Por Mauricio Mendieta Herdocia.- En las pasadas elecciones de la RAAN y la RAAS el PLC bajó del 41.2 por ciento de votación, que obtuvo en 2006, a un 32.1 por ciento en el 2010. El FSLN subió de 26.8 por ciento a un 38.9 por ciento. La ALN con una inversión aproximada de 500 mil dólares en el 2006 y luego de haber conseguido elegir a 5 concejales en esa oportunidad, en estas últimas elecciones, invirtiendo según información unos 200 mil dólares, únicamente pudo elegir a dos concejales.
La Coalición Democrática compuesta por cinco partidos, incluyendo la facción del PLI afín al liderazgo del doctor Virgilio Godoy, cuya casilla y cabeza de Alianza fue el Apre, y con recursos económicos extremadamente limitados, casi inexistentes, conseguimos elegir un concejal.
La enseñanza de estos resultados es que a pesar de que el dinero obviamente es importante para el financiamiento de las campañas electorales, sin embargo, el financiamiento no lo es todo, hacen falta buenos candidatos, siendo muy importante la credibilidad de los partidos participantes y por supuesto el trabajo de campaña realizado.
Así como en el Pacífico la población rechaza al pacto y sus consecuencias funestas, igual sucede en el Caribe. El aumento del porcentaje del FSLN se debe, según mi criterio, a que únicamente el PLC ha pagado el costo político del pacto y la mayor parte de los beneficios han sido para su socio pactista, Daniel Ortega, y el FSLN. Éstos ven al pacto como un medio que les ha permitido no solamente mantenerlos vigentes políticamente desde hace mas de 10 años, sino que han conseguido importantes cuotas de poder por medio de una práctica sistemática de concesiones prebendarias, sacrificando junto con el arnoldismo los verdaderos intereses nacionales y democráticos de la Nación, por sus propios intereses personales.
El pacto sin duda alguna ha fortalecido al FSLN orteguista, y mayoritariamente la ciudadanía señala de manera inequívoca como al gran responsable de esta tragedia política a Arnoldo Alemán, a sus allegados y a su partido el PLC, al cual han contaminado. La población está consciente que gracias al pacto el orteguismo ha podido oxigenarse y pasar a gobernar y a desgobernar ahora desde arriba.
El descenso del PLC en las recientes elecciones regionales fue debido precisamente a su comportamiento pactista; y el bajo rendimiento de ALN también se debe a la frustración y desencanto del votante con ese partido, que luego de ser con su candidato presidencial en el 2006 un abanderado antipactista y anticorrupción, lo cual le permitió conseguir un porcentaje importante de votos, han pasado a convertirse en la actualidad con la dualidad característica de los políticos tradicionales a veces en aliados del pactista Alemán y otras del orteguismo.
Cuando se claudica y se abandonan posiciones políticas representativas de luchas por establecer algo distinto y mejor, por intereses y agendas comprometidas con intereses personales y no con la Nación, la población lo percibe con claridad y castiga a esos partidos y dirigentes por medio del instrumento cívico de cambio de los pueblos, que es el voto.
En el 2011 nuestro pueblo tendrá la magnífica oportunidad de votar por un cambio verdadero. Ninguno de los pactistas ni sus aliados son opciones políticas, y esa magnífica oportunidad debemos aprovecharla para realizar la transformación necesaria que tanto hemos anhelado y que la mayoría de los nicaragüenses hemos soñado; convertir a nuestro país en una verdadera república democrática.
El editorial del 5 de febrero de 2009 de este Diario señalaba: “Ortega y Alemán distintos pero idénticos”. Ambos son la misma cosa, y desde hace doce años que establecieron su pacto se han venido burlando de todos nosotros. Los arnoldistas se disfrazan permanentemente de opositores y se nos presentan cínicamente bajo un falso ropaje antisandinista. Y finalizaba el editorial de LA PRENSA diciendo: “Ortega y Alemán son prácticamente la misma cosa. Y por lo tanto para recuperar la libertad y salvar la democracia es necesario derrotar a los dos y extirparlos de la vida política de Nicaragua”.
Nuestra oportunidad está en las elecciones generales del 2011, votando por algo distinto y alternativo al pactismo.
El autor es dirigente de la Coalición Democrática
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