La realización de elecciones primarias para escoger candidato a la Presidencia es algo que todos deseamos, pero siempre que éstas sirvan para unir y esto sólo sería posible si los principios que las inspiran son comunes, cosa que no veo sea así. Por ello considero más que acertada la iniciativa dada a conocer por un grupo de demócratas al solicitarles a los dos políticos que puntean en las encuestas de opinión que se unan en una fórmula común, me refiero a Eduardo Montealegre y Edmundo Jarquín, ya que si la ansiada unidad y las primarias no llegaran, la alternativa lógica es volver los ojos hacia los líderes en el mejor sentido de la palabra.
Eso quiere decir ofrecerle al pueblo los mejores hombres y mujeres aglutinados en una misma casilla. Imaginemos por un momento que no se logra la unidad y que vamos nuevamente a tres o cuatro bandas. Ya sé que más de uno se santiguará ante esta posibilidad, pero quiero decirles que mi experiencia política y mi conocimiento sobre las debilidades humanas de algunos de nuestros políticos me hacen presagiar que ése será el escenario que enfrentaremos en las elecciones nacionales del 2011.
Esto quiere decir que la próxima boleta electoral traería al FSLN posiblemente con doña Rosario, al PLC con Alemán y a Montealegre y Jarquín en la casilla que se decida a adoptarlos y posiblemente algún iluminado que aparezca a última hora. Ante esa oferta y conociendo los nicaragüenses las virtudes y debilidades de dichos contendientes.
¿Por quién cree usted que se inclinaría la mayoría? Antes que conteste lo invito a tomar en cuenta los siguientes datos: el FSLN jamás ha podido pasar el límite del 40 por ciento y todo indica que su base partidaria se ha desgastado por el pésimo gobierno del señor Ortega, el PLC sólo no supera el 12 por ciento del electorado nacional y su máximo líder no termina de levantar en las encuestas, tan es así que en la última de M&R sólo un 7 por ciento lo considera un buen candidato para oponerse a Ortega.
Por otro lado tenemos a Montealegre que viene de lograr el milagro de romper el pacto al desplazar al PLC a un tercer lugar. En cuanto a Jarquín no olvidemos que el MRS se alzó con más de 200 mil votos en esas mismas elecciones, superando en la mayoría de los departamentos al PLC. Así que si sumamos los votos obtenidos por ambos líderes tenemos la nada despreciable cifra de 900 mil votos; por lo que si a esa fórmula les agregamos candidatos a diputados con hojas de vida políticas limpias y que además sean líderes en sus respectivas comunidades, puedo asegurarles sin temor a equivocarme que la derrota del orteguismo es inminente y la división del voto democrático improbable.
No se me ocurre y estoy seguro que a usted tampoco, que haya algún nicaragüense no orteguista que considere a Alemán por encima de Montealegre, cuando a estas alturas éste no ha tenido la entereza de aceptar los errores cometidos en su período presidencial.
Recordemos la forma en que protegió a Jerez, Mena, Aguado y otros. No se pueden pedir segundas oportunidades cuando no se ha mostrado el más mínimo sentimiento de arrepentimiento y mucho menos propósito de enmienda. Por esto y más, Montealegre y Jarquín hoy por hoy son la mejor opción.
Las elecciones primarias son buenas siempre que sirvan para unir, pero esto sólo sería posible si los principios que las inspiran fuesen comunes
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