Por Sapjha Hamad Espinoza.- “Una vez destetado del ansia efímera de la tele descubrirás que leer significa pasar un muy buen rato. Recuerda que los libros son la magia más portátil que existe en el mundo». (Stephen King)
Inspirada en el Día Nacional del Periodismo consideré oportuno hacer algunas referencias del escritor Stephen King, autor del libro “Mientras escribo” y el periodista polaco Ryszard Kapuscinski.
Stephen King plantea que toda persona que quiere escribir bien debe llevar a hombros su caja de herramientas: el léxico, el vocabulario, la precisión para usar las palabras adecuadas y armar el texto correcto: “Poner frases complicadas por vergüenza o por fingir vastos conocimientos de la lengua es lo peor que puedes hacer cuando estás buscando un estilo. Es como poner un vestido de noche a un animal doméstico”.
Advierte sobre la confusión que puede producir en el joven tener habilidades y talentos que, mal conducidos, pueden convertirse en el peor obstáculo para su desarrollo creativo: “No caigas en la trampa de creer que las palabras son simples palabras que suenan bonito. La unidad básica de la escritura es el párrafo, no la frase. Es ahí donde arranca la coherencia y donde las palabras tienen la oportunidad de ser algo más que simples palabras. Para escribir bien hay que aprender a usar y situar exactamente cada párrafo. El secreto es practicar mucho. Y tienes que aprender a escuchar el ritmo de lo que escribes”.
Existen otros instrumentos sin los cuales no es factible construir un buen texto: sudor y persistencia: “Si quieres escribir bien debes trabajar como una mula. Si no, confórmate con tu mediocridad y da las gracias por tenerla a mano”.
Según este escritor norteamericano el “enemigo principal del joven» (la televisión), es la que menos falta hace para quien aspira a escribir; propone cultivar la pasión por contar, tanto por quienes aman la novela como por quienes eligen el periodismo como forma de vida. No creas que escribir es como lavar el auto o ponerse rímel en las pestañas”. “Escribir es mágico. Es, en la misma medida que cualquier otra disciplina creativa, el agua de la vida. Así que, si quieres escribir, bebe. Bebe y sacia tu sed”.
Otro grande del periodismo, Ryszard Kapuscinski lamentaba que, cada vez en mayor número, los periodistas no pudiéramos escribir o, simplemente, decidiéramos no hacerlo. “Esos periodistas no tienen problemas éticos ni profesionales: no se hacen preguntas, no se cuestionan, no se autocritican”, expresaba con asombro y decepción.
Detestaba la televisión como instrumento de información y acercamiento a la realidad: “Durante aquellas dos horas —relataba— no pararon de suceder cosas en la pantalla, pero, ¿qué cosas sucedieron? No lo supe. Entonces me vino a la memoria el título de un libro: ‘Cuanto más miras, menos sabes”.
Kapuscinski (el señor “K”) contaba que la pregunta más recurrente que le formulaban era: ¿qué es ser periodista?.
Y con la humildad que le caracterizaba respondía: “Antes, ser periodista era una manera de vivir, una profesión de toda la vida, una razón para existir, una identidad. Ahora la mayoría cambian constantemente de trabajo: un tiempo hacen de reporteros, luego son animadores de programas de radio, luego son conductores de TV. No se identifican con su profesión. En el fondo ven al periodismo como una oportunidad y una fiesta, nunca como un compromiso con la sociedad”.
La autora es periodista
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