Roberto Porta Córdoba

El milagro agropecuario de Israel

Cuando se escucha hablar de Israel, se piensa inmediatamente en los conflictos bélicos con sus vecinos árabes, en la tierra de Jesús o en éxodos históricos. Sin embargo, muy poco se piensa en agricultura. ¿Quién pensaría en ella en un país semidesértico con una enorme escasez de agua y tierra cultivable? En estos tiempos de sequía, lo logrado por los israelitas no puede dejar de ser una inspiración.

Cuando a finales del siglo XIX los judíos empezaron a retornar a lo que décadas más tardes sería conocido como el Estado de Israel, la condición de la tierra era patética: la erosión y la deforestación habían convertido casi todo el ya limitado territorio cultivable en inmensos llanos y colinas infértiles, secas y salobres. Obligados a innovar para subsistir en un entorno política y topográficamente hostil, los judíos se enfocaron primero en habilitar sus suelos, construyendo terrazas en los cerros, pulverizando las áreas rocosas, aplicando un drenaje masivo de los pantanos, reduciendo la salinidad y reforestando continuamente. Una vez iniciado este proceso, los ingenieros israelitas redujeron la asimetría pluvial del país por medio de un gigantesco acueducto nacional conformado por una red de canales, tuberías, cisternas y puntos de bombeo.

Pero no sólo la ingeniería contribuyó a cambiar las perspectivas del joven estado, sino su agresivo programa de investigación y tecnología, capaz de sembrar nubes, reciclar las aguas servidas, y desalar el agua salobre, realizando avances sofisticados en el riego directo a la raíz, invernaderos y sistemas computarizados aplicados a la fertilización de los terrenos. ¿Los resultados? Una ecléctica producción que incluye granos básicos como maíz, sorgo y trigo, además de frutas y verduras como aguacates, cítricos, guayabas, kiwis, pepinos, tomates, peras, dátiles, manzanas, melones, bananos y ciruelas. Adicionalmente, la viticultura es hoy una moderna industria israelita. El vino, producido en la región desde los tiempos bíblicos, goza de un creciente prestigio internacional, producto de la sistemática y cuidadosa división de seis regiones productoras aprovechando las diferencias climáticas tan claves en la diversificación productiva. Otra explotación del suelo es la floricultura, responsable de la producción de anémonas en el invierno, iris en la primavera y una extensa variedad de rosas, crisantemos y claveles a lo largo del año, gracias a la tecnología de punta de los invernaderos.

En el sector de la avicultura, la producción de huevos, la crianza de pollos, gansos, patos y pavos se ajusta específica y equilibradamente a las regiones con poca disponibilidad de agua. Nada es casual, todo es programado. La cría de peces en estanques artificiales es otra de las innovadoras medidas tomadas por el estado israelita, que complementa convenientemente la pesca de agua salada del Mediterráneo y la de agua dulce en el Mar de Galilea. En lo referente a la producción de leche, carne y miel, las vacas Israel-Holstein y el minucioso sistema de selección basado en genética, inseminación artificial y supervisión computarizada tienen mucho que ver con la producción anual promedio de casi 10,000 kg de 3.3 de nata por vaca, un grandioso desempeño para los estándares internacionales. La apicultura no se queda atrás, recurriendo también a la tecnología, la cual es utilizada no sólo para la remoción eficaz de la miel de las colmenas, sino para investigar lo que los expertos llaman la polinización de los cultivos y la fertilización por parte de la abeja. La obsesión israelita con la tecnología no escatima ni a las más diminutas de las criaturas. Finalmente, aunque aún incipientes, las praderas de pastoreo para los terneros y las ovejas se amplían año con año. Este es tal vez, uno de los retos más grandes para Israel, debido a sus limitantes naturales.

Nada de esto hubiese sido posible sin la concertación de una serie de factores como el enfoque cooperativo conocido como el kibutz, la investigación y el desarrollo, la mecanización agrícola, la agrotecnología y quizás lo más importante: la planificación a nivel nacional y regional, la cual, lejos de intentar imponer y limitar la creatividad productiva, promueve y cataliza la comunicación de doble vía entre las agencias gubernamentales, instituciones académicas, ONG y otras entidades cooperativas. Hoy por hoy, las exportaciones agropecuarias israelitas superan con creces sus importaciones, cubren su consumo interno y quizás lo más sorprendente, algo que ni los Estados Unidos han podido conseguir: lo hacen sin el subsidio del gobierno. Ma she lo horeg mejazek! [email protected]

COMENTARIOS

  1. Jimmy
    Hace 17 años

    Ese es el tipo de gente que necesita Nicaragua, no guerrilleros que lo unico que saben es destruir. Invitemos a que se vengan los agricultores Israelies, los Afrikans «agricultores de Sur Africa de la raza blanca» ellos an convertido a Sur Africa en el granero de toda Africa. Ya es tiempo que le demos entrada libre a gente que con su tecnologia aran avansar al pais. Israelies, Afrikans, Holandeses, Estado Unidenses, Canadienses, Bienvenidos,

  2. alex garay
    Hace 17 años

    se ha dicho que el mejor recurso de una nacion son sus recursos humanos y no naturales el ejemplo de israel no es un caso aislado por ejemplo japon no nace ni un frijol sin embargo poseen una gente muy diciplinada y preparada por eso es una potencia. en nicargua el pais mas rico en centroamerica es el mas pobre no porque el nicaraguense no sea inteligente hay muchos nicaraguenses preparados dirigiendo empresas internacionales el problema es el nicaraguense no es unido no es patriota.

  3. VISIONARIO
    Hace 17 años

    Los judíos, los vascos, los anglo sajones: razas benditas o malditas? Benefactoras o imperialistas?

    Tiene que ver la raza en la bonanza de esos pueblos?

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