo acompañan deberán participar de la honestidad a toda prueba en sus cargos, y acompañarlo en el cumplimiento de lo prescrito por la Carta Magna, al pie de la letra, sin truculencias abogadiles prebendarias y serviles.
Este celo por convertirse no en el mejor Presidente de la historia de Nicaragua, sino el más honesto, es un deseo expresado en altas y claras voces por el naciente candidato, del cual nadie duda, ni un ápice, que es capaz de cumplirlo. Para ello tendrá que luchar no tanto con él mismo, sino con sus colaboradores, para no caer en la discreción, ni en la excepción y menos aún en el atávico amiguismo. Su mandato será el continuo ejemplo, más que las palabras y aquél será siempre apuntalado por un respeto a la cosa pública y al ciudadano en general. Será un gobierno paradigmático, de permanente buena conducta, ejemplar, del primer ciudadano para sus conciudadanos. El concepto de transparencia adquirirá su sentido primigenio, de “ver a través”, de tener al descubierto, lo que se nos ha ocultado por años, bajo la mesa y en reuniones mafiosas de cúpulas execrables.
No queremos seguir siendo cómplices, ni tolerantes de estos desmanes que han, prácticamente, abolido la Constitución, las leyes y el entramado de la estructura democrática que suponemos tener. Debemos protestar desde ya contra esta anarquía, con todo tipo de manifestaciones de carácter pacífico y hasta la desobediencia civil, si es necesario. Apoyar a Fabio es una manifestación clara y contundente de ese clamor que nos incita a gritar ¡basta ya!
No es posible ver a los enemigos del pueblo haciendo de las suyas en todos los foros de la Nación. Es necesario que los poderes del Estado se vuelvan a conformar con hombres justos, honestos, constructores de una República modelo de la cual nos sintamos y podamos ostentar por doquier con orgullo la ciudadanía nicaragüense.
Fabio no es un ciudadano cualquiera. Se trata de alguien que nos ha concitado a la mayoría para ponerlo a la cabeza de una cruzada liberadora de la ignominia, y a la vanguardia de una gesta, que avizoró arrolladora, para conseguir la tranquilidad y el bienestar que nos merecemos. Nicaragua volverá a ser República.
Carlos Cardenal
Show de Correa
Ante el seguro fracaso del inventado Socialismo del siglo XXI, que no es más que la continuación del fracasado sistema totalitario marxista-leninista, montaron el show de un golpe de Estado en Ecuador, para encubrir la corrupción del gobierno de Rafael Correa y para distraer la opinión nacional e internacional. Hay que reconocer la astucia para manipular a la comunidad internacional, a través de los medios de comunicación que controla el poder económico de Chávez. Como dice Carlos Alberto Montaner: “Chávez anda con una chequera llena de dólares, comprando conciencias y voluntades, para sus fines expansionistas”.
El presidente Correa elaboró artísticamente un golpe de Estado, para también tener como pretexto la destitución en las fuerzas armadas y en la policía de aquéllos que no son incondicionales a su proyecto dictatorial. El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se rasgó las vestiduras citando de emergencia a una reunión de cancilleres, pero no actuó ante las violaciones a la Constitución Política de Nicaragua, donde una CSJ espuria, se arroga a funciones que sólo competen al Poder Legislativo y argumentan como referencia la reelección de Oscar Arias, en Costa Rica. La Constitución de Nicaragua lo que prohíbe es la reelección continua en su arto. 147 vigente.
Con el publicitado falso golpe de Estado en Ecuador —ya que la policía y ejército no se coordinaron—, lo que se puso de manifiesto fue la rapidez con que actúo la OEA y es de suponer que ese show lo montó Correa, con el contubernio de Hugo Chávez, quien utiliza a la OEA para sus fines, gracias a la sumisión de Insulza, quien fue también diligente, para condenar el supuesto golpe de Estado en Honduras de 2009, cuando en honor a la verdad los militares de ese país procedieron bajo una orden de captura del Poder Judicial y el Congreso Nacional, la destitución del presidente Manuel Zelaya por los delitos de violación a la Constitución Política de Honduras.
Luis Solórzano
¿Tercera oportunidad?
Los viejos estandartes del orgullo on dean por doquier en nuestra querida Nicaragua, vemos rótulos rosado chicha por doquier con la imagen del supuesto mesías para la nación, quien entre otras bellas cualidades se dice ser cristiano, ¿cristiano?
Cristiano es aquél que es humilde, sencillo, manso, como su Cristo. Daniel Ortega es la soberbia personificada, que cree que nadie es mejor que él. Me da tanta pena por él cuando pienso que malgastó su segunda oportunidad. ¿Creerá que habrá una tercera oportunidad? ¡Ni lo piense! Porque el nica es bueno pero no tonto.
Marisol González De Farcot
Cucarachas en hospital
Hace un poco más de una semana tuve que luchar por más de 12 horas con las cucarachas. Era una situación muy triste, precisamente por el lugar donde me encontraba: el Hospital Escuela Antonio Lenín Fonseca. Este gran hospital está infestado de miles y miles, quizás millones de cucarachas, afortunada o desafortunadamente, es del conocimiento de muchos, entre ellos las autoridades del Ministerio de Salud.
Para tal ocasión estuve cuidando a un paciente postquirúrgico que dada las circunstancias, la especialidad y la muy buena mano profesional de nuestros médicos nicaragüenses, la operación fue exitosa.
Las cucarachitas al caer la noche y sentirse con pertenencia y propiedad del lugar, salían por todos lados hacia todas las direcciones posibles, mayormente buscaban las camas de los pacientes, las pertenencias y alimentos.
Es lamentable que tan importante hospital esté pasando una de las peores plagas posibles, porque es meritorio reconocer que este hospital, pese a tener serias deficiencias, alberga un sinnúmero de seres humanos comprometidos con sus trabajos, aunque muchos quizás no están de acuerdo que es un gran hospital. Precisamente lo escuché, percibí y sentí, en la expresión de las personas, en los llantos amargos y desesperantes y ante los quejidos de los adoloridos pacientes.
En cambio, habemos otras personas, como yo, que consideran que es un asunto que supera las posibilidades del personal que trabaja en este centro, pues es impresionante la labor que realizan estos hombres y mujeres de la salud que carecen de todo apoyo logístico por parte de las autoridades encargadas.
La sala de emergencia de continuo excede su capacidad, los médicos y las enfermeras, trabajan incansablemente sus turnos de trabajo, los pasillos están llenos de enfermos que prácticamente tienen que ser atendidos en el suelo o con mucha suerte en una silla, pero está ahí el hospital infestado de cucarachas y carente de recursos para salir de esta situación, que al igual que este hospital hay muchos otros, en donde desafortunadamente los recursos gubernamentales y las ganas de resolver administrativamente, no son los suficientes para cubrir estas grandes necesidades.
Gracias, porque hay hombres y mujeres de valor como el doctor Harvy Soza, el doctor. Palacios, quien en más de una ocasión dejó atrás la gabacha de médico y se puso la de camillero; los doctores Meléndez, Gaitán, Cáceres, Manuel Gutiérrez y la doctora Castro, quienes dan lo mejor de ellos en cada oportunidad y también es bueno hablar del doctor Antón Antón incansable y pese a que está visiblemente agotado nunca pierde su paciencia y su amor por los enfermos del Lenín.
Para terminar la historia, quiero que sepan que perdí la batalla, pues ellas, las cucarachas, eran muchas y yo una sola.
Wendy Puerto M.
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