“Don Salvador celebró 40 años trabajando por mantener su hogar”.
“Después de formar a todos sus hijos, don Manuel celebra hoy la graduación de su última hija”.
“Reconocimiento al ejemplo de paciencia y cariño de don Alberto para con su esposa y familia”.
¿Ha visto usted alguna vez titulares como éstos en los medios de comunicación?
Yo, sinceramente de los que me acuerdo son del tipo:
“Demandan por pensión alimenticia a padre irresponsable”.
“Padre acusado de violencia doméstica”.
Si nos guiáramos solamente por esta tendencia informativa, podríamos pensar que los hombres son malos padres.
¿Pero esto es así? ¿Acaso todos los nicaragüenses son malos padres? No negaremos que en nuestra cultura nicaragüense son frecuentes los casos de irresponsabilidad y violencia paterna, y que estos casos son noticias y deben de denunciarse para castigarse.
Pero, ¿reconocemos a los padres que son responsables en su paternidad?
¿Estamos educando a nuestros niños y jóvenes para ser padres responsables?
La sicopedagogía nos enseña que el reforzamiento de las conductas deseables es mucho más efectivo en la formación del carácter que las sanciones. Los modelos de referencia parental en la crianza, también son importantes.
Visto así, la celebración del Día del Padre es una ocasión propicia para reforzar los valores y conductas de paternidad responsable, así como para destacar ejemplos de padres cumplidores.
Precisamente, con esta intención es que parece que se originó la celebración del Día del Padre. Se dice que la primera celebración se realizó en junio de 1909, cuando la señora Sonora Smart, de Estados Unidos, quiso rendir homenaje a su padre, quien enviudó cuando su esposa murió durante el parto de su sexto hijo, haciéndose cargo de criar y educar a todos sus hijos con cariño y responsabilidad, por lo que ella quiso destacar el ejemplo de su padre y de hombres como su padre. La idea fue bien acogida y se difundió por todo el mundo, adoptando características en cada país, según su propia cultura.
¿Cuándo se inició en Nicaragua? No he podido encontrar la fecha, pero fue varias décadas posteriores al establecimiento del Día de la Madre, a comienzos de la década de 1940. En mi familia se comenzó a celebrarlo a finales de la década de los sesenta: su desarrollo ha sido muy gradual y aunque ahora ya se incorporó a las festividades nacionales, su relevancia es minúscula si la comparamos con el Día de la Madre.
El Día del Padre nicaragüense, además de ser un momento especial para reconocer amorosamente a los padres que se lo han ganado, debe de ser un momento propicio para promover la paternidad responsable:
Los medios de comunicación pueden brindar modelos de padres responsables, divulgando reportajes sobre padres ejemplares.
Las escuelas, realizar actividades (composiciones, actos culturales, reconocimientos) que promuevan los valores de la paternidad responsable.
Las iglesias, orientar celebraciones religiosas que promuevan los valores cristianos de la paternidad y la familia.
El Ministerio de la Familia, impulsar campañas de educación, reconocimiento y estímulos a padres cumplidores.
Las municipalidades, reconocer en ese día a los padres que la comunidad destaque.
Las empresas, premiar a los suyos.
En fin, cada sector de la sociedad, desde sus propias características, puede premiar y destacar al buen ejemplo de paternidad responsable.
Algunos ejes para la realización de estas actividades podrían ser:
—Promover modelos de padres responsables en su diario quehacer: varones trabajadores que viven vidas decentes y honestas, con cariño y cuido a su familia.
—Celebrar las contribuciones positivas de los padres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños.
—Promover la salud y el bienestar social, emocional, físico y espiritual de los padres.
—Mejorar las relaciones de género y promover la igualdad de género.
—Promover un ambiente familiar más seguro y mejor, donde padres, madres, hijos puedan crecer para alcanzar su pleno potencial.
El año pasado, para estas fechas, abordé casualmente a Simón, taxista que se quejó tristemente de que, como todos los días, había salido a trabajar para la familia desde las cinco de la mañana y nadie lo felicitó. Espero que finalmente haya recibido su homenaje.
¡Felicidades a todos los simones!
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