Este domingo 26 se llevarán a cabo elecciones legislativas en Venezuela, donde unos 17 millones de votantes podrán elegir 165 diputados a la Asamblea Nacional (AN) y 12 para el Parlamento Latinoamericano. El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) triunfó en todos los escaños en las elecciones del 2005, cuando la oposición boicoteó el proceso por “falta de garantías electorales”. El presidente Hugo Chávez busca mantener control de la AN, para mantener sus proyectos políticos y aspirar a otra reelección en el 2012.
En un sondeo de Datanális, el PSUV tenía un 52 por ciento del voto contra el 48 por ciento de la oposición. Por su parte, la investigación de Keller y Asoc. pronosticó que un 77 por ciento de los electores estaba dispuesto a votar, un 34 por ciento por el oficialismo y el 42 por ciento por la oposición. Los politólogos señalan que las dos fuerzas están niveladas, el país totalmente dividido y que la decisión final la asumirán los indecisos, que son el 37 por ciento de los electores. Sobre esto el diario El Nacional publicó recientemente tres posibles escenarios: El primero, que el PSUV obtenga dos tercios y todo seguirá igual. El segundo, más moderado, que Chávez obtenga la mayoría simple y los opositores logren 70 diputados. El tercero, el optimista, que la oposición logre más votos a nivel nacional, independientemente de que logre o no mayoría en la AN, y se convierta en la primera fuerza política, entonces todo puede cambiar, a pesar de ser mas viable obtener una fuerte bancada y reiniciar el juego democrático.
Mientras tanto en Brasil, el 3 de octubre se elegirá al sucesor del carismático presidente Luis Inácio Lula da Silva, y según los resultados que arrojan sondeos de Datafolha y Sensus, la candidata oficialista del Partido de los Trabajadores (PT) y ex jefa del gabinete ministerial, Dilma Rousseff, de 62 años, aparece acariciando la victoria en primera vuelta —la convertiría en la primera mujer presidenta de Brasil— frente al gobernador socialcristiano José Serra, de 68 años, y siete aspirantes más.
Además los brasileros votarán por 27 gobernadores, dos tercios (54) de los Senadores Federales, la totalidad de los 513 diputados y de las asambleas legislativas regionales. Pero el mayor problema que encaran los candidatos y partidos opositores es la enorme popularidad de Lula, el que mantiene un 80 por ciento de aprobación en su gestión administrativa, gracias entre otras cosas a la continuación del Plan Real implantado por el ex presidente social demócrata, Fernando Henrique Cardoso, que ha permitido estabilizar la economía, atrayendo capital extranjero y un enorme crecimiento durante sus dos mandatos. El debate programático e ideológico está descartado y el mensaje de “continuidad” es un alarido entre los que pretenden sucederle, todos ambicionan parecerse a él y por lógica, la más favorecida de esta coyuntura política es la lulista Rousseff.
Una reciente investigación publicada por el diario O Estado de Sao Paulo y la Cadena Globo, del Instituto Ibope, reveló que la Rousseff ya alcanzó el 51 por ciento de la intención de voto, margen que le garantizaría el triunfo en primera vuelta, ampliando su ventaja a 24 puntos frente a Serra. Un dato que proporciona polémica, en estas coloridas elecciones cariocas, es la pretensión de Gabriela Leite, una ex prostituta, de 59 años, que desea ocupar un escaño en la Cámara de Diputados por Río de Janeiro. Beligerante contra el sida y las “trabajadoras del sexo”, promete bajo el mote “Puta Deputada”, una lucha sin tregua por los derechos de las mujeres. Nada que hay dulces para todos.
Los partidos políticos buscan optimizar su presencia en ambas Cámaras, sobre todo en el Senado Federal, donde la oposición cuenta hoy con 30 de los 81 votos, por lo que los socialcristianos y el Democrático Brasileño están concentrando todas sus fuerzas para aumentar su poderío a 47 senadores, necesarios para aprobar enmiendas constitucionales. Hasta el propio Lula expresa: “Un senador vale más que tres gobernadores”.
Un pensamiento de Harrison viene como anillo al dedo para celebrar esta fiesta democrática en Iberoamérica “El único derecho legítimo para gobernar es dándole la oportunidad a los gobernados”.
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