Hoy que conmemoramos el Día Internacional de la Mujer en homenaje a esas heroicas mujeres que lo arriesgaron todo por lograr que todas nosotras tuviésemos el derecho al voto, mucho se dice sobre el aporte significativo que las mujeres hacemos a la sociedad en los distintos ámbitos, tales como el profesional, ama de casa, madre, esposa o compañera, trabajadora o empresaria.
No faltan en dichos mensajes el reconocimiento al aporte que desde nuestras respectivas posiciones al frente de las empresas sean éstas micro, pequeñas, medianas o aún grandes empresas, hacemos las mujeres en pro de la mejora de la economía del país. Más de la mitad de las empresas micros y pequeñas, que son la mayoría, están dirigidas por mujeres.
Dicho lo anterior y conociendo el peso específico de las mujeres en la vida económica nacional, si echamos una mirada retrospectiva al liderazgo femenino en Nicaragua, éste no se corresponde con ese peso específico que tenemos. Las mujeres no hemos asumido aún mayoritariamente el reto que tenemos frente a nosotras de ocupar posiciones de liderazgo en las organizaciones empresariales, cívicas y políticas del país, aunque algo se ha avanzado.
Pero ¿por qué no hemos asumido ese reto aún, si sabemos muy bien que tenemos un peso importante en la economía y en las decisiones políticas que requieren del voto de las mayorías? Las mujeres somos más del 50 por ciento de la población del país y de la población votante.
Estoy convencida de que no lo hemos hecho aún, no porque nuestros pares masculinos nos lo impidan —personalmente he podido comprobarlo en el campo empresarial, así como también ha podido hacerlo Violeta Granera o Luisa Molina en las organizaciones civiles y María Eugenia Sequeira o Jamileth Bonilla en los partidos políticos, para mencionar algunos ejemplos—, sino porque la mayoría de nosotras mantiene una actitud machista respecto a nuestro rol en la sociedad, una actitud que es el resultado de la formación que recibimos desde niñas en nuestras familias y en las mismas escuelas.
Se trata de una actitud machista muy arraigada que no nos permite ver que mientras nosotras mismas no asumamos nuestra responsabilidad para cambiar esa situación que nos impide asumir roles de mayor responsabilidad y liderazgos y mientras no asumamos el reto de querer cambiar de raíz esta situación —así como asumieron el reto las mujeres a quienes hoy le debemos el derecho al voto— no vamos a lograr avanzar.
Mientras las mujeres prefiramos hacernos a un lado y no asumir mayor liderazgo empresarial, civil, social o político y mientras no incrementemos sustantivamente nuestra participación activa en las mismas, no seremos capaces de poner en la agenda nacional los temas de género que son importantes para lograr avances cualitativos en el desarrollo humano de nuestra nación.
Una cualidad muy valiosa que tenemos las mujeres, en un país tan polarizado políticamente como el nuestro, es que tenemos el don de la búsqueda permanente del consenso, quizás el hecho de ser madres y de vernos a diario enfrentadas con situaciones donde tenemos que conciliar las diferencias de nuestros hijos, nos ponen en una posición privilegiada en ese sentido con respecto a los hombres.
Sin lugar a dudas, si existiese mayor liderazgo femenino en los distintos ámbitos de la vida nacional, sería menos complicado encontrarle salida a los distintos problemas que hoy nos abruman como país.
Sirvan estas líneas, dirigidas fundamentalmente a las mujeres nicaragüenses, en este Día Internacional de la Mujer, como una reflexión para instar una mayor participación de las mujeres en todas las instancias de la vida nacional y a trabajar a la par de los colegas hombres para aspirar y obtener posiciones de liderazgo en dichas instancias.
En el Cosep hemos comenzado un trabajo en ese sentido para incrementar la participación de las mujeres empresarias en las juntas directivas y en las presidencias de sus organizaciones empresariales y estamos seguras de que con el entusiasmo de todas e inspiradas en el ejemplo de las mujeres a quienes hoy les debemos nuestros derechos civiles como mujeres, lograremos importantes avances en los próximos años.
Como vicepresidenta del Cosep aprovecho para enviar un caluroso y afectuoso saludo a todas las mujeres nicaragüenses que día a día contribuyen con su esfuerzo y sacrificio a sacar adelante a nuestro país y en especial un saludo cariñoso a todas las mujeres empresarias del país que han decidido dar su contribución decidida al desarrollo nacional en el campo empresarial.
Estoy segura que más temprano que tarde romperemos las barreras que nos impiden aumentar nuestros liderazgos y darle a Nicaragua, con un mayor liderazgo femenino, la oportunidad de avanzar por la senda del progreso y el crecimiento económico.
Envío un saludo a todas las mujeres que día a día contribuyen con su esfuerzo y sacrificio a sacar adelante a nuestro país. Estoy segura que más temprano que tarde romperemos las barreras que nos impiden aumentar nuestros liderazgos y darle a Nicaragua la oportunidad de avanzar por la senda del progreso y el crecimiento económico.
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