Álvaro Leiva Sánchez

Paradojas de una bienvenida

“Soñé que estaba en una gran sala donde muchos diablos celebraban un congreso para encontrar los medios con los cuales lograr acabar y destruir a la comunidad salesiana (y a cualquiera otra asociación religiosa)”.

Del libro Los sueños de San Juan Bosco .

Este viernes 23 de julio llegan a nuestro país las reliquias de San Juan Bosco, quien visitará los países en donde la obra salesiana esté presente en la parte educativa y espiritual. Dicha peregrinación finalizará en el 2015, año en que se celebrarán los 200 años del nacimiento de Don Bosco, Santo de la juventud y la niñez.

En el segmento de Religión y Fe del Diario LA PRENSA del 18 de julio del presente se encuentra el artículo “Al encuentro con San Juan Bosco”, en donde aparece de manera detallada el programa de la llegada a nuestra Patria de las reliquias de San Juan Bosco.

En el programa se lee que como ex alumno salesiano, el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, dará las palabras de bienvenida a las reliquias, considerando que conoce bien la labor de nuestro Santo y de la comunidad salesiana.

¡Qué paradójico! Traje a mi mente remembranzas de cuando era un joven estudiante de secundaria en el Salesiano Don Bosco, de Masaya, allá por los años ochenta y las experiencias que me tocó vivir junto a la generación de estudiantes y la comunidad salesiana. Con terror e impotencia fuimos testigos de la expulsión de nuestro centro educativo y de nuestra Patria, de los sacerdotes salesianos: Mario Madrid, José María Pacheco (q.e.p.d.), Pepe Morataya, Luis Corrales, Agustín Vásquez, Pepe Leo y Manuel Huerta, por el gobierno sandinista, del cual el presidente Daniel Ortega formó parte.

¿Será que el Presidente, como ex alumno salesiano y comandante de la Dirección Nacional del gobierno sandinista de los años ochenta, conocedor de la labor de la comunidad salesiana, evitó de alguna manera la expulsión de estos hijos y continuadores de la labor de San Juan Bosco u objetó la intervención de que fue objeto el colegio salesiano Don Bosco, de Masaya, en dos ocasiones?

Quién iba a decir que el gobierno sandinista, después de haber perseguido y expulsado de nuestro país a los continuadores de la obra salesiana, tenga ahora el valor de dar las palabras de bienvenida a través del presidente Ortega.

Resulta incomprensible y contradictorio para nosotros los católicos que la representación (en forma de reliquia) de un hombre Santo, ejemplo para la juventud mundial, en Nicaragua vaya a ser “recibido” por una persona totalmente opuesta.

Habría sido distinto que en los años ochenta el comandante Daniel Ortega hubiera utilizado todo su poder político para evitar la expulsión de nuestros sacerdotes y guías espirituales salesianos, así como las intervenciones del centro, por cuyo clima de inseguridad los salesianos se vieron obligados a abandonar el colegio durante un mes.

Y entonces, cabe preguntarse ¿habrá que olvidar y compartir “mesa y mantel” con aquéllos que dañaron el futuro de la juventud en nuestra Patria y que truncaron los sueños y proyectos del padre Pepe Morataya de construir talleres de capacitación para los jóvenes monimboseños? Proyecto que sí logró la juventud salvadoreña.

Espero que en su discurso de bienvenida el presidente Daniel Ortega Saavedra pida disculpas a la comunidad salesiana y a las reliquias de San Juan Bosco, por los errores que cometió el gobierno sandinista durante los años ochenta y que se encuentran registrados en nuestra mente y en nuestra historia.


El autor es abogado y ex alumno salesiano

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