LA PRENSA cumple hoy el 84 aniversario de su fundación, acontecimiento de trascendencia histórica nacional que ocurrió el 2 de marzo de 1926. A lo largo de estas casi ocho décadas y media de publicaciones diarias —sólo interrumpidas por los terremotos y las catástrofes políticas de la represión, los bombardeos y la persecución en la época de la dictadura somocista, así como de las censuras y clausuras durante la dictadura sandinista— LA PRENSA ha sido testigo y cronista, observadora y protagonista de todo lo que ha ocurrido en el país, especialmente de aquellos grandes acontecimientos históricos que cambiaron a Nicaragua para siempre:
Hablamos, por ejemplo, de la Guerra Constitucionalista de 1926-1927; la Guerra de Sandino contra la ocupación militar de Estados Unidos, de 1927 a 1932; el asesinato del Héroe Nacional antiimperialista, en 1934; el ascenso, auge y caída de la dictadura dinástica somocista, de 1936 a 1979; el asesinato del Director Mártir de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; la insurrección popular antisomocista de 1979 y el triunfo de la revolución sandinista, en julio de 1979; el establecimiento y desarrollo de la dictadura sandinista, de 1979 a 1990; la guerra de resistencia de la Contra, en los años ochenta; el triunfo electoral de doña Violeta Barrios de Chamorro y la UNO, en 1990; el descomunal saqueo del Estado y las propiedades ajenas que pasó a la historia como “piñata sandinista”; la inconclusa construcción de la libertad y la democracia, en el período de 1990 a 2006; el pacto de Alemán con Ortega, en 1999-2000, que socavó las bases de la incipiente institucionalidad democrática nacional; la restauración del autoritarismo orteguista, en enero de 2007; el escandaloso fraude electoral en las municipales de 2008; y, en fin, todo el largo rosario de acontecimientos históricos que en algunas ocasiones elevaron al pueblo nicaragüense a las cumbres de la gloria, pero en otras, como el pacto y el fraude, lo hundieron en el fondo de la ignominia.
Pero LA PRENSA ha sido reportera y participante activa en los 84 años de su existencia, no sólo de los acontecimientos históricos de carácter político. También lo ha sido de otra clase de eventos que quedaron para la perennidad, como por ejemplo los terremotos de 1931 y 1972, los huracanes que barrieron vida humana y natural en extensas zonas del país, sobre todo el Mitch que ocurrió en 1998, así como la invasión del narcotráfico y otras modalidades del crimen organizado.
Mas también de acontecimientos positivos ha sido LA PRENSA cronista y participante durante sus 84 años de existencia. Nos referimos a hechos como los triunfos deportivos que coronaron de gloria a Nicaragua; a las luminosas visitas del Papa Juan Pablo II; al surgimiento y consagración de la primera y hasta ahora única santa nicaragüense, Sor María Romero; a la nicaraguanización de la Virgen María con su aparición en Cuapa; al surgimiento y desarrollo de una vigorosa y combativa sociedad civil independiente que, ante el colapso institucional y moral de los partidos políticos, se perfila como la esperanza para la restauración de la libertad y la democracia, etc.
Cabe mencionar que en los 84 años de existencia de LA PRENSA, en Nicaragua ha habido 21 presidentes (algunos por más de un período, como Anastasio Somoza García, Anastasio Somoza Debayle y Daniel Ortega) y dos juntas de Gobierno. En total el país ha tenido 26 gobiernos y de casi todos, este Diario de los Nicaragüenses sufrió ataques de diversa clase, de algunos incluso mortales. Todos esos gobernantes subieron y bajaron pero LA PRENSA sobrevivió airosa a todos ellos , ha pasado por todas las pruebas y ha cumplido honrosamente —sin claudicaciones de ninguna clase y por ningún motivo—, el legado de sus fundadores, la herencia de sus grandes directores, doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
La fidelidad de LA PRENSA a sus principios y valores, el cumplimiento de su compromiso de servir a la verdad y la justicia, el mantenimiento de su independencia incluso ante los poderes más represivos, el apego a sus mejores tradiciones conjugado con la permanente apertura a la renovación y la modernización, han sido la clave de su permanencia y continuidad. Allí radica su vigorosa capacidad de seguir hacia adelante y proyectarse hacia el futuro, de continuar su incansable e irrenunciable lucha en defensa de la libertad y la democracia, para que Nicaragua vuelva a ser república y resplandezca por siempre la libertad de prensa, por lo cual vivió, luchó y murió el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
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